el terremoto se cobra más de 300 víctimas

La comunidad ecuatoriana clama impotente desde España: "No sé nada de mi familia"

En España, la comunidad ecuatoriana es una de las cuatro más numerosas del país, junto a la marroquí, la rumana y la británica

Foto: Mónica Sánchez, con sus tres hijos. (EC)
Mónica Sánchez, con sus tres hijos. (EC)

El terremoto que se ha cobrado más de 350 víctimas mortales y más de 2.500 heridos en Ecuador ha resonado en todo el mundo. La cultura emigrante de este país ha provocado que miles de familiares dispersos por todo el mundo hayan sentido el temblor en su corazón. En España, la comunidad ecuatoriana es una de las cuatro más numerosas del país, junto a la marroquí, la rumana y la británica. Aunque la crisis provocó que muchos de los que llegaron a principios de siglo hicieran el camino de vuelta, aún quedan cerca de 300.000 ecuatorianos, sobre todo en la Comunidad de Madrid y en Cataluña.

Ingrid Balderrama es una de ellos. Esta joven dedicada a cuidar ancianos en Madrid desde hace nueve años procede de Esmeralda, una de las zonas más afectadas. "No he podido hablar con la mayor parte de mis familiares, no sé si están bien o mal", asegura a El Confidencial. "Únicamente tengo noticias de mi abuela porque mi madre ha conseguido telefonearla después de mucho insistir, pero de nadie más", añade con los ojos llorosos. Balderrama explica que no entran las llamadas por la falta de cobertura de la zona, porque hay muchas áreas rurales y con el terremoto no tienen luz ni agua ni electricidad.

Marta Galarza (izquierda) con una amiga. (EC)
Marta Galarza (izquierda) con una amiga. (EC)

"He perdido a un amigo", cuenta por su parte Marta Galarza, quien asegura que ha hablado con su familia y que todos están bien, pero que le dieron la noticia de la muerte de su amigo y que se encuentra muy triste por la pérdida. Lleva 15 años en Madrid y está muy enraizada en la sociedad madrileña. "Me siento muy apoyada por los españoles, aunque siempre se puede hacer más y es bueno concienciar el que allí hacen falta más alimentos y más ayuda", apunta.

Otros, como Marlon Buenaño, han tenido suerte, a pesar de que su familia también se encontraba en la zona del epicentro. "He conseguido localizar a todos y están bien, gracias a Dios, aunque hemos vivido muchas horas de tensión hasta que hemos conseguido contactar con el último", asegura este joven de 19 años, que llegó a Valencia cuando tenía dos y que se trasladó a Madrid con apenas cinco. Desde que conoció la noticia del terremoto, no ha dejado de buscar a sus familiares por Facebook, por teléfono fijo, por WhatsApp, por las redes sociales y por todos los medios que se le ocurrían.

Marlon Buenaño. (EC)
Marlon Buenaño. (EC)

Buenaño asegura que son bastantes los conocidos que han perdido a alguien en las zonas más afectadas por el seísmo, y está satisfecho con la ayuda que está mandando el Gobierno desde España, aunque anima a no dejar de colaborar. "No sé si será suficiente, se agradece todo lo que venga", señala el chico, que ha acudido a la madrileña Puerta del Sol a solidarizarse con sus compatriotas. También han ido a guardar un minuto de silencio por los fallecidos otros ecuatorianos que viven en Madrid y que, a pesar de no haber perdido a nadie en la catástrofe natural, han querido respaldar a sus paisanos. 

"Tengo a mi familia en Guayaquil, a muchos kilómetros del epicentro, por lo que todos están bien", explica Mónica Sánchez, quien admite que sí que tenía amigos en la zona más afectada y que sobre algunos de ellos aún no sabe nada. Tras ver las imágenes en la televisión, a Sánchez le ha venido a la memoria el 11-M. "Nos pilló aquí, porque estamos en Madrid desde 2002", recuerda la mujer, quien también rememora el terremoto que debastó la ciudad ecuatoriana de Anbato en 1949.

Fredi Cabrera, que lleva 18 años en Madrid, también ha tenido la suerte de que su familia de Ecuador se encuentra alejada del epicentro, pero ha querido unirse a sus compatriotas. Asegura que existe un sentimiento de "fraternidad" muy fuerte entre España y su país y que se siente muy agradecido por los apoyos que está recibiendo. Nuestro presidente, Rafael Correa, habla de España como de la "patria grande" y es porque nos sentimos parte del país, asegura.

Al menos 350 personas han perdido la vida desde que el pasado sábado los medidores sísmicos registraran un terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter en la zona norte de la región costera de Ecuador. El Gobierno de Rafael Correa no descarta que el número de fallecidos siga aumentando en las próximas horas. "Lo tememos porque seguimos removiendo escombros", dijo pocas horas después de un desastre en el que, según el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, por el momento no hay víctimas españolas. [Vea aquí las imágenes que ha dejado el seísmo] 

El terremoto, considerado uno de los 10 peores en América Latina, se produjo a las 18:58 del sábado hora local (23:58 GMT), en un área situada entre los balnearios costeros de Cojimíes y de Pedernales, en la provincia de Manabí y colindante con la vecina Esmeraldas, que también sintió las réplicas. Según el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, encargado de la vigilancia sísmica y volcánica en el país, las más de 135 réplicas registradas durante las horas posteriores a la sacudida alcanzaron magnitudes de entre 2,5 y 5,3 grados en la escala de Richter.

Tras el desastre, el Gobierno ecuatoriano declaró el estado de emergencia en las provincias de Esmeraldas, Manabí, Guayas, Santo Domingo de los Tsáchilas, Los Ríos y Santa Elena, así como el de excepción en todo el territorio nacional. El vicepresidente de la República indicó en una rueda de prensa que todas las entidades del Estado se encuentran en "máxima alerta" para atender la situación de emergencia y que ha dispuesto el envío de un hospital móvil a Pedernales, en el epicentro del terremoto.

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