TRAS LA DENUNCIA DE ESTE PERIÓDICO

Exteriores fulmina a Ignacio Matellanes, embajador en Bélgica

Según un informe elaborado por Exteriores, la gestión diaria de la embajada está "paralizada y desactivada por el absentismo y la negativa a actuar del jefe de misión"

Foto: El embajador de España en Bélgica, Ignacio Matellanes, a la izquierda, con corbata burdeos. (EFE)
El embajador de España en Bélgica, Ignacio Matellanes, a la izquierda, con corbata burdeos. (EFE)

El embajador de España en Bélgica, Ignacio Jesús Matellanes Martínez, ha sido cesado de su cargo a propuesta del ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión de este viernes, según recoge el Boletín Oficial del Estado (BOE). Este periódico fue el primero en destapar ayer las irregularidades del embajador, que se alargan a los últimos cuatro años. Exteriores conocía la situación desde 2013, pero ha ido postergando la decisión por diversos motivos, entre ellos por la cercanía de Matellanes con Francisco Millán, eurodiputado y cuñado de Mariano Rajoy.

Este cese se produce tras una inspección interna a la embajada de España en Bélgica que alertó al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación sobre "anomalías muy graves" en el funcionamiento de la misión, entre las que destaca el "absentismo" del embajador y su abuso de autoridad "a través del miedo, la amenaza y el enfrentamiento". Como consecuencia de las denuncias de personal de la embajada y ante los indicios de que algo grave pudiera estar sucediendo en la misión, el departamento que dirige en funciones García-Margallo decidió llevar a cabo una inspección extraordinaria a la embajada los días 9 a 11 de marzo pasados.

"Lo peor es que no representa al país. Yo he trabajado en otras embajadas y aquí la situación es lisérgica: no viene nadie, Matellanes no queda con nadie, no se hace nada e impide que los trabajadores tomemos la menor iniciativa. El año pasado, sin ir más lejos, se devolvieron los presupuestos de representación casi íntegros a Madrid", confiesan fuentes de la embajada. Estas mismas versiones apuntan a que el embajador había roto todos los puentes con el Gobierno belga, que ni siquiera acudía a la fiesta del 12 de Octubre para no encontrarse con él. Fuentes de Exteriores apuntan a que Matellanes hizo algo semejante en su anterior puesto, la embajada de Nicaragua, "allí quemó la tierra para siempre".

El cese de Matellanes estuvo sobre la mesa en las jornadas posteriores a la recepción del informe; sin embargo, el clima creado tras los atentados de Bruselas frenó la intervención hasta ayer, cuando El Confidencial desveló el cariz "demoledor" del documento

Tras las diversas entrevistas que la inspectora general mantuvo con el personal de la misión, elaboró un informe para el subsecretario del Ministerio, Cristóbal González-Aller, en el que alerta de "un conjunto de disfuncionalidades y anomalías muy graves". En el documento, la inspectora sostiene que la embajada "no parece cumplir las funciones que le son propias" como representación diplomática ante las autoridades belgas, situación "atribuible", dice, "al modo de gestión" del embajador Matellanes.

El informe llama la atención sobre el clima de desconfianza que impera en la embajada, donde hay "falta de comunicación"

La gestión diaria de la embajada está "paralizada y desactivada por el absentismo y la negativa a actuar del jefe de misión, el vaciamiento de competencias del personal diplomático, el aislamiento de la embajada de los consejeros sectoriales y la total ausencia de coordinación interna". El informe continúa llamando la atención sobre el clima de desconfianza que impera en la embajada, donde hay "falta de comunicación" y se palpa la tensión "por el ejercicio de la autoridad por parte del jefe de misión a través del miedo, la amenaza y el enfrentamiento", lo que se ha visto reflejado en un "nivel inusualmente alto de bajas médicas por depresión".

Fuentes muy cercanas a Matellanes dibujan un panorama desolador para la representación española en Bruselas. "No venía prácticamente nunca a trabajar y, cuando lo hacía, siempre se iba de 11 a 12 a misa, en horario laboral". Matellanes ni siquiera es constante en su religiosidad, la columna vertebral de su moral: "Quiere ser embajador en la Santa Sede y hace lo que sea por ello. Con Ratzinger decía que era del Opus, pero desde que está el papa Francisco, va a misa en los jesuitas", dicen entre risas desde su entorno.

Un sátrapa misógino en Bruselas

Los trabajadores de baja por depresión son cuatro: un chófer, una secretaria y dos diplomáticos. La embajada, junto a las consejerías y el personal del servicio, apenas suma 20 trabajadores. "El clima es irrespirable. Matellanes se sabe con el poder de hacer lo que le venga en gana. Trata mal al personal a su cargo. Les hace comentarios hirientes sin dar explicaciones, les cambia las vacaciones, les falta el respeto, les pone a cargo de labores que no tienen sentido… y no trata igual a los hombres que a las mujeres; ellas son más débiles y menos eficaces a sus ojos", dicen fuentes de la embajada. "A una mujer que había regresado de baja por maternidad le decía constantemente que se había vuelto más tonta desde que tenía hijos". A otra trabajadora le llegó a espetar: "Tengo que proteger a tus compañeros de ti, porque con esa sonrisa encantadora consigues lo que quieres de los hombres".

El embajador acude a misa todas las mañanas en horario laboral¿Por qué no trascendieron los abusos del ámbito privado en cuatro años? Lo explican fuentes desde Bruselas: "Los diplomáticos se cubren entre sí. Ven los problemas como los demás, pero saben de la importancia de llevarse bien entre ellos, porque dentro de unos años esa amistad te puede dar una embajada. No son como otro colectivo, no existe la denuncia interna. Y los funcionarios no tienen peso para denunciar y es muy probable que pierdan el trabajo si lo hacen".

"La embajada de Bélgica es una satrapía", dicen desde el Sisex, sindicato más combativo entre los diplomáticos."Quedaban plazas vacías porque la gente se marchaba y nadie quería ir a trabajar allí. La situación es insostenible. Este es un caso exagerado pero los funcionarios a menudo quedan expuestos a los caprichos de los embajadores y cuando denuncian la situación, no suelen ser escuchados", indica el sindicato. Una trabajadora en Bruselas confirma esta versión: "Cuando escogí el puesto en Bélgica todos mis compañeros me dijeron que estaba loca... y tenían razón".

La inspectora recuerda en su informe que, conforme al protocolo de actuación frente al acoso laboral en la Administración General del Estado, constituye acoso laboral "la exposición a conductas de violencia psicológica intensa, dirigidas de forma reiterada, metódica y prolongada en el tiempo hacia una o más personas, actuando desde una posición de poder, con el propósito y el efecto de crear un entorno hostil y humillante que perturbe la vida laboral y personal de la víctima".

"Un cese tras cuatro años no es justicia. Hace falta que se abra un expediente disciplinario para que se comprueben las acusaciones, el embajador pueda defenderse, y se impongan las eventuales sanciones", concluye el Sisex a este periódico.

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