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Los testaferros de Rato montaron una escuela para enseñar liderazgo a adolescentes
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ACABAN DE abandonar DE LA SOCIEDAD

Los testaferros de Rato montaron una escuela para enseñar liderazgo a adolescentes

Los testaferros del exvicepresidente del Gobierno crearon junto con otros socios el centro Young Potential Development, que ofrece cursos para jóvenes estudiantes

Foto: Rodrigo Rato a su salida de la Audiencia Provincial de Madrid el pasado mes de marzo. (EFE)
Rodrigo Rato a su salida de la Audiencia Provincial de Madrid el pasado mes de marzo. (EFE)

Las indagaciones que están realizando la Agencia Tributaria y la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil para conocer el verdadero patrimonio de Rodrigo Rato han aflorado sus vínculos con un centro de formación de adolescentes de Madrid con el que aparentemente no tenía ninguna relación. De las pesquisas se desprende que el presunto testaferro de cabecera de Rato, Miguel Ángel Montero Quevedo, participó en la fundación de la empresa Young Potential Development (YPD) y se quedó con el 10% de las acciones, según ha podido confirmar El Confidencial.

Se trata de una escuela que asegura tener como objetivo el fomento de habilidades como la creatividad, energía, comunicación y liderazgo entre jóvenes estudiantes. La enseñanza se articula en colaboración con centros escolares asociaciados y los cursos tienen una duración media de seis meses, con tres horas lectivas a la semana, según el propio centro. Montero Quevedo entró en YPD en el mismo momento en el que se creó la sociedad, en abril de 2011, una fecha en la que el exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional ocupaba la presidencia de Bankia (enero de 2010-mayo de 2012).

El publicista de las comisiones

Pero Montero Quevedo no es la única persona vinculada a Rato que ha formado parte del accionariado de esta escuela con sede en la calle de Francisco Silvela de la capital. Además del supuesto testaferro, también participó en la creación de la sociedad Alberto Portuondo Coll, el publicista imputado en la investigación sobre el exdirigente del PP por haber ayudado a este a llevarse comisiones irregulares de hasta el 30% por los contratos que Bankia concedió durante su etapa a la multinacional Publicis por valor de 56,2 millones de euros.

Según fuentes de la sociedad, Portuondo llegó a tener en YPD en torno a otro 5% de la escuela. La presencia en el accionariado de la compañía le sirvió tanto a Montero Quevedo como a Portuondo para ocupar el cargo de consejeros delegados del centro de formación. Sin embargo, el pasado enero, tras descubrirse el vínculo de ambos con Rato y confirmarse su implicación en la trama societaria que habría montado el exvicepresidente del Gobierno para ocultar su patrimonio a Hacienda, decidieron dimitir y abandonar la sociedad. La salida de ambos fue anotada finalmente en el Registro Mercantil el pasado 7 de marzo.

Reducción de acciones

Fuentes de YPD tratan de restar importancia al paso de dos imputados por delitos de corrupción como Montero Quevedo y Portuondo por su institución educativa. Aseguran que no tenían ninguna información que les hiciera pensar que en realidad representaban a Rato. De hecho, niegan que el exvicepresidente haya participado nunca en la creación de la escuela o en su actividad ordinaria. “Los dos socios llegaron a la sociedad porque conocían a los impulsores del proyecto pero, en la práctica, no han tenido ninguna implicación en las actividades diarias del centro”, explica un portavoz de la compañía. “Decidieron dimitir después de que saltara el caso y nos pareció bien. No somos una ONG pero buscamos cambiar el mundo a través de la educación. Redujimos capital y los dos salieron del accionariado de la sociedad”.

Fuentes de YPD tratan de restar importancia al paso de dos imputados por delitos de corrupción como Montero Quevedo y Portuondo por su institución

Del sumario del caso Rato se desprende, en cambio, una vinculación más intensa de Montero Quevedo con YPD. El propio presunto testaferro del exdirigente del PP ha aportado a la causa decenas de correos electrónicos que intercambió con Portuondo desde una cuenta corporativa de la escuela.

Según este portavoz, la sociedad obtuvo en 2015 una facturación de 100.000 euros, “una cantidad modesta”. Pero Rato debió considerar que el negocio tenía una gran proyección. Las diligencias que instruye el Juzgado de Instrucción número 31 de Plaza de Castilla han servido para descubrir la voracidad empresarial del exministro de Economía. Aprovechó los contactos de su época en el Gobierno de José María Aznar para facturar a grandes compañías por supuestos servicios de asesoramiento, consultoría, publicidad y comunicación, ejecutar operaciones inmobiliarias con fondos buitre y captar financiación para adquirir locales comerciales y montar un hotel de cuatro estrellas en Berlín, entre otros negocios. Rato ni siquiera se detuvo durante sus años en el FMI o en Bankia. Detrás de sus testaferros se ocultaba un complejísimo entramado societario con ramificaciones en Panamá, Gibraltar, Suiza, Islas Vírgenes y Reino Unido, entre otros territorios. Las investigaciones de la Agencia Tributaria y la UCO han fulminado sus planes.

La coincidencia en una asesoría

Además de en la escuela YPD, Montero Quevedo y Portuondo también pasaron por la sociedad BPM Estudio Financiero, una mercantil creada en 2013 con sede en el número 188 del Paseo de la Castellana supuestamente dedicada a “actividades de contabilidad, teneduría de libros, auditoría y asesoría fiscal”. Alberto Portuondo ocupó el cargo de administrador único de la sociedad entre febrero y septiembre de 2014. Tras su salida, ocupó ese puesto el Montero Quevedo, que sigue ejerciéndolo en la actualidad. En 2014, su primer año fiscal completo, BPM Estudio Financiero facturó 70.752 euros.

Las indagaciones que están realizando la Agencia Tributaria y la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil para conocer el verdadero patrimonio de Rodrigo Rato han aflorado sus vínculos con un centro de formación de adolescentes de Madrid con el que aparentemente no tenía ninguna relación. De las pesquisas se desprende que el presunto testaferro de cabecera de Rato, Miguel Ángel Montero Quevedo, participó en la fundación de la empresa Young Potential Development (YPD) y se quedó con el 10% de las acciones, según ha podido confirmar El Confidencial.

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