Sergio Pascual, el sindicalista arrepentido del SAT que hacía de 'poli malo' en Podemos
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Sergio Pascual, el sindicalista arrepentido del SAT que hacía de 'poli malo' en Podemos

La disciplina de partido y el control orgánico que le correspondía implantar fueron dejando una ristra de conflictos entre los que destacaron Andalucía, Euskadi y Galicia

placeholder Foto: Sergio Pascual, durante la precampaña de las generales en Sevilla. (EFE)
Sergio Pascual, durante la precampaña de las generales en Sevilla. (EFE)

Pocos han sido los conflictos internos de Podemos a nivel territorial en los que no mediase Sergio Pascual. El exsecretario de Organización, enlace de la cúpula madrileña con las distintas ramificaciones de la formación, se ha ganado una buena legión de enemigos dentro del partido por su papel burocrático e intervencionista, en definitiva, por ser 'el aparatero'. Uno de sus primeros frentes fue el andaluz, su tierra, donde ejerció un fuerte contrapeso orgánico a la secretaria general, Teresa Rodríguez. La cabeza visible de la corriente Anticapitalistas fue la primera en plantarle cara, primero por la confección de listas en las elecciones andaluzas y luego por haber tomado las riendas de la negociación con el PSOE de Susana Díaz, dejándola en un segundo plano. Desde entonces, se impuso la bicefalia en la dirección andaluza.

Pablo Iglesias fulmina a su secretario de Organización

Sergio Pascual era el enviado de la dirección para velar por el cumplimiento de la hoja de ruta marcada desde Madrid para los diferentes territorios. Una hoja de ruta diseñada desde el despacho de Íñigo Errejón, de quien era su hombre fuerte. La disciplina de partido y el control orgánico que le correspondía implantar fue dejando una ristra de conflictos entre los que destacaron, después de Andalucía, los surgidos en Euskadi o Galicia. Pocos fueron los miembros que se apartaron del partido por sus diferencias con la dirección que no señalasen directamente con el dedo acusador a Pascual. Era el poli malo de Podemos.

Militante y exdelegado sindical del SAT, la organización jornalera liderada por Sánchez Gordillo y Diego Cañamero, acabó por convertirse tras su salto a Podemos en uno de sus principales contrincantes dentro del partido. Pascual frenó la entrada de los líderes del SAT en Podemos, dejándolos sin huecos en las listas electorales y cerrándoles las puertas a su participación orgánica, en contra de lo que pretendía Rodríguez. El “personalismo dirigista” del número tres y su afán por colocar a 'cuneros' en las listas dejó a los líderes jornaleros sin opciones. Asimismo, se le atribuye la espantada de fichajes como el del constitucionalista Pérez Royo, a quien no quiso cederle su puesto en la lista por Sevilla y relegó a una posición sin opciones de salir elegido.

El “personalismo dirigista” del número tres y su afán por colocar a 'cuneros' en las listas dejó a los líderes jornaleros sin opciones

Ingeniero de telecomunicaciones y antropólogo, el número tres del partido destituido por Pablo Iglesias se debía principalmente a Íñigo Errejón, y a causa del trabajo sucio que le tocó ejercer, este último acabó siendo uno de sus pocos valedores. A pesar de las críticas por su mano dura, en su haber deja una organización estructurada por todo el territorio que ha logrado nacer de la nada y de unas bases heterogéneas. Un trabajo que ha realizado en poco más de un año. Hace solo unos días, y ante la multiplicación de los frentes internos abiertos, este diario le pedía un balance de su gestión. Con cierta autocrítica, pero destacando la juventud de la formación, reconocía que a Podemos le dolían los huesos por su rápido crecimiento.

Atrás queda también su participación en el conflicto protagonizado entre Juan Carlos Monedero y Errejón, que acabó cerrándose en falso y abonó la actual guerra interna entre 'errejonistas' y 'pablistas'. Entonces, el exdirigente de la formación emergente se descargó criticando, sin poner nombres, a los “generales mediocres de su partido”. Un concepto que luego fueron recogiendo los dirigentes que se quedaron por el camino, como el dimitido secretario general en Euskadi, Roberto Uriarte, para referirse a Pascual: "La política aparatera es algo que no podemos permitir, este partido tiene que ser un manantial limpio, no queremos aparatos, la gente aparatera sobra en Podemos. No necesitamos generales mediocres".

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