¿Y si el Rey necesita un negociador político como en Holanda para formar Gobierno?
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el 'negociador' Tjeenk willink visita españa

¿Y si el Rey necesita un negociador político como en Holanda para formar Gobierno?

Uno de los facilitadores de investiduras más prestigiosos de Europa expone el caso de Holanda, donde la figura del 'informateur' fue durante décadas una de sus claves políticas

placeholder Foto: El rey Felipe VI durante una visita a Lisboa el pasado 9 de marzo. (Cordon Press)
El rey Felipe VI durante una visita a Lisboa el pasado 9 de marzo. (Cordon Press)

¿Y si lo que necesita España para formar Gobierno es algo tan sencillo como un negociador? La cuestión ha sido lanzada sobre la mesa por uno de los 'negociadores' más prestigiosos de Europa, el veterano político holandés Tjeenk Willink, durante su visita a nuestro país. Willink fue el consejero de confianza de la reina Beatriz de Holanda durante buena parte de su reinado (1980-2013) y ha ejercido como facilitador de gobiernos en varios procesos de investidura. Dicho rol es conocido con el nombre de ‘informateur’, una figura teóricamente respetada por todo el arco parlamentario cuya misión es engrasar los pactos y guiar con sus conclusiones al jefe de Estado.

“Aunque cada país tiene su propia forma de gobierno, un mediador es siempre una figura muy útil en las fases iniciales de un Parlamento muy dividido, como es ahora el español”, considera Willink. Acostumbrado a maniobrar en el espectro político holandés, uno de los más fragmentados de Europa, al exconsejero de la reina y miembro del socialdemócrata Partido del Trabajo le parece una excentricidad que los cuatro grandes partidos españoles se nieguen siquiera a hablar si uno de sus rivales está presente en la misma mesa. “No me gustan ese tipo de actitudes, no favorecen a la cultura democrática. Pero, claro, yo lo veo desde un punto de vista holandés, desde un país que siempre ha tenido gobiernos de coalición y donde nos parece inconcebible no intentar llegar a acuerdos”. Holanda tiene desde 2012 su particular 'gran coalición', formada por el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (liberal) y el Partido del Trabajo (socialdemócrata), cuya popularidad por cierto ha caído en picado en el último año.

El intermediario debe ser una persona respetada. El Rey le pediría que explore opciones y le informe sobre qué partidos tienen posibilidad de trabajar juntos

Desde 1951 y hasta los últimos comicios, era el propio monarca quien designaba a su ‘informateur’ apoyándose en las anchuras de la Constitución holandesa hacia su jefe de Estado. Sin embargo, desde hace tres años el Parlamento es el que propone al mediador. Según Willink, es el antiguo escenario el que puede servir como referencia a España. Es decir, Felipe VI nombrando a un hombre de confianza y lanzándolo a la arena política. “El intermediario debe ser una persona respetada incluso fuera de su círculo político, y a menudo estará solo parcialmente activa. El Rey le pediría a su ‘informateur’ que explore las distintas opciones y le informe sobre qué partidos tienen posibilidad real de trabajar juntos y cuáles son las diferencias que lo podrían impedir”. El negociador también reporta al Rey los fracasos: qué partidos se han mostrado incapaces de alcanzar acuerdos, qué coaliciones son demasiado endebles y quién es el que más pegas pone a pactar.

El 'informateur' no es, sin embargo, una réplica del jefe de la Casa del Rey en versión política. Al inicio de cada proceso de investidura y para evitar suspicacias, el monarca debe sondear a los distintos partidos políticos acerca de a quién consideran adecuado para ejercer de negociador, y designarlo en función de los nombres propuestos. Una vez formalizado el Gobierno, el negociador no obtiene un ministerio ni un puesto de relevancia dentro del Ejecutivo, aunque en Holanda es habitual que reciba encargos políticos. “El negociador existe básicamente para proteger al Rey de un fracaso, para enfriar el clima político después de una campaña electoral muy tensa y para asegurar que una coalición tiene los mimbres para formar un Gobierno exitoso”, enumera Willink.

El negociador existe para proteger al Rey de un fracaso, para enfriar el clima político y para asegurar que una coalición puede formar un Gobierno exitoso

Según este curtido negociador, una coalición de gobierno debe limitarse en los primeros seis meses a “contornear las políticas, establecer un marco financiero y no embarcarse en detalles del acuerdo de coalición que pudieran provocar una crisis de gobierno”. De hecho, la tradición holandesa de gobiernos de coalición no es la excepción, sino la norma en el continente. Nada menos que 24 de los 28 países de la Unión Europea funcionan con ejecutivos multipartido. España se ha mostrado incapaz de investir un Gobierno en 86 días, pero anda todavía lejos del récord mundial establecido por Bélgica entre 2010 y 2011: hasta 18 meses viviendo con un Gobierno en funciones, a pesar de que en Bruselas también cuentan en su sistema político con la balsámica figura del ‘informateur’.

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