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Lo que la Infanta, Urdangarin y Torres temen de Miguel Tejeiro

Cristina de Borbón, su esposo y el exsocio de este han señalado al asesor fiscal como responsable de varios de los delitos de los que se les acusa. Ahora intentan a toda costa que no pueda declarar

Foto: La infanta Cristina junto a su esposo, Iñaki Urdangarin, el pasado 3 de marzo a su llegada al juicio del caso Nóos. (EFE)
La infanta Cristina junto a su esposo, Iñaki Urdangarin, el pasado 3 de marzo a su llegada al juicio del caso Nóos. (EFE)

Le señaló Iñaki Urdangarin cuando le preguntaron por qué la plantilla de Aizoon, la sociedad que compartía con su esposa, Cristina de Borbón, tenía una plantilla ficticia: "De esas tareas se encargaba mi asesor fiscal, Miguel Tejeiro". También la Infanta, cuando su abogado se interesó por las razones que la llevaron a firmar ante notario la constitución de esa empresa con la que supuestamente, defraudaron a Hacienda 337.000 euros: "Yo firmé en confianza del asesor fiscal de mi marido". Igual que el exsocio de Urdangarin al frente del Insittuto Nóos, Diego Torres, cuando le interrogaron sobre las sociedades y las cuentas de ambos en paraísos fiscales: "Desconozco los detalles, debería preguntárselos a Miguel Tejeiro, es una pena que no vaya a declarar aquí".

La principal sorpresa de las primeras diecisiete sesiones del caso Nóos ha sido el cambio de estrategia procesal de Iñaki Urdangarin y su esposa, Cristina de Borbón. De desvincular radicalmente a la Casa Real de los manejos del Instituto Nóos y descargar todas las responsabilidades de sus presuntos delitos sobre Diego Torres, ambos han pasado a sumarse a las tesis de este. El plan de todos ellos puede resumirse en el siguiente mantra: que Zarzuela estaba al corriente de todas las actividades de Nóos y que ellos no eran quienes se ocupaban de la gestión económica, contable y tributaria del instituto y de todas sus sociedades satélite (incluidas las del extranjero); que quien se encargaba de todo eso era Miguel Tejeiro.

Miguel Tejeiro el pasado 11 de marzo en Palma de Mallorca. (EFE)
Miguel Tejeiro el pasado 11 de marzo en Palma de Mallorca. (EFE)

Pero el jueves, cuando al asesor fiscal le llegó el momento de declarar como testigo -fue absuelto por el tribunal al levantar Manos Limpias la acusación contra él-, el defensor de Torres, Manuel González Peeters trató de impedir a toda costa que respondiera a todas estas cuestiones. Apenas veinte minutos después de que empezara a hablar, el letrado solicitó al tribunal que impidiera su testimonio. Peeters aseguró que todo el conocimiento que Tejeiro, abogado de profesión, tiene del caso, se debe a su contacto con Urdangarin y Torres y que, al tratarse de confidencias entre un abogado y sus clientes, están sujetas a secreto profesional. Así pues, el testigo clave no pudo defenderse con total libertad de las acusaciones que éstos habían vertido contra él días antes.

¿Qué es lo que lleva a la defensa de Torres a recurrir a esa artimaña para evitar que Tejeiro declare? ¿Por qué tanto miedo a lo que pueda testificar? En la primera jornada de su declaración, Tejeiro estuvo un poco confundido por la estratagema de Peeters y se negó a responder a algunas preguntas, pero lo poco que dijo desmintió rotundamente la versión de ambos. Aseguró abrir sociedades en el extranjero no fue una idea suya, sino que fueron Urdangarin y Torres quienes le solicitaron que adquiriera una en Belice (Blossom Hills) y otra en Reino Unido (De Goes) para tributar al 7% en lugar de al 35%. También rechazó que Zarzuela estuviera al corriente de las actividades de Nóos y confirmó que Torres contrató a trabajadores ficticios en sus empresas. Como una sobrina suya que constaba como empleada con un sueldo de 600 euros cuando en realidad cobraba 60 sólo por figurar.

Diego Torres a su llegada al juicio, el pasado viernes. (EFE)
Diego Torres a su llegada al juicio, el pasado viernes. (EFE)

Pero además, Tejeiro declara como testigo, lo que le obliga a decir la verdad y da un plus de credibilidad a su testimonio. En caso de que, durante su declaración, introdujera alguna mentira, podría abrirse contra él una causa por falso testimonio. Torres, Urdangarin y Cristina de Borbón, sin embargo, al tener la condición de acusados están amparados por el derecho constitucional a no declarar contra sí mismos, por lo que ningún precepto legal les impidió mentir durante sus declaraciones. Si lo hicieron, sus falsedades no tendrán consecuencias. De hecho, Torres, pero sobre todo Urdangarin, incurrieron en múltiples contradicciones con lo que habían declarado años antes ante el juez José Castro, el instructor del caso.

Otro de los elementos que convierten a Tejeiro en un testigo temible para Urdangarin y Torres es el hecho de que la única parte que lo acusaba, Manos Limpias -que pedía 10 años de cárcel para él-, retirara la acusación en la primera jornada del juicio, lo que significó su inmediata absolución. La abogada de esa asociación Virgina López Negrete, se negó a explicar los motivos de esa decisión, pero admitió que se debía a su "estrategia procesal", lo que extendió la idea de un pacto entre ambos para que este declarara hasta el último detalle. Manos Limpias es, además, la única parte que acusa a Cristina de Borbón. Tejeiro aseguró el jueves que esta participó en la constitución de Aizoon, la sociedad patrimonial que compartía al 50% con Urdangarin. Como asesor fiscal, además, estaba al corriente de los negocios que ambos cónyuges tenían en común.

La principal sorpresa de las primeras sesiones del caso Nóos ha sido el cambio de estrategia procesal de Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón

Si a ello se suma el hecho de que Urdangarin, Torres y la Infanta hayan tratado de culparle de parte de los delitos de los que se les acusa, y que, previsiblemente, Tejeiro querrá defenderse de ello, no es extraño que Peeters, el abogado de Torres, trate por todos los medios de cercenar su testimonio. El fiscal Pedro Horrach le acusó el viernes de cometer "un puro fraude procesal" con esa estrategia y de tratar de "coaccionar" la declaración del testigo. El tribunal, tras más de dos horas de deliberación, dijo al testigo que estaba exento del secreto profesional en lo relativo a todas las cuestiones patrimoniales, incluidas aquellas que tengan que ver con "la creación y el funcionamiento de estructuras fiduciarias". Es decir, que Tejeiro es libre de declarar sobre cualquier cosa, también sobre las sociedades en el extranjero que ayudó a adquirir a Torres y Urdangarin.

Las magistradas se han apoyado en una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 26 de junio de 2007. Esa resolución asegura que el secreto profesional de los abogados no afecta a los casos en los que el cliente pida al letrado asesoramiento para llevar a cabo actividades sospechosas de blanqueo. Al contrario, en esos casos, el profesional está obligado a colaborar con las autoridades. Solo tendría que guardar sigilo si tuviera conocimiento del blaqueo mientras actuara en representación de su cliente en un proceso judicial. Y no es el caso.

Uno de los elementos que convierten a Tejeiro en un testigo temible es que la única parte que lo acusaba retiró la acusación, por lo que fue absuelto

Esa sentencia obliga a los abogados y asesores fiscales a colaborar en la lucha contra el blanqueo y les exime del secreto profesional cuando asesoren a sus clientes en asuntos como "la compraventa de inmuebles o empresas", "la gestión de fondos, valores u otros activos del cliente", "la apertura o gestión de cuentas bancarias", "la organización de aportaciones necesarias para la creación, el funcionamiento o la gestión de empresas" y "la creación, el funcionamiento o la gestión de sociedades fiduciarias, empresas o estructuras análogas". Es decir, gran parte de las actividades que realizaba Tejeiro para Urdangarin y Torres.

Sin embargo, la estrategia de Peeters, el abogado de Torres, le ha afectado. El viernes, antes de retomar su declaración, leyó un escrito por indicación de su abogado. En él, Tejeiro solicitaba a las defensas de Urdangarin y Torres que le dispensaran del secreto o le indicaran a qué ámbitos concretos afecta. O que el tribunal le permitiera consultarlo con el Colegio de Abogados de Barcelona. "Todo ello con el fin de no equivocarme en mi elección de a qué preguntas responder y a cuáles no y poder declarar libremente", dijo.

Hasta el martes, no se retomará su declaración. Así que Tejeiro, con todos esos elementos, tiene tiempo para decidir si testifica con libertad o no. Si se deja vencer por las artimañas del abogado de Torres -a las que se han sumado los abogados de Urdangarin y de la Infanta, Mario Pascual Vives y Pau Molins- o si declara contra este y el exduque con todas las consecuencias. En definitiva, si, a pesar de todo, quiere convertirse en el testigo clave del caso Nóos.

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