¿Con qué apoyos debería contar Pedro Sánchez para derogar o aprobar leyes?
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calculador para aprobar las reformas del psoe

¿Con qué apoyos debería contar Pedro Sánchez para derogar o aprobar leyes?

Las negociaciones se alargan. Mientras el líder del PSOE deshoja la margarita, analizamos las opciones que tiene de retocar la reforma laboral o pedir un referéndum consultivo.

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Patxi López y Pedro Sánchez

Un Gobierno en minoría o un Gobierno en coalición. Podemos y la abstención de Ciudadanos. Ciudadanos y la abstención de Podemos y el PP. Mientras el líder del PSOE, Pedro Sánchez, deshoja la margarita en busca de un pactoque le permita gobernar, la calculadora de sus asesores echa humo para trazar las primeras medidas de su posible Gobierno.

“El Gobierno del cambio”, por el que aboga Sánchez, podría enfrentarse a su contrario: el inmovilismo. Sobre todo si el Partido Popular trata de bloquear la mayoría de las propuestas, como así se prevé, y no logra pactos puntuales con el resto de formaciones. De esta forma, el “Programa para un Gobierno progresista y reformista” que presentó el PSOEquedaríaen saco roto.

El PSOE está ante una encrucijada: contentar al mismo tiempo a Podemos y a Ciudadanos. Si lo consigue, podrá, primero, formar Gobierno y, después, iniciar el paquete de medidas prometidas. Empezando porla reforma laboral.

Sánchez ha abogado por la derogación o modificación parcial de esareformaque aprobaron los populares en 2012. Eliminarla requeriría la aprobación de una ley orgánica, ya que el trabajo es un derecho fundamental reconocido en la Constitución. Este hecho implica contar con lamayoría absoluta en el Congreso y en el Senado. Es decir, la mitad de los votos más uno en cada una de las Cámaras.

Dicha ley, que ha sido uno de los principales campos de debatedurante la campaña electoral, fue aprobado por el Gobierno de Mariano Rajoy en febrero de 2012, a través de un Real Decreto-ley. No fue debatida en el Congresogracias a la mayoría absoluta con la que contaba en la anterior legislatura.

En la situación actual, la ley entraríaa debate en el Pleno del Congreso y sería aprobada para su discusión en el Senado. En la Cámara Alta, el PP podría bloquear suaprobación por un tiempo. La norma regresaría al pleno del Congreso dondelas enmiendas al texto se podrían descartarse mediante mayoría simple yel veto del Senado se levantaría mediante mayoría absoluta o simple,pasados dos meses. Un recorrido similar tendrían las leyes relacionadas con elPacto Social y Político por la Educación, la Ciencia y la Cultura y la mayoría de las propuestas descritas en el mencionadodocumento de Gobierno.

Sánchez sí podría legislar con más holgura en aspectos de menor calado. La ley ordinaria es el instrumento con el queel PSOE puede aprobar medidas sin invertir tantos esfuerzos. Las malas noticias para Sánchez es que una ley ordinaria no regulalas materias reservadas a la ley orgánica, entre las quese incluyen los derechos fundamentales y libertades públicas, los Estatutos de Autonomía oel régimen electoral general.

De esta forma, Sánchez, junto con los apoyospuntuales o la abstención de otros grupos,puede superar mediante mayoría simple el escollo que suponen los 123 diputados del PP.

Un referéndum sobre Cataluña depende del PSOE

Un terreno aún más delicado es el de la consulta catalana. Más alla de los obstáculos internos del PSOE,para convocar un referéndum consultivose requiere la mayoría absoluta del Congreso, es decir 176 diputados. Alcanzar esa mayoría no parece muy complejo con los apoyos de ERC, DIL, Bildu y PNV. Todos ellos, en principio, a favor de la consulta.

Eso sí: un acuerdo conPodemos quepermita a Sánchez gobernar y que incluya la consultapuede provocarque la guerra internaen Ferraz seaa campo abierto. Una guerra en pleno Congreso, con un Presidente del Gobierno huérfano de su partido.

En cualquier caso, como destacaMaría Ramos, investigadora y editora de Politikon, "elreferéndum consultivo,previsto en la Constitución, seríaen todo el territorio nacionaly no sólo en Cataluña" y añadeque "otradificultad es que la Constitución actual no contempla la posibilidad de independencia de un territorio".Ramos puntualiza a este diario que"esto no quita para quese utilice en las negociaciones con el fin deescenificar discrepancias y condicionar los apoyos".

La reforma de la ley electoral

Otro de los grandes reclamos durante la campaña del 20-Dfue la reforma de la ley electoral. Una reforma, que sitoca algún punto del artículo 68 de la Carta Magna,implicaría una reforma de la Constitución. "Por ejemplo, un cambio de las circunscripciones, que en la actualidad son las provincias, suponeuna reforma ordinaria del texto constitucional", explica el profesor de Derecho Constitucional dela UCM, Manuel Sánchez de Diego.

El caminopara iniciar dicha víarequiere el voto favorable de tres quintos de las dosCámaras legislativas, es decir210 votos favorables en el Congreso y 160 en el Senado. De esta forma, la medidaencallaría en el Senado sin el apoyo del PP.

En cualquier caso,Ramos también coincide en quesí es posible realizaralgunos cambios en la ley electoral sin tocar la Constitución. "Con la mayoría absoluta del Congreso se pueden incluir pequeñas reformas como ampliar el número de diputados, de 350 a 400, o sustituir D´Hondt como fórmula matemática del reparto de escaños (siempre que sea proporcional)", subraya. En ambos casosse cumpliría el artículo 68 de la Constitución y sólo supondría modificaciones menores en la LOREG.

Un panorama, en definitiva, que para Ramosda pie a la conformación de"un Parlamento más plural que reflejemejor los intereses contrapuestos,promuevapolíticas más inclusivas e incorpore visiones distintas".

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