es la consigna de la dirección

Génova reprocha a Aguirre que acogiera a Beltrán pero evita la guerra interna

Rajoy no quiere ir más allá a la espera de los pactos postelectorales, aunque entre los miembros de la dirección predominan los partidarios de que Cifuentes pase a ser la presidenta del PP de Madrid

Foto: Esperanza Aguirre, en la Comisión de Corrupción de la Asamblea de Madrid. (EFE)
Esperanza Aguirre, en la Comisión de Corrupción de la Asamblea de Madrid. (EFE)

La dirección nacional del PP, volcada en el intento de seguir en el poder y ante la probabilidad de tener que enfrentarse a unas nuevas elecciones en junio, no está para guerras internas con Esperanza Aguirre. El último 'rebrote' judicial del caso Púnica pilla a Mariano Rajoy en el peor momento y ha dado consigna de apelar a la presunción de inocencia. No obstante, en medios de la sede de Génova ha molestado que 'la lideresa' presentara a su exgerente, Beltrán Gutiérrez, como una herencia del 'aparato' nacional cuando el hecho es que fue destituido por María Dolores de Cospedal y después acogido por el PP de Madrid, donde tenía plaza.

Entre Gürtel y la Púnica, la sombra de la corrupción en la organización regional del PP de Madrid que dirige Aguirre acumula sucesivos episodios que, a diferencia de otras comunidades, pilla a los populares sin procesos de renovación en la directiva. Es lo contrario que ha ocurrido en la Comunidad Valenciana, donde Isabel Bonig se encarga de capear con los rescoldos de la etapa anterior, aunque el caso del Ayuntamiento de Valencia le obligue a multiplicarse.

Al frente del PP de Madrid sigue Esperanza Aguirre porque Mariano Rajoy ordenó después de las elecciones locales y autonómicas del 25 de mayo aplazar todos los congresos regionales y dejarlos para después del nacional, que tenía fecha prevista entre enero y febrero de 2016. Entre las comunidades donde el PP había perdido el poder, la dirección nacional sólo admitió la excepción de Baleares, mientras que en el resto siguieron al frente los barones y 'lideresas' salientes mientras se perfilaban los posibles sustitutos, como la citada Bonig.

Génova reprocha a Aguirre que acogiera a Beltrán pero evita la guerra interna

Uno de los casos de renovación pendiente, y el más paralizado, sigue siendo el de Madrid, según reconocen en fuentes de la sede Génova. Rajoy no ha querido guerras internas a la espera de los resultados de los pactos postelectorales, aunque entre los miembros de la dirección predominan los partidarios de empezar a mover los hilos para que la actual presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, pase a ser también la presidenta del PP de Madrid en lugar de Esperanza Aguirre.

Los partidarios de Cifuentes aducen que ya tiene suficiente peso en la organización regional como para disputar el cargo a los incondicionales de la 'lideresa', si es que se animan a presentar una candidatura alternativa a la de la presidenta autonómica en un congreso regional que nadie sabe cuándo se podrá celebrar. Y parten de la previsión de que Aguirre se convencerá de que ha llegado la hora de su retirada.

Si Mariano Rajoy fracasa en su intento de ser reelegido presidente del Gobierno y el PP pasa a la oposición en el mes de marzo, como planea Pedro Sánchez, en Génova se pondrán en marcha los mecanismos previstos para celebrar el congreso nacional ya aplazado el pasado año para convocarlo esta primavera. A continuación llegaría el turno para los regionales. Pero en la dirección siguen convencidos de que lo más probable es que Sánchez fracase en el intento de hacerse con el poder gracias a los apoyos de Podemos y los grupos independentistas. También reconocen lo difícil que es contar con el PSOE para formar un Gobierno constitucionalista, por lo que se ven abocados a la repetición de elecciones y, en ese supuesto, tampoco habrían tiempo para congreso, sino para campaña. Y nada de congresos regionales hasta después de los comicios.

Cristina Cifuentes. (EFE)
Cristina Cifuentes. (EFE)

Ante lo complicado del calendario, la consigna de la dirección es cuidar la convivencia mientras Rajoy sostiene (lo hizo este viernes, tras su reunión con Pedro Sánchez) que no se siente acorralado por la corrupción, la de Valencia o Madrid, “mientras yo sea capaz de tomar las decisiones que tenga que tomar y sigamos presentando leyes que permitan ser más eficaces en esa materia”. En fuentes de la sede de Génova atribuyen a la habilidad de Aguirre para darle la vuelta a las situaciones de apuro y pasarle su responsabilidad a otros el hecho de que presente a Beltrán Gutiérrez como un 'funcionario' de Génova que no tenía más remedio que acoger en el seno de su organización del PP de Madrid.

En medios de la dirección recuerdan que fue María Dolores de Cospedal quien le destituyó como gerente cuando su nombre apareció como beneficiario de las tarjetas opacas de Caja Madrid (58.000 euros en tres años) y que fue el PP madrileño (Esperanza Aguirre) quien le acogió en un puesto de responsabilidad en vez de despedirlo.

No obstante, Rajoy no quiere ir más allá. Preguntado por Aguirre, responde lo mismo que hizo en primera instancia sobre Rita Barberá: “No está acusada de nada” o “lo que no se puede es condenar a gente sin saber de qué se le acusa”.

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