el cuerpo autonómico sigue perdiendo efectivos

Caos en la Policía Canaria: agentes buscando culebras y 9 antidisturbios para las 7 islas

La gran apuesta en seguridad de Paulino Rivero roza el esperpento por la pérdida continuada de efectivos, la falta de presupuesto y la incorporación de competencias inasumibles para la plantilla

Foto: Paulino Rivero, con los agentes del Cuerpo General de la Policía Canaria, en una foto de 2010. (EFE)
Paulino Rivero, con los agentes del Cuerpo General de la Policía Canaria, en una foto de 2010. (EFE)

Nueve antidisturbios a turnos para cubrir todas las movilizaciones que se producen en siete islas, una unidad para localizar especies invasoras como la culebra californiana y un grupo de agentes para escoltar al presidente autonómico. La Policía Canaria ha entrado en una fase de indeterminación que deja escenas casi cómicas y los máximos responsables políticos del cuerpo no tienen clara cuál va a ser su salida.

El Gobierno del nacionalista Paulino Rivero aprobó la creación de este cuerpo en 2008 para completar la labor que realizan en el archipiélago la Policía Nacional y la Guardia Civil y velar por el cumplimiento de las leyes específicas de la comunidad, aunque el verdadero objetivo de la medida era realzar la singularidad identitaria de este territorio, emulando a los Mossos d`Esquadra en Cataluña, la Ertzaintza en el País Vasco o la Policía Foral de Navarra.

La nueva policía canaria comenzó a operar en 2010 con una dotación de 100 agentes y con la previsión de llegar a los 1.700 en 2013, pero en estos momentos su plantilla está formada por únicamente 85 funcionarios que no cubren todas las islas ni pueden abarcar las competencias que supuestamente les corresponden. La gran apuesta de Rivero se ha quedado en tierra de nadie, a mitad de camino de la disolución y de su consagración como fuerza de seguridad del archipiélago. Para lo primero sólo es necesario derogar la ley 2/2008 por la que se constituyó el Cuerpo General de la Policía Canaria. Para lo segundo, hace falta dinero, y Coalición Canaria ha preferido hasta ahora dedicarlo a otros objetivos.

‏@CGPCanaria
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Agentes de vuelta a sus antiguos puestos

Mientras tanto, el desconcierto se ha apoderado de los agentes del cuerpo. La mitad de los 100 agentes de la primera promoción procedían de otras fuerzas de seguridad locales y del Estado. Accedieron a la policía canaria pero no renunciaron a su antigua plaza, y algunos de ellos han emprendido el camino de vuelta en los últimos meses por la falta de un rumbo claro para el cuerpo autonómico, una tendencia que explica que en estos momentos haya 15 efectivos menos en la plantilla que al inicio del proyecto. “Algunos están empezando a volver a sus antiguos cuerpos porque vemos que no se apuesta claramente por esta policía. Tenemos funciones que desempeñar pero no somos suficientes para ejecutarlas”, explica Badayco Armas, agente del cuerpo y representante del sindicato Cobas.

Los efectivos se reparten entre las dos únicas bases o comisarias que tiene la institución en estos momentos, una en Santa Cruz de Tenerife y la otra en Las Palmas de Gran Canaria. Los agentes se desplazan desde esos puntos a las otras cinco islas cuando tienen que intervenir, por lo general, haciendo un viaje de ida y vuelta en el mismo día. “Con 85 agentes es imposible abarcar todo y la situación ha empeorado con la creación de nuevas unidades, que aumentan nuestras competencias”, explica Armas. El último comisario que dirigió el cuerpo decidió crear una unidad de intervención policial, similar a los antidisturbios de la Policía Nacional o la Guardia Civil. El problema es que ese grupo sólo dispone de nueve agentes, una cifra que no permite garantizar la seguridad en una concentración de ni siquiera 400 personas, en el caso de todos los efectivos estuvieran disponibles, sin bajas por enfermedad ni libranzas.

 

“Hay otros grupos y todos está duplicados, con integrantes tanto en Santa Cruz y Las Palmas”, recuerda Armas, una organización que atomiza aún más una plantilla ya de por sí exigua y que limita necesariamente el alcance de su trabajo. Además del grupo de antidisturbios, hay una unidad encargada de dar protección al presidente autonómico; otra de menores y familia que persigue delitos e infracciones relacionadas con menores, como situaciones de desamparo, consumo de drogas en centros escolares o pérdidas de custodia; un grupo de medio ambiente, que vigila la flora y la fauna y sanciona vertidos y otras agresiones al entorno; y, por último, existe una unidad de información y seguridad ciudadana que combate el tráfico de estupefacientes, busca a personas requeridas por la Justicia e inspecciona salas de juego. Demasiadas funciones para 85 agentes.

Cuatro efectivos acusados de falsedad

El cuerpo tampoco ha estado exento de escándalos. Cuatro agentes serán juzgados por falsedad documental el próximo mayo. La Fiscalía pide para ellos entre cuatro y seis años de prisión por haber fabricado un atestado policial para acusar a un supuesto alborotador detenido en los carnavales de 2013 de atentado contra la autoridad. Los agentes llegaron a agredirse entre ellos para simular una agresión del detenido.

“Hacemos lo que podemos”, admite el representante sindical. “Por ejemplo, con los antidisturbios que tenemos sólo podemos prestar apoyo a policías y guardia civiles. Nosotros solos no podemos actuar en casi ningún sitio. Vamos a celebraciones y fiestas de pueblos, pero nada más. En la unidad de familia, intervenimos en situaciones de riesgo para funcionarios de servicios sociales. Y en el grupo de medio ambiente, estamos ahora centrados en localizar una especia invasora como la culebra californiana”.

La carga de trabajo están provocando que aquellos funcionarios que no tienen plaza en otro cuerpo de seguridad se planteen regresar al sector privado

Sus objetivos sólo pueden ser modestos. El pasado 2 de octubre, el cuerpo informó de que sus efectivos habían logrado incautarse de 11 ejemplares de una especie invasora de codornices en una tienda de animales del municipio grancanario de San Bartolomé de Tirajana. El 19 de noviembre, agentes del grupo de Medio Ambiente aprehendieron en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife seis cajas de piña tropical prohibida en el archipiélago después de un dispositivo de vigilancia de varios días de duración. Y el 7 de enero, agentes antidisturbios se incautaron de un kilo y medio de petardos que estaban a la venta en una panadería de la localidad grancanaria de Telde.

​Camino del sector privado

Los agentes que buscaban emociones fuertes en la Policía Canaria están replanteándose su futuro. Armas lamenta que, además de ser pocos efectivos, “las jornadas nocturnas, en fin de semana o en otros destinos ni siquiera están remuneradas como deberían”. El representante de Cobas vaticina que, con esta situación, la plantilla del cuerpo seguirá reduciéndose en los próximos meses, a no ser que el nuevo Gobierno del también nacionalista Fernando Clavijo apueste por la institución e inyecte más dinero.

Las dudas y la carga de trabajo están provocando que hasta aquellos funcionarios que no tienen plaza en otro cuerpo de seguridad se planteen regresar al sector privado, pese a la dura situación económica y los problemas acuciantes de empleo en Canarias, un fenómeno inaudito. “Eso da una idea que cuál es la sensación generalizada en estos momentos en el cuerpo”, señala Armas.

Otros se agarran a la pasarela que ha introducido la nueva Ley de Personal de la Policía Nacional, aprobada el pasado mes de junio. El texto contempla por primera vez la posibilidad de que funcionarios de cuerpos autonómicos puedan incorporarse a la Policía Nacional. La medida está pensada para facilitar una salida a los miembros de los Mossos d`Esquadra incómodos con la deriva independentista de la comunidad, pero algunos policías autonómicos de canarias también se aferran a esa opción ante la deriva del cuerpo.

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