Documentos de Frontex: Grecia detuvo a los españoles para "escarmentar" a las ONG
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Documentos de Frontex: Grecia detuvo a los españoles para "escarmentar" a las ONG

Grecia arrestó a los tres bomberos españoles en la isla de Lesbos acusados de tráfico de personas. A otro español le acusó de "espionaje". El Gobierno heleno quiere intimidar a colectivos extranjeros

Foto: Los tres bomberos sevillanos detenidos en Lesbos. (EFE)
Los tres bomberos sevillanos detenidos en Lesbos. (EFE)

Grecia detuvo a los tres bomberos españoles en la isla de Lesbos para "escarmentar" a las ONG y a los periodistas extranjeros que están trabajando sobre el terreno ayudando e informando sobre las tareas de rescate de los miles de refugiados que llegan en embarcaciones al archipiélago griego desde Turquía. "Grecia no tiene capacidad para solventar la crisis migratoria y quiere intimidar a agentes externos, ONG y periodistas, que puedan contar lo que está pasando", señalan fuentes de la dirección de la agencia europea de fronteras Frontex, que recalcan además que las relaciones entre Frontex y Grecia son más tensas desde mayo de 2015, cuando servicios de inteligencia europeos facilitaron información al Gobierno heleno que permitió la detención de cinco altos oficiales de la guardia costera de ese país, entre los que había coroneles y almirantes, acusados de pasar información a las mafias que trafican con personas.

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Documentación interna a la que ha tenido acceso El Confidencial revela que Grecia ha puesto sus ojos en las ONG desplegadas en la zona:
"Recientemente, muchos miembros de organizaciones no gubernamentales han sido detenidos por las autoridades nacionales griegas por acciones ilegales relacionadas con la facilitación de la migración y el apoyo a la entrada ilegal al país y otras acciones sospechosas", rezan comunicaciones internas de las autoridades fronterizas helenas, documentación que informa de "sospechosos" a los que se les acusa de "espionaje", "pertenecer a grupos de izquierda radical" y "posesión de armas".

También se detuvo a otro español con residencia holandesa por “espionaje“ al estar filmando barcos de la Guardia Costera griega en la isla de Chios

Precisamente, Grecia acusó el pasado jueves 14 de enero de tráfico de personas y posesión de armas (porque llevaban pequeños cuchillos para cortar cuerdas) a los bomberos Manuel Blanco, Julio Latorre y José Enrique Rodríguez, de la ONG Proem-aid, detenidos en la isla de Lesbos cuando estaban ayudando a refugiados en alta mar junto a otros bomberos daneses. La presión diplomática por parte de España ayudó a que el sábado fueran liberados tras depositar una fianza de 15.000 euros. Este martes llegaron a España. No se trata del primer episodio.

"La intención es procesarlo por espionaje"

El 13 de enero, en el puerto de Chios, justo enfrente de la sede del HCG (los guardacostas helenos), "un coordinador vio a un hombre con un teléfono móvil oculto, que estaba filmando barcos. Fue detenido. Se le llevó dentro de las instalaciones para más interrogatorios. Era un ciudadano español con residencia holandesa que aseguró que solo era un turista filmando la zona portuaria. Se decidió registrar su apartamento alquilado en Chios. Allí, las autoridades encontraron una importante cantidad de medicamentos, aerosoles de pimienta, a su novia y a un par de ciudadanos suecos que declararon ser representantes de una ONG. La intención es procesarlo por espionaje", reza la documentación interna.

"Este español ha sido condenado a siete meses de prisión, una pena compensada con una multa de 1.500 euros, la prohibición de entrar en Grecia en los próximos tres años y con la posibilidad de entrar en la cárcel griega si vuelve a recaer en actividades delictivas". En la isla de Lesbos, también ha sido detenida una mujer integrante de la ONG Green Peace que conducía una furgoneta equipada con antena para la recepción de transmisiones de frecuencias de radio oficiales.

"Grecia es un fondo sin pozo de dinero europeo y no lo está empleando correctamente en mitigar esta crisis. Y quiere pocos testigos que acrediten la inoperancia de sus actividades", explican desde Frontex. La Comisión Europea aprobó el año pasado ayudas económicas para que los estados miembros hagan frente a un problema migratorio sin precedentes.Un total de 23 países de la UE se repartirán 2.400 millones de euros hasta 2020. Grecia, a pesar de recibir el mayor número de inmigrantes, será el tercer beneficiario, con 474 millones.

Las fronteras griegas fueron el año pasado el escenario del paso de 550.000 inmigrantes. Frontex ha desplegado en la zona unos 530 efectivos, aunque dispone de pocos medios marítimos en la zona. En la isla de Lesbos hay tres embarcaciones europeas (de Noruega, Portugal y Suecia); en la zona de Samos solo hay un barco de Estonia. En Chios hay desplegadas otras tres embarcaciones (de Letonia, Croacia y Holanda). En Kos, solo hay un barco finlandés.

Detenciones de altos mandos

Las relaciones entre Grecia y la agencia europea Frontex no son las más cordiales, sobre todo después de que el propio Gobierno heleno tuviera que detener en mayo de 2015 a cinco altos oficiales de la guardia costera de su país. Entre los arrestados había coroneles y almirantes, acusados de pasar información de Frontex a las mafias que trafican con personas. La investigación había partido de los servicios de inteligencia europea, que detectaron que los barcos cargados de inmigrantes de Siria, Irak, Afganistán, Pakistán y Bangladesh conseguían burlar a los buques que Frontex tiene en el mar Egeo desplegados en la operación Poseidón.

La información facilitada por los mandos consistía en la posición, el rumbo y la velocidad de los barcos de Frontex desplegados en el Egeo, para que las mafias conocieran así los 'pasillos' marítimos libres para poder introducir a los inmigrantes dispuestos a pagar un pasaje por llegar a Europa. Los detenidos también ayudaban a las mafias a introducir tabaco y hachís en Grecia. Las detenciones se produjeron en la ciudad de El Pireo, donde la guardia costera griega, que cuenta con 8.500 efectivos, tiene su base. Esta operación fue un duro mazazo para la credibilidad de las autoridades marítimas griegas, que se han visto desbordadas por el flujo incensante de inmigrantes. "Una frustración que ahora se está pagando con las ONG", señalan las mismas fuentes.

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