votó a favor del proyecto en el consejo

Rato selló su pelotazo en Mestalla solo días antes de que Bankia aprobara la operación

El expresidente de Bankia alcalzó una alianza con una empresa implicada en el proyecto urbanístico de Mestalla solo dos semanas antes de que la entidad aprobara esa multimillonaria operación

Foto: El expresidente de Bankia Rodrigo Rato. (Reuters)
El expresidente de Bankia Rodrigo Rato. (Reuters)

Rodrigo Rato se alió con una constructora involucrada en el desarrollo de los terrenos del actual campo del Valencia CF solo dos semanas antes de que el consejo de administración de Bankia que él mismo encabezaba diera luz verde a ese multimillonario proyecto urbanístico. De los documentos de esa operación se desprende que el exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) maniobró para controlar la mayor operación inmobiliaria que afrontó la entidad durante su mandato, y garantizarse parte de los beneficios que iba a generar ese ambicioso plan, según ha podido acreditar ahora El Confidencial.

El 30 de noviembre de 2011, la promotora Ciuvasa (Constructora Inmobiliaria Urbanizadora Vasco-Aragonesa SA) adquiere un 35% de las acciones de Explotaciones Bolgachina SL. En apariencia, se trata de una operación común entre dos mercantiles. Pero ese sencillo movimiento permitió a Rato disponer de un vínculo directo con la recalificación de los terrenos de Mestalla y la construcción del nuevo campo del Valencia CF, una iniciativa que debía generar rendimientos por valor de 1.191 millones de euros.

Por un lado, la sociedad Explotaciones Bolgachina SL había sido creada en secreto por Rato en junio de 2011, solo un mes antes de que Bankia debutara en el mercado bursátil. Para que nadie le relacionara con esa firma, colocó al frente de sus órganos directivos a su testaferro de confianza, Miguel Ángel Montero Quevedo, detenido por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil el pasado octubre en el marco de la investigación sobre los negocios ocultos del exministro de Economía. Además, Rato utilizó otra sociedad que también controlaba en la sombra, Aurosur SL, para tutelar Explotaciones Bolgachina. Oficialmente, el dirigente del PP no tenía ninguna vinculación con esa firma.

La otra parte de ese acuerdo oculto, la promotora Ciuvasa, estaba vinculada a través de la sociedad Jardines Ribera del Tajo SL con la promotora valenciana Aedifica Grupo, la empresa elegida por Bankia para ejecutar las obras del plan urbanístico del actual Mestalla y terminar el nuevo estadio. Es decir, que esa supuesta alianza inocua entre Explotaciones Bolgachina y Ciuvasa fue el movimiento clave que permitió a Rato cerrar el círculo y participar en la operación de Valencia que él mismo estaba pilotando en ese momento gracias a su cargo como presidente de Bankia.

Lo sorprendente es el momento en el que se forjó ese acuerdo: solo dos semanas antes de que el consejo de administración de Bankia aprobara la constitución de Newcoval, la sociedad participada al 50% por el banco y Aedifica Grupo para ejecutar el plan Mestalla. Como recogen las actas del consejo de Bankia, el proyecto se incluyó en el orden del día de la convocatoria del 12 de diciembre de 2011. Tras una breve discusión, Bankia aprobó la constitución de Newcoval, dando así su visto bueno al desarrollo del solar del actual campo del Valencia CF.

Rato presidió esa reunión del consejo a pesar del evidente conflicto de interés que tenía en el plan Mestalla y tampoco tuvo ningún reparo en votar a favor de su aprobación. De hecho, solo se abstuvieron dos de los 18 consejeros que asistieron a la sesión: los juristas José Manuel Serra Peris y Juan Martín Queralt. El consejo de Bankia acordó “autorizar la constitución de una sociedad vehículo (Newcoval SL) que asuma la responsabilidad de la gestión del proyecto y los compromisos asumidos por el club con las administraciones locales y autonómicas”, recoge el acta. El proyecto iba a permitir supuestamente “la finalización de las obras, el proyecto urbanístico, el cobro de las operaciones vigentes” y, además, se estabilizaba “financiera y patrimonialmente el club”. “Todo esto justifica una opinión favorable, con independencia del impacto reputacional y su importante repercusión social”, resolvió el consejo.

Lo que Rato no contó durante esa sesión (ni tampoco nadie puso sobre la mesa) es que él mismo era uno de los mayores interesados en que el desarrollo de Mestalla saliera adelante por su vinculación societaria con la promotora que iba a ejecutar el proyecto de la mano de Bankia. Las actas prueban que Rato actuó como si no tuviera ningún tipo de conexión con el proyecto.

La operación no fue tan beneficiosa, en cambio, para la entidad financiera. No solo suponía dar por cancelados los 240 millones de euros de deuda que había contraído el Valencia con el banco a cambio de quedarse con el suelo de Mestalla, sino que habilitaba una nueva línea de crédito para el club de hasta 170 millones de euros y también ponía en marcha productos adicionales de financiación.

Fotografía de archivo de las obras del nuevo campo de Mestalla. (EFE)
Fotografía de archivo de las obras del nuevo campo de Mestalla. (EFE)

El equipo directivo que llegó a Bankia tras la dimisión de Rato en mayo de 2012 paró la operación de Mestalla solo cuatro meses después de desembarcar. Se apoyó en un informe de KPMG que detectó un posible conflicto de intereses en el proyecto. La consultora apuntó a la posibilidad de que Rato pudiera haber intentado beneficiar a Ciuvasa en esa operación, teniendo en cuenta que la constructora pertenecía a la familia de su cuñada Felicidad Salazar-Simpson. Lo que KPMG no sabía entonces es que, como ha desvelado El Confidencial, el propio Rato había montado una sociedad para involucrarse directamente en ese gigantesco desarrollo inmobiliaria promovido con fondos de la entidad que él mismo presidía.

Unión, Progreso y Democracia (UPyD), la formación que presentó la denuncia que provocó la apertura de la investigación sobre Bankia en la Audiencia Nacional, aseguró este miércoles tras conocer la noticia de este diario que exigirá a Rato y a los consejeros que participaron en la creación de Newcoval que aclaren en sede judicial los intereses que tenían en ese plan. En opinión de UPyD, este vínculo es la prueba más evidente de que el exministro de Economía utilizó Banka para engrosar su patrimonio personal.

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