Debe afrontar decisiones con polémica: Garoña y el ATC

El Consejo de Seguridad Nuclear se enzarza en guerras internas con intereses cruzados

Bajan revueltas las aguas en el seno del organismo encargado de velar por la seguridad nuclear. A las discrepancias y movimientos del Consejo, se unen las quejas y diferencias entre los técnicos

Foto: El ministro de Industria, J.M. Soria (2i), y el presidente del Congreso, Jesús Posada (3i) posan junto al presidente del CSN, Fernando Marti (3d), y los consejeros Rosario Velasco (i), Fernando Castelló (d) y Cristina Narbona.
El ministro de Industria, J.M. Soria (2i), y el presidente del Congreso, Jesús Posada (3i) posan junto al presidente del CSN, Fernando Marti (3d), y los consejeros Rosario Velasco (i), Fernando Castelló (d) y Cristina Narbona.

El Consejo de Seguridad Nuclear está siendo protagonista en los últimos meses de una serie de disputas internas en las que se cruzan intereses dispares de cada una de las partes.

Las tensiones se están viviendo en un momento de decisiones delicadas para la institución, donde se cruzan intereses políticos y electorales con otros de índole económica, y es que son muchos los actores que están pendientes de dos decisiones peliagudas: La conveniencia o no de la reapertura de la central nuclear de Garoña (Burgos) y la instalación del almacén temporal centralizado de residuos nucleares de Villar de Cañas (Cuenca).

En este contexto, el CSN está viviendo una serie de circunstancias que dificultan su misión: proteger a los trabajadores, la población y el medio ambiente de los efectos nocivos de las radiaciones, consiguiendo que las instalaciones nucleares y radiactivas sean seguras.

1. Cambios en la composición del Consejo

El CSN se define como un ente independiente de la Administración General del Estado que rinde cuentas al Congreso y al Senado. La composición de su órgano máximo, el Consejo, consta de cinco expertos elegidos por las Cortes.

Hasta septiembre, el PP nombraba dos consejeros, otros dos el PSOE y el último lo designaba CiU. Este equilibrio de fuerzas se quebró el pasado mes de septiembre. Como ya adelantó El Confidencial y han confirmado fuentes muy próximas a lo que sucede en el regulador, en un contexto de enfrentamiento del Gobierno catalán en relación a la independencia, el Ejecutivo liderado por Rajoy ha decidido dejar fuera de los órganos estatales a los representantes elegidos por Convergència. De esta manera, Antoni Gurguí, elegido por CiU, salió tras varios años del Consejo del CSN y dejó su plaza a Javier Dies Llovera, experto nuclear de reconocida valía técnica que en el pasado estuvo en las listas del PP. Su nombramiento no consiguió el apoyo en Cortes por lo que tuvo que ser designado por Real Decreto.

La ascendencia de CiU en materia nuclear pasa a la irrelevancia. La cuestión no es baladí, Cataluña es donde hay más reactores nucleares de España

Con este movimiento, el PP tiene asignadas tres sillas por dos del PSOE en el pleno del Consejo. De esta forma, la ascendencia de CiU en materia nuclear pasa a la irrelevancia. La cuestión no es baladí, dado que Cataluña es la comunidad donde las compañías eléctricas operan más reactores nucleares de España (Ascó I, Ascó II y Vandellós) y el voto del consejero de CiU, en caso de disparidad entre los elegidos por PP y PSOE, era determinante.

2. Algunos técnicos, en pie de guerra 

Una asociación de técnicos del CSN emitió un comunidado el 10 de noviembre en el que arremetía contra sus superiores con dureza. En dicha nota, ASTECSN denuncia “presiones inadmisibles” por parte de sus superiores. Dicen que “los tiempos asignados a las tareas del cuerpo técnico no se fijan en función del rigor técnico necesario, sino de plazos marcados por intereses ajenos, elecciones, opinión pública y otras variables”. Señalan que “cuando el rigor en el trabajo lleva a conclusiones que son contrarias a las solicitudes de los titulares (las compañías eléctricas), surgen esas presiones inadmisibles”.

Por su parte, los responsables del Consejo no han querido salir al paso de este comunicado público. Fuentes próximas al mismo, sostienen que las declaraciones de estos técnicos solo representan a una parte minoritaria de los mismos y buscan hacer ruido ante las elecciones generales del próximo 20 de diciembre.

Sede del Consejo de Seguridad Nuclear en Madrid. Foto: Google Street View
Sede del Consejo de Seguridad Nuclear en Madrid. Foto: Google Street View

Esta asociación se formó antes del verano, tras las elecciones sindicales de representación del cuerpo. La presidenta de ASTECSN, Nieves Sánchez, señala que la asociación la componen unos 35 personas, pero que cuenta con el apoyo de otros tantos. Esta técnico del CSN sostiene que hay mucho miedo y la gente no se atreve a hablar.

Este grupo está vinculado al sindicato FEDECA. Dentro del CSN, en la junta de personal que representa a los más de 300 técnicos de la institución, existen otros sindicatos con mayor apoyo, pero lo cierto es que guardan silencio, prefieren no hablar del tema. Algunas sí expresan su malestar, aunque otros no comparten en su totalidad la denuncia de ASTECSN. Lo curioso es que entre ellos tampoco hay consenso. De los cuatro sindicatos con representación (CCOO, CSIF, FEDECA y UGT) en la junta de personal, se lanzan acusaciones entre los mismos por los distintos intereses que cada uno tiene en juego a la hora de representar. FEDECA y CSIF son sindicatos de representación funcionarial y CCOO y UGT atienden a intereses más globales de los trabajadores.

El origen del enfrentamiento viene de la degradación que se le aplicó a uno de los técnicos del regulador, Rodolfo Isasia. Este funcionario mantuvo una discrepancia técnica con sus superiores y estos le relegaron de su cargo de libre designación. La junta de personal al completo mostró su desacuerdo con esta decisión, que implicaba rebaja de horario y por tanto de sueldo. Por su parte, el CSN lanzó un comunicado en el que justificaba su decisión en la legitimidad que da la categoría del puesto (libre designación), por lo que se alegaba una simple pérdida de confianza para la destitución.

La asociación denuncia que “los tiempos no se fijan en función del rigor técnico necesario, sino de intereses ajenos, elecciones u opinión pública“

Después de relegar a Rodolfo Isasia, que es vicepresidente de la asociación de técnicos crítica con el consejo, se han producido otras muestras de malestar. Una de las más evidentes ha sido una concentración de varias decenas de trabajadores a las puertas de la sede del CSN para pedir más "transparencia e independencia".

Tras este hecho y las denuncias de injerencia política y falta de transparencia que se lanzaron a los medios de comunicación por parte de los trabajadores, el pleno del CSN decidió lanzar una investigación interna, calificada por algunos de "caza de brujas".

Fernando Marti Scharfhausen, presidente del CSN. (EFE)
Fernando Marti Scharfhausen, presidente del CSN. (EFE)

El último pronunciamiento al respecto de dicha actuación se encuentra en el acta del pleno del pasado 4 de noviembre. El propio pleno acordó elaborar unas conclusiones de la investigación interna y proponer las “actuaciones oportunas”.

En contraposición a estas actuaciones, cabe destacar que esta investigación y sus conclusiones se produce de forma paralela a que en otro organismo público, la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia haya abierto un buzón interno para que los trabajadores puedan denunciar irregularidades de manera confidencial. 

3. El ATC de Villar de Cañas y Garoña

Estas dos instalaciones centran la atención de grupos políticos, entidades locales, empresas eléctricas y un sinfín de intereses cruzados alrededor de la conveniencia o no que tiene que determinar el CSN.

El capítulo más polémico fue un informe interno enviado a los consejeros en el que el Área de Ciencias de la Tierra (CITI) detectaba la presencia de características desfavorables en el terreno de la cimentación del ATC. La polémica surgió porque el responsable de elevar el dictamen técnico al pleno no incluyó dicho informe desfavorable.

Sin embargo, esta argumentación fue utilizada por la consejera elegida por el PSOE, Cristina Narbona, único miembro del Consejo que votó en contra de la autorización previa o de emplazamiento del ATC de Villar de Cañas presentada por ENRESA el 27 de julio de 2015.

Villar de Cañas.
Villar de Cañas.

Sólo dos días después, el presidente del CSN, Fernando Martí, y el resto de consejeros "lamentaron profundamente la publicación en los medios de comunicación del voto particular de la consejera Narbona". Ésta consideró "inadecuado que se aprobara un informe favorable al emplazamiento del ATC sin haber disipado las incertidumbres".

Por su parte, uno de los consejeros elegidos por el PP, Castelló, señaló que el informe se basa en razones de seguridad nuclear, no tomando consideración “los condicionantes políticos”.

La cuestión llevó al pleno a pedir explicaciones al directivo que no incluyó dicho infome, el Sr. Munuera, quien por otro lado es el artífice de la rebaja de su cargo de Rodolfo Isasia, el técnico discrepante. Finalmente, el pleno pidió al Sr. Munuera que documentara pormenorizadamente el contenido de la nota.

La central nuclear Santa María de Garoña, en el Valle de Tobalina. (Burgos). (EFE)
La central nuclear Santa María de Garoña, en el Valle de Tobalina. (Burgos). (EFE)

El enfrentamiento dentro del Consejo también ha tenido como protagonista otra cuestión peliaguda, la reapertura de la central nuclear de Garoña, la más antigua de España, para alargar su vida hasta los 60 años. La consejera Narbona, exministra de Mediambiente durante el mandato de Zapatero, se ha opuesto de manera continuada a cualquier resolución que tuviera que ver con la posibilidad de reabrir la central. El último episodio fue el cuatro de noviembre, con cuatro votos a favor y uno en contra. El presidente de la entidad consideró que dicha reiteración negativa de la consejera "menoscaba la credibilidad del órgano regulador".

La postura de Narbona es férrea en este sentido. En el mes de febrero se opuso a que se aumentaran unos protocolos de seguridad, dado que entiende que no se debe producir la reapertura.

La labor del CSN es emitir dictámenes técnicos con independencia de las consideraciones políticas. Sin embargo, se argumentan razones éticas para dar el sentido del voto. La propia Cristina Narbona se abstuvo "por motivos éticos"  en la votación que planteaba la autorización previa para una instalación de fabricación de concentrados de uranio en Salamanca.

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