el presidente del pp aplaza listas y programa

Rajoy amplía la ‘pasarela Moncloa’ como respuesta al separatismo en plena campaña

Lo que Rajoy califica como“el mayor ataque al ordenamiento constitucional”, el golpe de Mas y Junqueras, se ha convertido también en la clave para ganar o perder las elecciones

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)

Ni programa, ni listas, ni discurso de recuperación económica. Mariano Rajoy ha decidido centrarse en la réplica al desafío separatista en Cataluña y prolongará la próxima semana la ‘pasarela Moncloa’ lo que sea necesario para que acudan a la sede la Presidencia del Gobierno todos los dirigentes políticos que pueda convocar frente al golpe. Lo que denomina “el mayor ataque al ordenamiento constitucional” se ha convertido también en la clave para ganar o no las elecciones generales.

Al retraso habitual en el PP para cerrar las candidaturas (siempre para la última semana) y a la decisión ya tomada por Rajoy de dejar para mediados de noviembre el lanzamiento del programa, se suma ahora el conflicto institucional que plantea el bloque de partidos secesionistas en Cataluña.

En fuentes populares apuntan que justo esta semana que termina era el momento que el presidente del PP tenía reservado para empezar las consultas pertinentes y tomar las decisiones fundamentales sobre las listas con el fin de adelantar al menos los nombres de los ‘números uno’ de cada provincia. Desde que el martes se conoció el texto de la resolución-manifiesto separatista no ha podido dedicar un minuto a los asuntos ‘de cocina’ del partido.

Con unos reflejos y una rapidez inusual en lo que va de legislatura, Rajoy salió al paso del anuncio de golpe el pasado martes con una comparecencia pública previo aviso a Pedro Sánchez y Albert Rivera. Desde entonces, cuando cerró entrevista y foto con el secretario general del PSOE, no ha parado de hacer gestiones para recabar apoyos para la causa de “la defensa de la unidad de España, la soberanía nacional y la igualdad de los ciudadanos”.

Rajoy: Es el momento de buscar lo que nos une

 

Después de recibir en La Moncloa a la hora del almuerzo (Sánchez), a la del aperitivo (Rivera), a la del café (Pablo Iglesias) y a la de la merienda (María Dolores de Cospedal), Rajoy ha decidido generalizar la invitación a todo el arco parlamentario. Y hacerlo en persona, no sólo a través de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, como planeó en principio.

El presidente del Gobierno seguirá el lunes su programa de conversaciones con el nuevo líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, y el martes con el sucesor de Rosa Díez al frente de UPyD, Andrés Herzog, y el ex portavoz de CiU en el Congreso y presidente de UCD, Josep Antoni Duran y Lleida. También se ha puesto en contacto con el Partido Nacionalista Vasco y ha hecho sitio para recibir a Cristina Cifuentes. Sólo quedan fuera de las llamadas de La Moncloa los partícipes en el golpe y los batasunos de Amaiur por motivos obvios.

La ‘pasarela Moncloa’ que Rivera e Iglesias aprovecharon para dar sendas ruedas de prensa-mitin de promoción de sus programas electorales desde la sede del Gobierno es el precio que Rajoy tiene que pagar para que quede claro su empeño en sumar fuerzas ante un problema de Estado.

Rajoy con Pablo Iglesias. (EFE)
Rajoy con Pablo Iglesias. (EFE)

La precampaña electoral ha sufrido un giro inesperado que no parece inquietar a los dirigentes del PP. Al contrario, les permite esgrimir un discurso político puro y exhibir sentido de Estado en defensa de la Constitución y la estabilidad política. Son aspectos en los que los partidos emergentes, y también el propio Pedro Sánchez, consideran que flaquean. Los populares se han encontrado otra baza con la que sólo contaban en parte: las urgencias de Artur Mas por seguir en el poder, incluso con los votos de la CUP, han adelantado la declaración independentista.

La crisis por la amenaza de secesión en Cataluña obliga a todos los partidos a fijar una posición clara que a Sánchez pilla a contrapié entre las ambigüedades del PSC, la vigilancia de Susana Díaz y su apuesta por una reforma de la Constitución ajena a las preocupaciones y necesidades de los ciudadanos.

Rivera se declara como el más constitucionalista de España y se vuelca en el respaldo al Gobierno al mismo tiempo que se proclama como solución personal al problema. Busca protagonismo con un acuerdo “por España” que ya está en la misma Constitución. En el PP confían en que la bisoñez e inexperiencia absoluta en la gestión de su competidor en el espacio del centro acabe por frenar sus expectativas de voto. Pero es quien más partido le saca a la ‘pasarela de Moncloa’. 

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