púnica arroja INFORMACIÓN sobre sobre el espionaje

Marjaliza pagó 58.000 euros a Método 3 cuando González y Cobo fueron espiados

El sumario del caso Púnica pone de relieve que la Comunidad de Madrid pagó 456.000 euros en 2008 a Vancouver, una empresas de la trama, que ese mismo año contrató a la agencia de detectives

Foto: Fotografía de archivo de Francisco Granados y David Marjaliza.
Fotografía de archivo de Francisco Granados y David Marjaliza.

La empresa Vancouver, vinculada al cabecilla de la trama Púnica David Marjaliza, abonó 58.000 euros a la agencia de detectives Método 3 en el ejercicio de 2008, el mismo año en el que fueron espiados el entonces vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y el vicealcalde y mano derecha de Alberto Ruiz Gallardón, Manuel Cobo. Así lo refleja un informe de la Agencia Tributaria que consta en el sumario del caso Púnica, que también asegura que, a lo largo de 2008, Vancouver recibió 456.000 euros de la Comunidad de Madrid por diferentes gestiones.

La contratación de Método 3 por parte de Vancouver se une al ya conocido desembolso que el propio Marjaliza hizo a la misma agencia a través de otra de sus empresas, Servicios Logísticos Inmobiliarios, para abonar la investigación privada sobre Ignacio González. Como desveló El Confidencial en 2013, esta sociedad realizó seis pagos a la compañía de detectives por importe de 223.000 euros entre 2007 y 2008, información que Marjaliza negó en ese momento y que, según su abogado, se refería a un trabajo anterior encargado a la agencia.

Sin embargo, la propia Unidad Central Operativa de la Guardia Civil -en un informe elaborado el 2 de junio de 2014, elevado a la Fiscalía Anticorrupción y que también consta en el sumario- señala que “las empresas del grupo de David Marjaliza Servicios Logísticos Inmobiliarios y Vancouver tienen facturación con la empresa de detectives Método 3 que se puede vincular con la trama de espionaje a políticos de la Comunidad de Madrid”.

El expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González. (EFE)
El expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González. (EFE)

La Fiscalía, por su parte, tras conocer el informe realizado por el Ministerio Público de Suiza también en el marco de Púnica, que reveló “el origen desconocido de los fondos que se han ido ingresando en cuentas abiertas a nombre de David Marjaliza y Francisco Granados”, ya indicó que "ambos son socios” y que existen “sospechas” de que han incurrido en los “delitos de corrupción, sobornos, evasión de impuestos y espionaje político”.

El mencionado informe de la Guardia Civil, además, relacionó la concesión de un contrato de 900.000 euros por parte de la Consejería de Justicia a la Asociación Española de Peritos Judiciales -para proporcionar traductores a los tribunales- con un supuesto favor hecho previamente al exconsejero por el presidente de esta sociedad, Castor Iglesias, quien elaboró un informe caligráfico que desligaba a Granados del caso del espionaje.

Las conversaciones telefónicas mantenidas entre los miembros de la trama Púnica, pinchadas por orden del titular del Juzgado número 6 de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, instructor del caso, también han revelado la preocupación que tenía Granados con el asunto del espionaje. En varias de ellas se habla sobre la citación como testigo que le había remitido la juez Carmen Valcárcel para el día 16 de septiembre de 2014 en el marco de la causa por los seguimientos a Cobo y al exvicepresidente regional Alfredo Prada. Todas ellas -salvo una- son en principio irrelevantes, ya que únicamente se limitan a reiterar que el exconsejero tenía que declarar por el asunto y que iba a reunirse con su abogado Enrique Molina para preparar la comparecencia.

La que resulta algo más reveladora es la que se produjo el jueves 24 de julio de 2014, cuando Granados llama a su amiga Cristiane para informarle de que le han citado para declarar como testigo en el caso del espionaje a Cobo. “Por el espionaje aquel antiguo”, le indica el exconsejero madrileño. “Pero, eso, ¿y el otro también?”, le pregunta Cristiane en referencia quizá al espionaje que sufrió Ignacio González en su viaje a Cartagena de Indias. “No, creía que era el otro, y es este, mejor”, responde Granados aliviado.

El 28 de agosto de 2008, Ignacio González viajó a Cartagena de Indias siendo vicepresidente de la Comunidad de Madrid y responsable del Canal de Isabel II. Durante el trayecto, fue seguido y fotografiado por varios detectives en un trabajo cuyo encargo se investiga en el Juzgado número 47 de Madrid.

Pocos meses antes, en abril del mismo año, los espiados eran el vicealcade Manuel Cobo y el exvicepresidente Prada. El diario El País señaló en enero de 2009, cuando desveló la supuesta trama, directamente al departamento de Francisco Granados, que había creado una pequeña sección con exagentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. Esta última causa, sin embargo, se encuentra archivada después de que el entonces fiscal jefe de Madrid, Manuel Moix, asegurara que no era delito hacer informes sobre personas y de que el juez cerrara el caso el pasado febrero tras varios intentos fallidos de hacer lo propio por parte de Valcárcel.

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