mantienen una relación de calma tensa

La reforma de la Constitución obliga a engrasar el diálogo entre Díaz y Sánchez

Los dirigentes socialistas abren conversaciones previas al Consejo de Política Federal, tras una semana en la que volvieron a saltar las alarmas por un nuevo cruce público de advertencias

Foto: La presidenta andaluza, Susana Díaz, junto al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)
La presidenta andaluza, Susana Díaz, junto al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)

La relación y la comunicación entre Pedro Sánchez y Susana Díaz es ahora mismo “más fluida que nunca”. Así lo atestiguan al unísono desde el PSOE federal y el andaluz. Traducido: no son amigos del alma pero se hablan. El secretario general y la baronesa andaluza han mantenido contactos y conversaciones en los últimos días ante la reunión del Consejo de Política Federal que se celebra este lunes en Sevilla y en el que los socialistas esperan dar un nuevo impulso a una propuesta de reforma de la Constitución que mastican desde 2013. El partido ha impulsado un comité de expertos, integrado por 14 sabios y coordinado a propuesta de los socialistas andaluces por el catedrático de la Universidad de Granada Gregorio Cámara, cuyas conclusiones se incorporarán al programa electoral para las próximas generales.

Sin embargo, las tensiones entre Sánchez y Díaz, que mantienen una relación de calma tensa donde no se esperan nuevos roces hasta que pasen las elecciones, han aflorado públicamente en días pasados con motivo de la reforma de la Carta Magna. La presidenta andaluza no piensa soltar la bandera de la unidad de España y mantiene una actitud vigilante frente a cualquier propuesta que suponga un trato de privilegio para determinadas comunidades frente a otras. Cataluña, con elecciones a la vuelta del verano, es una de las preocupaciones. No es nuevo en el PSOE andaluz, donde todos sus secretarios generales se han erigido en uno u otro momento en muro de contención de privilegios y garantía de la unidad de España. Susana Díaz se ha sentido cómoda desde el primer momento en ese papel de guardiana y no piensa ceder ni un milímetro.

Pedro Sánchez posa junto a su mujer. (EFE)
Pedro Sánchez posa junto a su mujer. (EFE)

Las declaraciones públicas de la secretaria general de Andalucía el pasado miércoles, cuando advirtió de que no permitiría ninguna reforma de la Constitución que suponga una vuelta atrás del 28 de febrero y “una España a dos velocidades”, no sentaron bien a su secretario general. Desde Ferraz entendieron que estas advertencias eran innecesarias puesto que nadie en el PSOE concibe otro planteamiento. El propio Pedro Sánchez aprovechó su intervención en una entrevista en TVE esa misma noche para dejar claro a Díaz que “no tenía de qué preocuparse” y que “no habrá una España a dos velocidades sino de una velocidad y a mayor velocidad”. Fuentes socialistas admiten que este es un tema que “toca muchas sensibilidades” y aclaran que Díaz y Sánchez tuvieron ocasión de hablar personalmente tras este roce y “todo quedó perfectamente aclarado”. De hecho, a diferencia de lo que venía ocurriendo en ocasiones anteriores, ante la cita de este lunes en Sevilla, ambos dirigentes sí han descolgado el teléfono en varias ocasiones. La relación directa entre ambos está más engrasada pese a las diferencias y ya no dejan toda la interlocución en manos de sus números dos, César Luena y Juan Cornejo.

Ese mismo día hubo otras declaraciones algo enigmáticas de Susana Díaz que enervaron a su secretario general. Su “confío y espero que en cada uno de los casos a los que se enfrenta el PSOE tenga una sola vara de medir como tengo yo” iban directas a Ferraz y a Sánchez por las reacciones ante la imputación del secretario general del PSOE de Galicia, José Ramón Gómez Besteiro. Los socialistas andaluces reclaman las mismas consecuencias que para los expresidentes y exconsejeros andaluces imputados en el caso ERE. Esta es otra fuente de conflictos.

Andalucía reclamó la coordinación del comité

El PSOE andaluz ha exigido que la reforma de la Constitución que se ponga sobre la mesa tenga como documento base el aprobado en Granada en julio de 2013. Una declaración muy embrionaria que eludió cualquier posición conflictiva sobre la consulta de Cataluña. Un año después, en noviembre de 2014, el partido, ya con Susana Díaz al frente del Consejo de Política Federal, repitió declaración en Zaragoza, con la demanda urgente a Mariano Rajoy de que se sentaran las bases de la reforma en la comisión del Congreso de los Diputados. En esta tercera ronda, ya con las generales a la vuelta de la esquina y con la intención de incluir las propuestas en el programa electoral del PSOE, desde el partido advierten de que llegarán más concreciones.

Al frente de los expertos se sienta Gregorio Cámara, catedrático vinculado al PSOE de Granada que también fue elegido por el expresidente andaluz José Antonio Griñán para abrir el debate territorial desde Andalucía en 2012. Pedro Sánchez pidió a Susana Díaz nombres para este comité de expertos. El PSOE andaluz, que ha presionado para que Cámara estuviera al frente de los sabios, confiesa que su presencia es una garantía para los intereses que defiende esta comunidad. Junto a él se sentarán otros nombres estrechamente vinculados a los socialistas andaluces y a la propia Díaz, como es el caso de Amparo Rubiales. En el cupo andaluz está también la exmagistrada del Constitucional y expresidenta del Consejo Consultivo de Andalucía Elisa Pérez Vera y el catedrático José Antonio Montilla. También hay cuatro catedráticos catalanes en un juego de equilibrios muy meditado por Ferraz. En el seno del partido no se vislumbran enfrentamientos sonoros con el PSC por más que las elecciones catalanas puedan colarse en el debate. “Cualquier coqueteo independentista dentro de las filas catalanas hace ya mucho tiempo que quedó totalmente abortado”, sostienen fuentes del partido.

Susana Díaz y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas. (EFE)
Susana Díaz y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas. (EFE)

Podemos quedará desenmascarado en el debate

El PSOE se muestra convencido de que la reforma de la Constitución española y su posterior sometimiento a referéndum es una necesidad inaplazable y cree que solo Podemos, que no acaba de definirse sobre el modelo territorial más allá de su apuesta por un “proceso constituyente”, se mantendrá al margen de este debate. Muchos leen en esta reforma una oportunidad de “desenmascarar” al partido de Pablo Iglesias. Aunque el PP elude de momento calar este melón, desde el PSOE creen que no tendrá más remedio. Ciudadanos ya aborda también una propuesta de reforma constitucional.

Pablo Iglesias. (EFE)
Pablo Iglesias. (EFE)
Los expertos convocados por Pedro Sánchez tienen total libertad para hacer sus propuestas que luego serán debatidas en el PSOE e incorporadas o no al programa electoral. Entre los asuntos urgentes está el blindaje de competencias de las comunidades autónomas, la financiación autonómica o la reforma del Senado. Desde el PSOE andaluz insisten en el eslogan de “la diversidad sin privilegios”, abriendo la mano a que se reconozcan en la Carta Magna diferencias culturales o lingüísticas que no conlleven un trato jurídico diferente. Se barajan nuevas propuestas como el reconocimiento de la salud como un derecho fundamental o la revisión del marco de relaciones con la Unión Europea. El PSOE ya ha expresado públicamente su interés por zanjar en esta reforma el “gran error” de José Luis Rodríguez Zapatero con la derogación del 135, que blindó la estabilidad presupuestaria. Susana Díaz ha apostado también por una reforma de la ley electoral y un sistema de doble vuelta.

La tregua firmada por Pedro Sánchez y Susana Díaz tras las elecciones andaluzas y la proclamación del secretario general como candidato a las generales volverá a escenificarse con toda probabilidad este lunes en Sevilla. La reunión del Consejo de Política Federal en la capital andaluza también es una deferencia hacia Díaz, que preside este órgano y había advertido de sus dificultades para desplazarse por su avanzado estado de gestación.

La relación entre los dirigentes socialistas, después de meses de guerra interna que han desgastado a la líder andaluza por encima de Sánchez, está en reposo. Susana Díaz, que descartó desde el primer momento entrar en la ejecutiva federal tras apoyar a Sánchez, sí reclamó un papel determinante en el diseño de la política territorial del partido y pidió la presidencia de este órgano. Ahora, admiten los socialistas andaluces, la interlocución con los barones está coordinada “de manera preferente” por el secretario general pero también hay conversaciones de Susana Díaz con los secretarios generales. La baronesa andaluza ya no baila sola, comparte ahora protagonismo con otros “casi” seis, a la espera de Asturias, presidentes de comunidades autónomas. Con todo, desde el PSOE andaluz insisten en que “ninguno ha ganado con tanta contundencia” como Díaz, para la que, como secretaria general de la federación más potente, siguen reclamando un papel estelar en la próxima reforma de la Constitución.

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