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Martínez Maíllo, bajo la sombra de una imputación en el 'caso Caja España'

Designado por Rajoy vicesecretario de Organización, no se presentará a la reelección como presidente de la Diputación de Zamora y abandonará su puesto en la Federación de Municipios

Foto: Fernando Martínez Maíllo (EFE)
Fernando Martínez Maíllo (EFE)

Día uno de la era de Fernando Martínez Maíllo en la cúpula del PP como flamante vicesecretario de Organización y primer arreón mediático de calado. Sin haber podido casi saborear las mieles del ascenso en la estructura popular gracias a la decisión directa de Mariano Rajoy, Maíllo hubo de responder públicamente sobre la sombra de una imputación judicial que amenaza con crearle más de un dolor de cabeza.

Maíllo formaba parte en 2009 del Consejo de Administración de Caja España. Él y el resto de miembros de dicho Consejo resultaron imputados por un presunto delito de administración desleal. Concretamente, Maíllo ha sido citado sin fecha concreta por un presunto caso de refinanciación de créditos al que fuera presidente de la entidad, Santos Llamas. El político se apresuró a asegurar que "hoy mismo" (por el jueves) la entidad "quedó fuera" del procedimiento. Maíllo quiso dejar claro que este proceso surgió de la decisión adoptada por un órgano colegiado y que en ningún caso se trata de una imputación por corrupción o por enriquecimiento personal.

Él y el resto del Consejo de Administración de Caja España resultaron imputados por un presunto delito de administración desleal

En palabras de Maíllo, que afirma no estar imputado, el PP ha pedido la paralización de este proceso "que es una denuncia política (de Izquierda Unida) para tratar de hacer daño", según La Opinión de Zamora. El nuevo vicesecretario de Organización del Partido Popular se mostró también convencido de que el asunto sería archivado.

La jueza acordó en el mes de abril llamar a Maíllo en calidad de imputado pero la comparecencia se suspendió y, actualmente, se encontraría pendiente de señalamiento.

Catapultado a Génova

Maíllo es alcalde de Casaseca de Chanas (de menos de 400 habitantes), presidente de la Diputación de Zamora, vicepresidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (Femp) y máximo responsable provincial del PP zamorano. Estas son algunas de las cartas de presentación que habrían catapultado a Fernando Martínez Maíllo al escenario de la política nacional para ser designado por Mariano Rajoy como vicesecretario de Organización –puesto que hasta la fecha ocupaba Carlos Floriano–, en la remodelación interna de la estructura de Génova presentada la tarde del jueves. [Vea quiénes son las nuevas caras en el Partido Popular]

Y para hacer frente al reto que le lanza su máximo jefe de filas, Maíllo dejará atrás casi todas sus actuales responsabilidades para centrarse en Génova. El nuevo dirigente del PP nacional no se presentará a la reelección a la presidencia de la Diputación –que se daba por cantada– y abandonará también la Femp. Sobre la presidencia del PP provincial ni el propio Maíllo sabe si el cargo será o no compatible con sus nuevas responsabilidades y, a priori, quiere mantenerse también como alcalde de Casaseca. Su familia permanecerá en Zamora mientras él desembarca en Madrid.

La relación Maíllo-Rajoy

Rajoy en la boda de Martínez Maíllo. (EFE)
Rajoy en la boda de Martínez Maíllo. (EFE)

Fernández Maíllo conoce a Rajoy desde hace años. De hecho, el presidente del PP asistió a la boda del popular zamorano celebrada en octubre de 2011. Allí estaba también Alfonso Fernández Mañueco, alcalde de Salamanca y secretario regional del PPCyL –además del presidente del Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP–. Tanto Mañueco como altos cargos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas –con los que Maíllo trabajó codo con codo en materia de Ordenación Territorial desde su puesto en la Femp– podrían haber servido de padrinos para su nombramiento en la cúpula de Génova.

Hasta el momento, Maíllo era visto desde dentro del Gobierno de Castilla y León con cierto recelo por algunos de sus pesos pesados. De hecho, es una figura incómoda para el todavía Ejecutivo en funciones de Juan Vicente Herrera, ya que el zamorano ha mantenido una visión distante, cuando no divergente y crítica, del Gobierno en Valladolid sobre la ordenación territorial, fundamental en la comunidad con mayor número de municipios de España. Maíllo siempre ha estado más cerca de las tesis de Moncloa que de las del Colegio de la Asunción, sede del Gobierno de Herrera.

Asimismo, Martínez Maíllo y la exalcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, han protagonizado choques políticos durante la pasada legislatura. El tiempo ha acabado separando los caminos de ambos. Mientras Maíllo arrimará el hombro en la sede nacional en Madrid, Valdeón espera ocupar un cargo de responsabilidad en la nueva administración regional, tras haber sido elegida procuradora en las Cortes de Castilla y León.

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