ACCIDENTE DE AVIÓN EN LOS ALPES

ADN, huellas dactilares, dentaduras, objetos: todo ayuda a identificar los cadáveres

Policías y médicos forenses han establecido grupos operativos que trabajan sobre la zona cero para recoger restos y junto a los familiares para recopilar elementos que ayuden al cotejo

Foto: Un equipo de los servicios de rescate en la base de Seyne-les-Alpes. (EFE)
Un equipo de los servicios de rescate en la base de Seyne-les-Alpes. (EFE)

Las autoridades francesas, españolas y alemanas se encuentran durante las últimas horas inmersas en la laboriosa tarea de identificación de los 156 cadáveres que ha dejado el accidente del Airbus A320 en Los Alpes. Médicos forenses y fuerzas de seguridad de los países implicados han creado varios equipos de trabajo armonizados en un centro de coordinación que pone en común a unos con otros con el fin de determinar la identidad de las víctimas que viajaban en el vuelo siniestrado.

Los grupos que llevan a cabo la labor de campo, por un lado, explica el presidente de la Asociación Española de Antropología y Odontología Forense, José Antonio Sánchez, se encargan de recoger los restos humanos sobre el terreno. "Los enumeran y apuntan la zona exacta donde han sido encontrados", asegura Sánchez, uno de los mayores expertos del mundo en identificación de cadáveres en catástrofes. Anillos, ropa, zapatos y otros elementos humanos se almacenan en el centro de trabajo en el que los médicos forenses y las fuerzas de seguridad llevarán a cabo los análisis de las muestras con la correspondiente supervisión judicial.

Los equipos que trabajan fuera de la zona cero, por su parte, recogen muestras de las que se consideran las posibles víctimas para analizarlas también y cotejarlas con los restos localizados en el área del accidente. En colaboración con las familias, recolectan pelo en los peines, saliva de los padres, fotografías, informes médicos, fichas dentales. "Si una víctima tiene una fractura en un hombro previa a la catástrofe, la radiografía puede permitir una perfecta identificación, porque no hay fracturas iguales", asegura Sánchez.

Trabajo conjunto en las labores de búsqueda en la 'zona cero'

 

En la misma línea, añade el exmiembro del Equipo de Identificación de Catástrofes de la Guardia Civil y experto forense Javier Durán, ocurre con los implantes que algunas personas tienen en su boca. "Cada persona con implante dispone de un pasaporte que indica la posición, lo cual ayuda mucho a determinar el nombre y apellidos de quien los lleva", explica Durán, quien añade que, además, el material con el que están hechos aguanta más temperaturas incluso que los dientes.

Toda esta información es cotejada a través del centro de coordinación con los datos recabados por los especialistas que operan sobre el terreno y son la base para determinar las identidades, que se establecen utilizando todas las técnicas disponibles. Desde las huellas dactilares hasta el ADN, pasando por los mencionados elementos dentales o los objetos que cada viajero portara (ropa, zapatos, piercings, tatuajes). Estos últimos, sin embargo, no son definitivos. "Ayudan, pero no establecen la identificación", puntualiza Sánchez, quien considera que esta debe determinarla siempre un "método científico".

El también exdirector de la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid recuerda que ha habido casos en otros países en los que una chaqueta se ha utilizado para identificar y luego resultó ser que no era suya. El descarte y los objetos, insiste, pueden ayudar, pero no son determinantes. Entre los métodos decisivos se encuentra la "lenta pero concluyente" prueba de ADN. "El equipo que trabaja en la zona afectada toma muestras de todo lo que pueda contener ADN", explica Sánchez, quien matiza que no en todos los casos se puede obtener. "Todo depende del grado de deterioro", asegura Durán.

Los investigadores no descartan ninguna hipótesis

 

Este último experto revela que hoy por hoy hay métodos también para reconstruir las huellas dactilares. "A veces se pueden aplicar procesos de regeneración", explica el exmiembro del Equipo de Identificación de Cadáveres de la Guardia Civil

En el improbable caso de que ninguna de estas técnicas permita establecer la identidad de modo fiable y de que no se haya podido localizar a ningún familiar, asegura el presidente de la Asociación Española de Antropología y Odontología Forense, los restos humanos se almacenarían primero en una cámara frigorífica y los objetos en un almacén debidamente numerados mientras se trata de lograr la identificación de algún modo. Si el tiempo pasa, finalmente el cuerpo sería introducido en un nicho clasificado.

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