FINCAS EN BOADILLA DONDE TIENE SU CASA

Villarejo también acosa judicialmente al arquitecto Arnaiz porque quiso expropiarle

El comisario Villarejo persigue judicialmente al arquitecto Leopoldo Arnaiz, imputado en dos juzgados de Madrid por fraude fiscal, blanqueo de capitales y estafa. Le quiso expropiar sus fincas en Boadilla

Foto: Edificio Arnaiz Consultores. Foto: Pablo López Learte
Edificio Arnaiz Consultores. Foto: Pablo López Learte

El comisario de la Policía Nacional José Manuel Villarejo no sólo ha decidido denunciar a Ignacio González por acusarle de intentar chantajearle en la investigación del ático del presidente madrileño. Desde hace años también persigue judicialmente al arquitecto y urbanista Leopoldo Arnaiz, imputado en dos juzgados de Madrid por fraude fiscal, blanqueo de capitales y estafa. Y lo hace, según fuentes consultadas, por venganza, porque Arnaiz fue el arquitecto que diseñó un plan parcial en Boadilla del Monte (el desarrollo de un nuevo barrio) que expropiaba dos fincas familiares del comisario para construir un aula medioambiental. En ese mismo barrio diseñado por Arnaiz, el empresario José Domingo Rodríguez Losada, dueño del polémico hotel El Algarrobico, pensaba construir 219 chalés de lujo.

Al final el proyecto no prosperó, tumbado a última hora por el Ayuntamiento de Boadilla del Monte, pero Villarejo ya se había cobrado su particular vendetta consiguiendo que la asociación Transparencia y Justicia, que Villarejo controla a través de su socio Rafael Hernando Rodríguez, se personara en la causa que el juzgado número 35 de Madrid instruye contra Arnaiz desde mayo de 2009, donde el urbanista está procesado por fraude fiscal y blanqueo de capitales junto a dos de sus testaferros. En el caso hay cinco acusaciones: el Ayuntamiento de Boadilla del Monte (el último en personarse), la Abogacía del Estado (que persigue el delito de fraude fiscal y ya ha pedido penas de prisión para los testaferros de Arnaiz), la Fiscalía de Delitos Económicos (tras el delito de blanqueo de capitales), Izquierda Unida y la asociación Transparencia y Justicia.

Leopoldo Arnaiz.
Leopoldo Arnaiz.

Esta historia comienza en mayo de 2005, cuando el Ayuntamiento de Boadilla del Monte (entonces controlado por Arturo González Panero, imputado en la ‘Gürtel’) aprobó el plan parcial bautizado como “Sector Sur3 Camino Bajo-Depuradora”, una zona privilegiada del municipio que limita con el monte protegido de Boadilla y con el Palacio del Infante Don Luis, una edificación construida en 1763 bajo el encargo del hermano de Carlos III. Once propietarios se reparten los terrenos de este ámbito. El principal propietario es Rodríguez Losada, que a través de dos empresas, La Alcazaba de Boadilla y Losada 97, tienen el 72% del ámbito. Su objetivo era construir 219 chalés de lujo. Y con sólo el 2,69% aparece Premium Hoteles, cuya administradora única es Gema Alcalá Garcés, esposa de Villarejo. Premium posee dos fincas que suman 2.739 metros cuadrados, donde Villarejo tiene su casa.

El plan diseñado por Arnaiz, con la aprobación del Consistorio, era construir en las fincas de Villarejo un aula medioambiental, por lo que era necesario expropiar al comisario y compensarle. Arnaiz se conoce el urbanismo de Boadilla a la perfección. De hecho, fue el encargado de diseñar el plan general urbanístico del municipio a finales de los años 90 y varios planes parciales en años posteriores. Arnaiz también posee suelo en Boadilla a través de varias empresas administradas por testaferros, lo que le ha llevado a los tribunales. Pero Villarejo se negó a dicha expropiación. De hecho, en el acta de una junta de propietarios celebrada en octubre de 2012 en las oficinas de Arnaiz en la calle Méndez Álvaro, 56, se deja claro en uno de los puntos del día que “hay que resolver el conflicto que existe en el seno de la Junta por la oposición de Premium Hoteles a la ordenación aprobada”.

Villarejo se salió con la suya

La solución pasaba, según explicaba el mismo documento, “por una modificación puntual del plan parcial aprobado”. Al final Villarejo se salió con la suya y Arnaiz tuvo que desarrollar un plan especial dentro de este plan parcial, que afectaba a cinco fincas, tres del Ayuntamiento y las dos de Villarejo. “La propiedad privada donde se ubicaba el equipamiento cultural [en relación al aula medioambiental que se quería construir] tiene en la actualidad un uso residencial unifamiliar [el chalé de Villarejo]. Al objeto de posibilitar el mantenimiento de este uso y dado que el presente plan especial reubica este equipamiento, se califica el espacio ocupado por la edificación existente y sus zonas aledañas como residencial unifamiliar grado 1, y el resto de la finca privada como área ajardinada privada”, rezaba el acuerdo al que se llegó en mayo de 2013.

Arnaiz cedía para que su amigo, el promotor de El Algarrobico, construyera sus chalés de lujo, pero ya se había ganado un enemigo implacable, el comisario Villarejo. A pesar de la guerra entre Villarejo y Arnaiz, al final no habrá chalés de lujo. En octubre de 2013 el Ayuntamiento decidió no desarrollar este plan parcial, alegando “valores de protección patrimonial, medioambiental y paisajístico”. Los 219 chalés hubieran supuesto la tala de casi 1.500 árboles en una zona limítrofe con un monte protegido. “Aprovechando la oportunidad que ofrece la redacción de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (Boadilla tendrá uno nuevo en 2015), el equipo de Gobierno entiende adecuado iniciar los trámites oportunos para evitar la urbanización de este sector, preservando los valores paisajísticos existentes”, reza la moción municipal que tiraba por suelo el proyecto de Rodríguez Losada y de Arnaiz.

Villarejo le perseguía por venganza, porque Arnaiz diseñó un plan parcial en Boadilla que expropiaba dos fincas familiares del comisario

A cambio, no obstante, el Ayuntamiento reconocía en el mismo documento que iniciaba “los trámites que legalmente procedan en orden a valorar y compensar la pérdida de los derechos urbanísticos de los propietarios, bien en la indicada redacción del nuevo plan general o bien anticipando una permuta forzosa de aprovechamientos municipales. Azata, la constructora de Rodríguez Losada, podrá construir en otra zona de Boadilla, en un nuevo desarrollo que se llama “Área Campus SG10”, pegado a las urbanizaciones de Viñas Viejas y Valdepastores. El Ayuntamiento aún no ha decidido la edificabilidad que Azata tendrá en esta nueva zona en compensación por los 219 chalés que no podrá levantar junto al monte boadillense. 

Los 219 chalés iban a tener una edificabilidad mínima de 150 metros cuadrados en una parcela de 500. “A cambio son, como mínimo, 300 viviendas”, señalan expertos en urbanismo consultados. En Viñas Viejas, por ejemplo, una promotora en la que Arnaiz tiene participaciones vende pisos de 100 metros cuadrados desde 265.000 euros, por lo que 300 viviendas de esta tipología suponen 79,5 millones de euros. Pablo Nieto, el portavoz municipal del PSOE, señala que en el “Área Campus SG10” estaban “previstas infraestructuras educativo-sanitarias”, no viviendas.

Nuevos propietarios sin Arnaiz

El Ayuntamiento también aclara que la Junta de Compensación (que engloba a los propietarios) de “Camino Bajo-Depuradora” ya no vale, y que estos propietarios se tendrán que adherir ahora a la nueva Junta de Compensación que se cree para el “Área Campus SG10”. El Pleno municipal (con los votos de PP, Alternativa Por Boadilla, PSOE y UPyD) ya aprobó en marzo de 2014 que el Consistorio no volvería a contratar a Leopoldo Arnaiz por sus problemas con la justicia, pero el Consistorio no puede impedir los planes parciales que parten de la iniciativa privada. "Este Ayuntamiento no contrata a Leopoldo Arnaiz. Nuestra labor es controlar que esos planes privados cumplen la legalidad y tramitarlos si procede", señala Miguel Ángel Ruiz, concejal de Urbanismo y portavoz del Consistorio. Queda por ver si esta nueva Junta de Compensación también contratará a Arnaiz para que desarrolle el plan parcial “Área Campus SG10”, aunque todo parece indicar que no será así.

Ciudad financiera del Santander.
Ciudad financiera del Santander.

Por su parte, Transparencia y Justicia es una de las acusaciones más activas en el caso que se sigue contra Arnaiz en el juzgado 35. Villarejo no perdona. La asociación aportó a la causa varias de las informaciones publicadas por El Confidencial sobre la trama de testaferros utilizada por Arnaiz. Y la jueza del 35, Gema Gallego, decidió aceptar la “formación de piezas separadas” después de que Transparencia y Justicia pidiera nuevas diligencias de investigación. Esta nueva causa recayó en el juzgado número 27, que se ha inhibido en un juzgado de Móstoles, el número 6, el competente para investigar los negocios inmobiliarios que Arnaiz hizo con el Banco Santander en Boadilla del Monte a través de empresas pantalla controladas por testaferros. Ya se han abierto diligencias.

El juzgado número 6 de Móstoles también ha admitido otra querella interpuesta por Transparencia y Justicia contra dos propietarios de suelo de Boadilla que la asociación de Villarejo cree que son nuevos testaferros de Leopoldo Arnaiz. Se trata de los administradores de las empresas Quesada Hosa SL y Sahosa 2010 SL, Saturnino Juan y Horacio Sainz, respectivamente. A la querella se ha sumado el BBVA. La querella habla de varios delitos: estafa, alzamiento de bienes, administración desleal y delitos fiscal. Estos dos empresarios podrían haber obtenido información privilegiada gracias a su relación con Arnaiz. Una empresa del arquitecto también está siendo investigada dentro de la trama Gürtel porque compró suelo a una sociedad pantalla de Francisco Correa.

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