el sumario de la púnica, al descubierto

Un administrador de la Púnica: "Cuando quise denunciar me amenazaron con un sicario"

El administrador de una de las empresas que emitía facturas falsas para Marjaliza, supuesto cabecilla de la trama, fue amenazado con un sicario si decidía acudir a las autoridades

Foto: Imagen de archivo de Francisco Granados, exconsejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid (EFE)
Imagen de archivo de Francisco Granados, exconsejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid (EFE)

El poder que adquirió el socio de Francisco Granados y presunto cerebro de la trama Púnica, David Marjaliza, desde que su 'colega' aterrizara en el Ayuntamiento de Valdemoro primero y después en diversos cargos de la Comunidad de Madrid ha quedado patente a lo largo del sumario de una causa que ha llevado a los dos a prisión incondicional desde el pasado mes de octubre. Una de las constataciones de este poder es la denuncia interpuesta por el administrador de una de las empresas que emitía facturas falsas para Marjaliza y que fue amenazado con mandarle un sicario si acudía a las autoridades.

Se trata de Miguel Tercedor, administrador de Ademo Asesoría Integral, quien en 2009, y después de haber emitido facturas falsas a la empresa Vancouver Gestión -controlada por Marjaliza- por casi 900.000 euros en sólo dos años, decidió denunciar los hechos ante la Agencia Tributaria. Remitió un carta que consta en el sumario del caso Púnica, al que ha tenido acceso El Confidencial, y en la que explica la trama de facturas falsas emitidas a Marjaliza.

El socio del exconsejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid con Esperanza Aguirre como presidenta utilizaba un intermediario llamado Emilio Taravillo para que le gestionara esta mecánica de facturas falsas, a través de las cuales llegó a acumular por lo menos 4,5 millones de euros. “Cuando transmití a Emilio mis deseos de revelar a las autoridades lo sucedido, me advirtió en varias ocasiones que esta gente es muy poderosa y contratar a un rumano o a un sicario colombiano cuesta 1.000 euros o menos y, aunque no lo dijo expresamente, me dio a entender el peligro que corría yo y mi familia”, recoge la misiva remitida a la AEAT en 2009.

Momento en el que la Guardia Civil registró el Ayuntamiento de Valdemoro (EFE)
Momento en el que la Guardia Civil registró el Ayuntamiento de Valdemoro (EFE)

 

Tanto es así y cuando desde Hacienda se inició una pre inspección “me convenció que dijera que yo pagaba en efectivo y que tenía en casa 250.000 euros, que jamás he tenido ni he visto juntos, diciéndome Emilio que David había prometido 600.000 euros si todo salía bien, lo que nunca me creí”, explica Tercedor.

 “El pánico por mi familia me retuvo a decir la verdad”

Este administrador, que entregó a Hacienda todas las facturas falsas emitidas a empresas de Marjaliza, confesó que “solo el pánico por mi esposa e hija me retuvo de contar la verdad, pero ahora veo que fue un error; también la necesidad económica me contuvo, pero puede más mi vergüenza por lo hecho”. Desconoce quien ideó esta trama, Si Taravillo o Marjaliza. Él lo único que sabe es que conoció al primero de ellos tras asistirle de oficio en un proceso penal y a raíz de ahí se inició una amistad.

En ese momento, se encontraba en una situación económica muy precaria, a punto de ser desahuciado, y fue cuando Taravillo le propuso hacer facturas falsas. Estas operaciones empezaron a hacerse mediante ingreso de cheque, librado para las empresas presuntamente deudoras, en una cuenta de la empresa e inmediata salida del 90% de principal más 100% del IVA, que se llevaban en efectivo (billetes de 500 euros la mayoría de las veces). A continuación, Taravillo, que merodeaba por las cercanías de la caja donde se llevaban a cabo estas operaciones, en la localidad madrileña de Leganés me solicitaba “su parte”.

Posteriormente, una vez constatado que “no nos íbamos a quedar con su parte (ya éramos de confianza) las operaciones se hacían con cierta normalidad”. El intermediario de Marjaliza le entregaba cheques, que él ingresaba en cuentas, y luego iba sacando el dinero en varias remesas, entregándoselo en mano a Taravillo.

Granados junto a González y Aguirre en una imagen de archivo (EFE)
Granados junto a González y Aguirre en una imagen de archivo (EFE)

 

 El intermediario, vecino de Granados

Esta persona que apunta como intermediario de Marjaliza, actualmente en prisión junto con Granados, resulta ser proveedor de otras empresas que realizaron facturas falsas, además de tener su domicilio en Valdemoro, y en la misma calle con número consecutivos en la que Granados también dispone de una vivienda.

Del sumario se desprende la telaraña de empresas que creó Marjaliza no sólo para recibir facturas falsas sino para recibir contratos del Ayuntamiento de Valdemoro cuando el exnúmero 3 de Aguirre regía en la localidad. Es más, una de sus empresas, Servicios Logísticos Inmobiliarios, fue a la que Granados vendió unos terrenos por casi 1,5 millones de euros, y a la que después la mujer del expolítico compró tres años después un chalet en Marbella por 300.000 euros.

El administrador único de Servicios Logísticos Inmobiliarios es la sociedad Arauna, cuyo socio único es David Marjaliza. Esta misma sociedad también consta como administrador de Vancouver Gestión, propiedad al 50% de Servicios Logísticos Inmobiliarios. Este laberinto de empresas sólo demuestra que el socio de Granados consiguió de la mano de su amigo íntimo un gran emporio económico.

Es más, de unas conversaciones incorporadas al sumario de la Púnica del caso Gürtel, un empresario y un concejal reconocen que Marjaliza, que era un don nadie, se había hecho muy poderoso de la mano de su amigo, y al que califican de “el tapao de Paco”, como una persona con “mucha prepotencia y mucha gilipollez”.

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