"El fuego avanzaba y no tenían salida, se arrodillaron y se prepararon para morir"
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el infierno de la guardia civil en valdemoro

"El fuego avanzaba y no tenían salida, se arrodillaron y se prepararon para morir"

Por primera vez, un alto mando de la Guardia Civil de Valdemoro relata el infierno que acabó con la vida de un subteniente. Hay coroneles imputados

Foto: "El fuego avanzaba y no tenían salida, se arrodillaron y se prepararon para morir"
"El fuego avanzaba y no tenían salida, se arrodillaron y se prepararon para morir"

"El fuego y el humo avanzaban con rapidez; los guardias se fueron yendo poco a poco hasta el fondo de la nave, acorralados y sin salida; cuando las llamas estaban ya muy cerca, los siete se arrodillaron yse prepararon para morir". Es parte del relato que narró el pasado jueves por primera vez el que fuera coronel jefe del Servicio de Retribuciones de la Guardia Civilen junio de 2010, Fausto Gallego, ante el Juzgado de Instrucción número 1 de Valdemoro en relación con la explosión y el consiguiente incendio que se produjeron hace casi cinco añosen las instalaciones del instituto armado enValdemoro que acabó con la vida del subteniente Francisco Morcillo.

Gallego explicó entre lágrimas que fueron los guardias civiles del Servicio de Retribuciones, personal dedicado a tareas administrativas más que operativas, quienes con mucho esfuerzo retiraron in extremis las rejas de unos pequeños ventanucos que había al final de la nave. "Ya salía humo y fuego por esos ventanucos cuando por fin consiguieron sacar a los siete", explicó derrumbado el coronel, quien se quejó también del nulo reconocimiento que han tenido públicamente estos héroes que lograron rescatar a los que estaban a punto de fallecer.

Tanto el asesorjurídico de la Asociación Unificada de Guardias Civiles, Mariano Casado, como otra fuente presente en las declaraciones confirmaron la literalidad de las mismas a El Confidencial, que además haaccedido a la transcripción definitiva realizada por el juzgado.

El coronel aseguró también que el almacén solo tenía una salida y que por eso los guardias se vieron acorralados. Esto, según indicó, ya ha sidoarreglado abriendo un nuevo acceso. Gallego añadió que los sistemas de detección y extinción de fuego de las instalaciones dejaban mucho que desear. En concreto, dijo que "no existía una acometida para las bocas de incendio" y que éstas "estaban obsoletas" el día del siniestro.

El alto mando de la Guardia Civil declaró el jueves en calidad de imputadoante el Juzgado de Instrucción número 1 de Valdemoro, que investiga las causas que provocaron la explosión y si se infringió la normativa de Prevención de Riesgos Laborales e incluso se pudo producirun homicidio imprudente. La Audiencia Provincial de Madrid obligó hace un año al juzgado a seguir haciendo diligencias al considerar que había indicios de delito, en contra de lo que entendía inicialmente el propiojuez de instrucción.

Nada funcionaba

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial aseguró entonces que el sistema de detección de humos ya había sonado en varias ocasiones antes del incidente sin que tuviera por qué hacerlo, con lo que cuando aquel día volvió a escucharse todo el personal creyó que se trataba de una falsa alarma. "Ya no se hacía caso de él cuando sonaba", decía el auto del alto tribunal. Las instalaciones, continuaba el escrito, "no contaban con sistema de extinción automática de incendios con rociadores de agua, solo con la alarma sonora que, como se ha dicho, no funcionaba correctamente". "Tampoco disponían de sistema de detección de gas", añadió la Audiencia.

Una vez que se produjo el incendio, continuaba relatando el alto tribunal madrileño en febrero de 2014, varios agentes se trasladaron hasta la boca de riego más cercana, situada a unos 40 metros, pero se encontraron con que "faltaba el vástago para la apertura de la llave", "las boquellas no eran compatibles con las mangueras" y "el equipo carecía de presión". De hecho, cuando finalmente llegaron los bomberos, "tuvieron que coger el agua de la piscina del complejo".

De ahí que el tribunal considerara que "perfectamente podrían ser responsables" o colaboradores de los citados delitos el coronel jefe de la unidad, la empresa Saima Seguridad -responsable del mantenimiento de los sistemas que fallaron- y los miembros del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la Dirección General de la Guardia, a quienes pidió que el juzgado les tomara "declaración como imputados".

La explosión tuvo lugar el 29 de junio de 2010 junto al Servicio de Desactivación de Explosivos, donde en ese momento se impartía un curso a 25 guardias civiles destinados en la Casa Real. En un almacén con material explosivo que era colindante a las aulas comenzó a percibirse humo. Algunos agentes pudieron salir a tiempo, pero otros se vieron atrapados hasta que sus compañeros lograron sacarlos por los mencionados ventanucos.

Lamentablemente no tuvo la misma suerte el subteniente Morcillo, quien -según el auto de la Audiencia Provincial-, "en un acto encomiable de valentía que le honraba como ser humano y como miembro de la Guardia Civil, cogió un extintor y se dirigió al almacén para apagar el fuego, con tan mala suerte que mientras trataba de hacerlo la pared cedió y le cayó encima". La familia del subteniente, de hecho, está personada en el proceso, a través del bufete Suárez Valdés, que ha anunciado a El Confidencial que tiene la intención de llamar a declarar como imputado al que por aquel entonces eradirector de la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez.

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