la zarzuela vetó finalmente la presencia de ambas

Una invitación a Davos provocó una agria disputa entre Letizia y la infanta Cristina

Ni Urdangarin, ni la infanta Cristina ni doña Letizia lograron estar en Davos, pero el intento provocó un fuerte choque entre ambas mujeres

Foto: La infanta Cristina, junto a los Reyes, en una foto de 2008. (Reuters)
La infanta Cristina, junto a los Reyes, en una foto de 2008. (Reuters)

La presencia, siempre frustrada a última hora, de miembros de la familia real española en el exclusivo Foro de Davos ha sido un continuo quebradero de cabeza para la Casa del Rey. Iñaki Urdangarin lo intentó en la edición celebrada en 2005; su esposa, la infanta Cristina de Borbón, al año siguiente; y la entonces Princesa de Asturias, Letizia Ortiz, también en 2006. Pero ninguno de los tres logró su objetivo, lo que provocó una agria disputa entre la hoy Reina y su cuñada, según prueban varios correos electrónicos a los que ha tenido acceso El Confidencial y fuentes cercanas a la Zarzuela.

El Foro Económico Mundial de Davos, cuya última edición fue clausurada precisamente el pasado 24 de enero, es una fundación sin ánimo de lucro que congrega, en la asamblea que celebra anualmente en esa localidad suiza, a los principales líderes políticos, empresariales e intelectuales del mundo, además de a cientos de expertos y especialistas en las más diversas áreas de conocimiento. Davos, fundado en 1971 por Klaus Schwab, organiza además foros regionales en Asia, África o Latinoamérica para debatir sobre problemas acuciantes como la salud o el medioambiente. 

Pero, sobre todo, la cita de Davos es una ocasión única para codearse con la élite política y financiera mundial. El 29 de julio de 2005, Pedro Ralda, que fue subdirector de proyectos regionales de Davos y acababa de ser fichado por Iñaki Urdangarin y Diego Torres como director de Relaciones Institucionales del Instituto Nóos, envió un correo electrónico a María Hermoso, subdirectora del foro suizo, en el que afirmaba: "Tenemos un problema. Os estamos ayudando para tener a la infanta Cristina, tal como quedamos en Ginebra, y ahora nos hemos enterado que habéis invitado a la princesa Letizia. La verdad es que no tenéis que invitar a dos personas de Casa Real al mismo tiempo, no les gusta".

Ese mismo día, Hermoso responde a Ralda: "Respecto a la princesa Letizia, lo comentamos cuando Pamela [se refiere a Pamela Hartigan, entonces directora del Foro de Davos], tú y yo nos reunimos aquí. Había sido invitada por su pasado de periodista y dada la naturaleza de esta colaboración entre la Fundación Schwab [promotora de la cita anual de Davos] y los medios de comunicación. Fue antes de que habláramos y, por supuesto, antes de invitar a la infanta Cristina. Letizia contestó que no podía venir, y fue entonces cuando invitamos a Cristina. No fueron invitadas al mismo tiempo. Siento el malentendido". 

A principios de 2005, una pequeña delegación del Instituto Nóos encabezada por Ralda viajó a Ginebra (Suiza) para sondear un posible acuerdo de colaboración con el Foro de Davos y su organizador, la Schwab Foundation. Los lazos entre ambas instituciones eran bastante sólidos, y no precisamente por Urdangarin o la infanta Cristina, sino, sobre todo, por los dos fichajes más recientes del Instituto Nóos: el propio Ralda e Ignasi de Juan, íntimo amigo de Hartigan, la directora del Foro de Davos.

El problema es que el Foro de Davos invitó primero a la entonces Princesa de Asturias, precisamente por su antigua vinculación profesional con los medios de comunicación. Pero la Casa del Rey dijo no, vetando la presencia de la hoy Reina en la nevada Suiza con el argumento de que apenas había transcurrido poco más de un año desde que contrajo matrimonio con el ahora rey Felipe VI, y que, por tanto, aún era pronto para que tuviera una agenda propia. "Cuando Letizia supo que su cuñada sí acudiría a Davos, montó en cólera. Las relaciones de la Princesa de Asturias y las Infantas comenzaron a deteriorarse desde muy pronto", señalan las fuentes consultadas.

La Casa del Rey, finalmente, adoptó una decisión salomónica: ni Letizia ni Cristina acudirían a Davos, ni juntas ni por separado. "Cristina cogió un berrinche tremendo, porque le hacía muchísima ilusión participar en el Foro de Davos, y culpó de todo a Letizia", sostienen las mismas fuentes, que añaden: "No le faltaba razón. Letizia quiso casi desde el primer día que sus dos cuñadas tuvieran el menor protagonismo posible. Y viendo cómo evolucionaron los acontecimientos en los años posteriores, no cabe duda de que esos recelos, al menos por parte de Cristina, estaban bien fundados".

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