Líder imberbe de movimientos internacionales

Por qué la izquierda europea se rinde ante Pablo Iglesias

Portavoz imberbe del movimiento antiglobalización, Pablo Iglesias ejercía como enlace de la coordinadora internacional de los movimientos radicales PGA

Foto: Alexis Tsipras y Pablo Iglesias, el pasado viernes, en el mitin de cierre de camapaña de Syriza. (AP)
Alexis Tsipras y Pablo Iglesias, el pasado viernes, en el mitin de cierre de camapaña de Syriza. (AP)

Varios rotativos griegos resaltaron el viernes en sus portadas la arenga que el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, lanzó el día anterior ante los 10.000 seguidores de Syriza que se agolpaban en la plaza Omnia de Atenas, y sus aledaños, durante el mitin de cierre de campaña de Alexis Tsipras: “Juntos hasta la victoria. Podemos, Syriza, venceremos”. El protagonismo de Pablo Iglesias en el acto, que acaparó la atención de los medios de comunicación del mundo entero, es solo la escenificación final del liderazgo entre la izquierda europea que comenzó a construir hace más de tres lustros.

Portavoz imberbe del movimiento antiglobalización en España, Pablo Iglesias ejercía como enlace con las organizaciones hermanas del Movimiento de Resistencia Global (MRG) en otros países, así como con la coordinadora internacional de los movimientos radicales People Global Action (PGA). Una época en la que apenas contaba con 20 años, media cuarta más de coleta y varios pendientes en cada oreja.

Era solo el arranque de una carrera política, con tintes diplomáticos, que lo llevaría a ser el candidato del grupo de izquierdas en el Parlamento Europeo para presidir la institución. Una elección simbólica pero que da cuenta de la consideración que le profesan sus camaradas, teniendo en cuenta que casi todos los partidos integrados en el Grupo Unitario de Izquierdas obtuvieron más eurodiputados que Podemos. Convertirse en el elegido de Tsipras para cerrar su campaña, en un acto en el que estaban presentes representantes de todos los partidos de izquierda europea, incluido el presidente de la Izquierda Europea, Pierre Laurent, tampoco es una cuestión baladí.

Desde finales del siglo pasado, el ahora líder de Podemos ha compartido teoría y práctica política con los militantes más destacados del movimiento antiglobalización en Grecia, Alemania, Francia y, sobre todo, Italia. Muchos de ellos se han convertido en las piezas claves de Syriza (Grecia), Die Linke (Alemania), Nouveau Parti anticapitaliste (NPA, en Francia) y MoVimento 5 Stelle (Italia), con los que Iglesias nunca ha dejado de mantener línea directa.

Pablo Iglesias, con los líderes del Bloco de Esquerda, en su novena convención. (Efe)
Pablo Iglesias, con los líderes del Bloco de Esquerda, en su novena convención. (Efe)

Unos activistas que solo han cambiado el frío suelo embaldosado de los ‘centros sociales okupados autogestionados’ por los sillones del Parlamento Europeo o de sus respectivos cuarteles generales para planificar su estrategia, ahora contra la Troika, y seguir tejiendo alianzas. Cometido este último en el que siempre destacó Iglesias, quien creció a la sombra de la Unión de Jóvenes Comunistas de España (UJCE), en el que nunca faltaron las intrigas y los complots, como cualquier cantera de órganos de dirección de partido que se precie.

Impulsor, militante y teórico de la antiglobalización

Con la mayoría de los líderes antiglobalización, preludio de la denominada ‘nueva política’, construyó buenas amistades y objetivos políticos comunes. Sus primeras colaboraciones fructificaron en la organización de las cumbres contra el G8 o el Banco Mundial, incluyendo la de Génova en 2001, tristemente recordada por la muerte del activista Carlo Giuliani a manos de la Policía. Por aquel entonces, Iglesias trabajaba activamente para importar a España las técnicas de la desobediencia italiana, que tenían a los Tute Bianche como máximos exponentes.

Su fascinación por los desobedientes italianos lo llevó a realizar una tournée por algunos de los centros sociales más importantes, vinculados a Tute Bianche y a ¡Ya Basta!, durante el mes de diciembre de 2000, pasando por Venecia, Bolonia, Milán e Imperia. Entre los líderes de los Tute Bianche destacó Marco Beltrami, a quien dedicó su tesis. Un año antes había participado ya en el Convegno Internazionale ‘L’orizzonte delle alternative contro la globalizzazione’, celebrado en Milán.

El activista Carlo Giuliani murió en los enfrentamientos de la Cumbre de Génova. (Efe)
El activista Carlo Giuliani murió en los enfrentamientos de la Cumbre de Génova. (Efe)

Las distintas ediciones del Foro Social Europeo, en las que participó activamente el líder de Podemos, fueron otras de las primeras puntadas que enredaron a la izquierda europea. En su primera cita, la de Florencia en 2002, Pablo Iglesias ya asistió en una privilegiada posición, como observador dentro de un proyecto de investigación financiado por el Vicedecanato de Investigación de la UCM. Una experiencia que recogió en su segundo artículo académico, titulado ‘Sabotear Matrix: notas sobre el papel de los desobedientes en el Foro Social Europeo’.

El respeto que se ha ganado entre las nuevas generaciones de dirigentes de la izquierda europea no se debe tanto a su carismático liderazgo natural, a su capacidad para hablar el mismo idioma o a su impertérrita entrega militante, sino a su capacidad para academizar el movimiento, surtiéndolo de teoría y praxis. Uno de los ingenieros que desarrolló parte de la artillería más sofisticada “para disputar la democracia”. Tanto es así que los intelectuales más prestigiosos de la izquierda contestataria firmaron un manifiesto internacional “para celebrar la irrupción en España de la iniciativa política Podemos”.

Entre los firmantes del mentado manifiesto destacan Michael Hardt, Jacques Rancière, Slavoj Zizek o Judith Buttler. Todos ellos fueron profesores de Pablo Iglesias durante su estancia en la European Graduate School, una elitista institución privada afincada en Ginebra y que bien podría considerarse la prolongación moderna de la Escuela de Fráncfort. Su formación en el extranjero es destacable, mientras que su mirada ha estado siempre puesta en las relaciones internacionales marcadas por la realpolitk. Un camino que explica por qué un treintañero, que a vista de la opinión pública parece un recién llegado, ha logrado la unidad de la izquierda europea que otros no consiguieron en décadas.

España
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
89 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios