El PP gana las dos Castillas, Murcia y Rioja y lucha por Aragón, Extremadura y Asturias
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El PP gana las dos Castillas, Murcia y Rioja y lucha por Aragón, Extremadura y Asturias

Arriola vende triunfo seguro en 4 comunidades -las dos Castillas, Murcia y Rioja- y lucha por tres más (Aragón, Extremadura y Asturias). Madrid y Valencia siguen lejos

Foto: Mariano Rajoy, en el balcón de Génova el día de las elecciones generales de 2011. (EFE)
Mariano Rajoy, en el balcón de Génova el día de las elecciones generales de 2011. (EFE)

El pasado día 12 de enero se celebróla última reunión del Comité Ejecutivo del PP en la sede central de Génova 13, donde el presidente Mariano Rajoy informó a sus huestes –desde hace tiempo preocupadas por la deriva electoral del partido en el Gobierno– de que todos los sondeos que él conoce, a través lógicamente de su gurú estratégico, Pedro Arriola, dan a su formación la victoria tanto en autonómicas y municipales como en generales.

Ello, con ser verdad, no es toda la verdad. Porque especialmente de cara a las elecciones del próximo mes de mayo, el PP necesita contar con mayorías absolutas para poder sustanciar gobiernos en ayuntamientos y en comunidades autónomas, aunque en algunos casos y según las circunstancias, el PP podría seguir gobernando sin contar con la mitad más uno de diputados regionales.

En román paladino: según dichos sondeos, el PP tiene garantizados los gobiernos de Murcia, La Rioja, y las dos Castillas (León y La Mancha),y podría, asimismo, revalidar su poder en Aragón, Extremadura y alcanzarlo de nuevo en Asturias.

Madrid y Valencia

Las dos claves de esas elecciones del 24-M son Madrid y Valencia, tanto en sus respectivos ayuntamientos como en las dos comunidades autónomas. Aunque los sondeos sitúan al PP lejos de la mayoría absoluta de la que ha venido gozando desde hace lustros–todavía no hay candidatos, algo que pone de los nervios a muchos cuadros dirigentes–, para algún sector del PP es un hecho cierto que si Rita Barberá, como parece, repite en la capital del Turia y Esperanza Aguirre lo es en Madrid, el partido de centro-derecha podría retener las dos grandes ciudades: siempre que pueda contar con coaligados tipo UPyD o Ciudadanos, también en la Puerta del Sol. Esto es algo que jamás será admitido por ninguna formación en público, pero en privado sí se reconoce que ninguno de ellos desde su marginalidad va a dejar pasar la oportunidad de pisar moqueta.

Barberá, a la que las encuestas sitúan a unos votos de su legendaria mayoría absoluta en la capital, pretende que su ticket electoral a la Generalitat sea Isabel Boning, por entender que tiene más posibilidades que Alberto Fabra, a lo que este se niega, naturalmente.

“Mis asesores –subrayó el presidente Rajoy ante con sus conmilitones–, me indican que las tendencias nos vuelven a ser favorables, lo cual no significa otra cosa –insistió– que debemos hacer un esfuerzo de explicación especialmente en ciudades y pueblos…”.

Asimismo, el PP confía en mantener el poder en otras ciudades emblemáticas como Sevilla, Valladolid, Málaga, Marbella, Jaén o Zamora.

“Bien es cierto –sostiene una alta fuente de Génova 13– que los comicios del mes de mayo son los más delicados para nosotros porque es ahí donde podríamos sufrir el principal castigo de nuestra gente por los errores cometidos o bien porque no han entendido lo que hemos tenido que hacer…”.

Optimismo comedido para las generales

De ahí viene el optimismo que ha vuelto a soplar (con limitaciones y sordina) entre las filas populares. “Rajoy se ha puesto las pilas y empieza a mover los brazos y a soltar estopa”, reconoce la misma fuente oficial.

Pedro Arriola le ha hecho una cumplida hoja de ruta al jefe del Ejecutivo para poder ganar las próximas elecciones legislativas y, lo que es más importante, poder mantener el poder. En este cuadro no sería baladí la tremenda división que sufre el conjunto de las izquierdas, así como el miedo entre las clases medias y altas ante el rumbo a lo desconocido que supone la llegada a la vida nacional de movimientos populistas como Podemos. Dicho de otro modo: que el mantenimiento del poder y de la mayoría política del país (lo que no significa necesariamente mayoría absoluta) por parte del PP no es algo impensable.

En palabras del propio presidente Mariano Rajoy, un año en política es un siglo. El siglo en que puede tardar en producirse algo capital para sus intereses. Por ejemplo, que la evidente mejoría económica macro que vive España se traslade a la cesta de la compra y el empleo. La gran obsesión del jefe delGobierno desde que se sentó en la poltrona monclovita.

Mariano Rajoy
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