"mi padre siempre ha pagado mis viajes"

La ‘pequeña Nicolasa’ de la jet madrileña se enfrenta a seis años de cárcel por estafa

Nieta del expresidente de Venezuela Marcos Pérez Jiménez, exnovia de Pelayo Cortina Koplowitz y amiga de Gallardón. Su tren de vida está al alcance de pocos

Foto: Bárbara Tixeront.
Bárbara Tixeront.

El dinero nunca ha sido un problema para Bárbara Tixeront. Su padre ha satisfecho los caprichos de la joven prácticamente desde que tiene uso de razón, aunque estos supusieran un desembolso con el que se podría dar de comer a una familia de cinco miembros durante un año entero. “He asumido siempre sus gastos”, reconoció Nicolás Tixeront durante el juicio que se celebró el jueves en la Audiencia Provincial de Madrid contra su hija, que en la misma vista admitió sin complejos algunos detalles del tren de vida que llevaba. “He estado en China, en la Riviera Maya, en Estambul, en Camboya, en Vietnam, en Indonesia, en Marruecos”, subrayó con energía en su alegato final.

Pretendía así la chica de 30 años demostrar al tribunal que contaba con capacidad de sobra para afrontar cualquier gasto. “Tengo la solvencia de que vivo en La Moraleja”, sentenció la acusada, para quien la Fiscalía pide cuatro años de prisión y la acusación particular solicita seis. “Llevo toda mi vida viajando, y no precisamente en hoteles de dos estrellas”, insistió antes de subrayar que ella siempre había pagado sus viajes y que, en el caso por el que se encontraba procesada, también tenía "la intención” de hacerlo. Sin embargo, no lo hizo. La agencia Esgar Vacaciones le reclama ahora 73.000 euros por viajes que Bárbara disfrutó, pero no abonó, entre enero y marzo de 2010. En concreto, por un periplo de destinos que iban desde los “exóticos” –como los definió uno de los magistrados del tribunal– Marrakech e islas Maldivas hasta los más urbanos Milán, Caracas o Baqueira, donde volaba con su pareja o con amigos, a los que -según la Fiscalía- invitaba a todos los gastos.

La agencia Esgar Vacaciones le reclama ahora 73.000 euros por viajes que Bárbara disfrutó, pero no abonó, entre enero y marzo de 2010

A veces se trataba de simples extravagancias puntuales que no requerían ni siquiera abandonar la capital de España, pero que también contrataba a través de la agencia. Por San Valentín de 2010, por ejemplo, pasó dos noches en el hotel Villa Magna, uno de los cinco estrellas más opulentos de Madrid, con su entonces “novio” –como ella misma lo denominó–, Pelayo Cortina Koplowitz, el hijo menor de Alberto Cortina y Alicia Koplowitz. La agencia le pide ahora casi mil euros por cada una de las noches que ambos pasaron en una de las habitaciones más pomposas del complejo en cuya puerta siempre lucen varios Ferrari, Rolls Royce o Aston Martin.

Según la Fiscalía, ella era la que asumía todos los gastos en los viajes. Así de hecho lo ratificó el examigo de la procesada Ignacio Miranda, quien contó que fue invitado por la joven a las Maldivas, donde contrataron excursiones para hacer surf y otros antojos, y que él no tuvo que desembolsar ni un solo euro. La acusada incluso adquirió “una joya” en una de las tiendas del hotel, aprovechando el sistema full credit que había contratado con la agencia y que permite al cliente disponer de una cantidad ilimitada para asumir gastos extra, que en todo caso siempre deben ser aprobados por la agencia de viajes.

(Myspace/barbaratixeront)
(Myspace/barbaratixeront)

Contactos de alto nivel

Pero Bárbara no tiene solo dinero. La joven se codeaba con los apellidos más pomposos de la jet set madrileña y se vanagloriaba de ello. En su intervención ante la Sección Cuarta del citado tribunal, no dudó en presumir de contactos cuando tuvo oportunidad. Aprovechó su alegato final para jactarse de ser la nieta del expresidente de Venezuela Marcos Pérez Jiménez, de haber salido con el citado Pelayo Cortina Koplowitz o de mantener una relación personal con el exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón. También pretendía así demostrar que no tiene problemas económicos.

El padre, sin embargo, admitió que su hija no le contó el plan de vacaciones que tenía para el primer trimestre de 2010. De ahí que, cuando los dueños de la agencia Esgar le reclamaron el coste, Nicolás se negara a pagarlo. El inspector de la Policía que dirigió las pesquisas, de hecho, recordó durante el juicio que el hombre se desvinculó de los gastos de su hija en el primer momento. "Nos dijo que no tenía ninguna relación con ella desde hacía meses", mencionó el funcionario. Extremo que admitió el propio padre: "Teníamos diferencias personales desde hacía un año y medio y llevábamos seis meses sin vernos, porque no me gustaban las amistades que frecuentaba".

En su intervención ante la Sección Cuarta del tribunal, no dudó en presumir de contactos cuando tuvo oportunidad. Aprovechó para jactarse de ser la nieta del expresidente de Venezuela Marcos Pérez Jiménez, de haber salido con Pelayo Cortina Koplowitz o de mantener una relación personal con Gallardón

La mala relación entre Bárbara y Nicolás, de hecho, es uno de los argumentos esgrimidos por la Fiscalía para concluir que ni la joven ni su padre tenían intención de pagar. “¿La hija podía suponer que papá iba a pagar sus viajes y los de los amigos a los que él rechazaba?”, se preguntó la representante del Ministerio Público durante la vista. “Entendemos que el padre no iba a pagar”, agregó.

Durante el juicio, el padre modificó su testimonio inicial y dijo que ahora sí estaba dispuesto a pagar -“por ninguna cantidad se tenía que haber llegado hasta aquí”-, pero que entonces Esgar le quería "chantajear", porque le pedía más de lo acordado y porque sus dueños le amenazaron. "Yo asumo los gastos que sea; pero, si alguien me coacciona, no entro en el juego", insistió Nicolás, quien de hecho denunció aquellas supuestas intimidaciones ante la Policía. Aunque le salió el tiro por la culata, porque fue el propio policía que asumió la investigación quien decidió darle la vuelta. “De las declaraciones que tomamos se desprendía un posible delito de estafa por parte de la hija”, señaló el inspector.

El impago, en cualquier caso, no es el único punto por el que la Fiscalía y la acusación particular –ejercida por la agencia de viajes– señalan a Bárbara. Le culpan de hacerse pasar por directora de Recursos Humanos de la empresa de su padre, a nombre de la que contrató las polémicas estancias por medio mundo. La procesada, que sí ocupó ese puesto hace años, niega esa usurpación de identidad, a pesar de que varios elementos apuntan lo contrario: utilizaba una cuenta de correo electrónico de la sociedad y, según los empleados de la agencia, se presentaba siempre como empleada de Cadmax, la empresa de su padre, para conseguir los viajes. Además, como explica el Ministerio Público, los recibos se remiten en todo momento a nombre de la compañía -dedicada a servicios de ingeniería-, utilizando su CIF. La propia Bárbara confesó que “siempre había facturado sus viajes a nombre de la empresa". "A mi padre le compensaba hacerlo así”, concluyó.

La defensa, por su parte, trató de desacreditar una de las pruebas, los correos electrónicos. Llevó al juicio a un perito informático que determinó que éstos pudieron ser manipulados. "Solo la duda debería llevar al tribunal a no valorar ese elemento probatorio", añadió el abogado de Bárbara. Asimismo, argumentó que el proceso debería haber seguido la vía civil, y no la penal. "No es verdad que no quisiéramos pagar", dijo. "Estábamos dispuestos, pero lo que fuera justo", matizó el letrado, quien apuntó que los dueños de la agencia también fueron negligentes por dar crédito ilimitado a alguien de quien únicamente conocían una dirección de mail. "Como es rica, como vive en La Moraleja, como su novio es de buena familia, le dan todo lo que pide", arguyó el defensor.

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