una web argentina acusa al exjuez de pasividad

Garzón miró a otro lado: militares españoles participaron en la represión argentina

Defensa remitió en 1998 a Baltasar Garzón, que investigaba la desaparición de españoles durante la dictadura argentina, un listado de 10 altos mandos

Foto: Baltasar Garzón, en Buenos Aires, en 2013. (Efe)
Baltasar Garzón, en Buenos Aires, en 2013. (Efe)

El Ministerio de Defensa remitió en 1998 a Baltasar Garzón, que entonces investigaba la desaparición de cientos de ciudadanos españoles durante la dictadura militar argentina (1976-1983), un listado de 10 altos mandos del Ejército que participaron en cursos de entrenamiento en las escuelas de Guerra e Inteligencia argentinas y que, presuntamente, tomaron parte activamente en la represión desatada por la Junta presidida por el general Jorge Videla. El exjuez de la Audiencia Nacional, sin embargo, no citó a declarar a ninguno de ellos, ni siquiera como testigos, y archivó las actuaciones.

Ésa y otras revelaciones sobre los "puntos oscuros" de la biografía de Garzón aparecen publicadas en la web argentina www.baltasargarzon.es, que el exmagistrado trata ahora de cerrar argumentando que incurre en una "utilización indebida" de su nombre. La entidad responsable de la validación de dominios de internet Red.es, dependiente del Ministerio de Industria, ha dado un plazo de 10 días a los impulsores del portal para que presenten alegaciones, antes de decidir si mantiene o cancela definitivamente el dominio.

Eduardo Serra envió a Garzón en mayo de 1998 la lista de los militares españoles que fueron destinados a Argentina, en plena dictadura militar, para ser instruidos por los represores en técnicas de Inteligencia y lucha antiguerrilleraEl entonces ministro de Defensa, Eduardo Serra, envió a Garzón en mayo de 1998 la lista de los militares españoles que fueron destinados a Argentina, en plena dictadura militar, para ser instruidos por los represores en técnicas de Inteligencia y lucha antiguerrillera. El listado lo encabezaba el general de división José Villaroya, seguido de los coroneles Isidoro Calderón, Francisco Acin, Rafael Sáinz, Juan Meléndez, Enrique Gómez Rueda, Joaquín Rodríguez Solano, Amadeo Martínez Inglés y Eduardo Fuentes Gómez de Salazar, además del teniente coronel Julián Soutelo.

"Todos estos militares compartieron información con sus pares argentinos, que para entonces se encontraban en la fase final de aniquilamiento de lo que denominaban subversión, y que no era otra cosa que el secuestro, desaparición y asesinato de miles de militantes populares, sus familiares y personas secuestradas al azar que jamás volvieron a aparecer. Algunos de ellos, además, visitaron los campos de exterminio en la Escuela de Mecánica de la Armada y en Campo de Mayo", asegura la web, impulsada por un grupo de investigadores, periodistas, profesionales y activistas sociales de Argentina, Colombia y España.

Garzón no citó a declarar a ninguno de los 10 altos mandos. El único al que tomó declaración, no incluido en el listado remitido por Defensa, fue el coronel Cristóbal Gil, que fue acusado por un testigo de haber participado en actos represivos junto a otros militares argentinos. En 1997, un año antes de que el entonces juez recibiese la lista, un ciudadano argentino hijo de españoles, Víctor Melchor Basterra, denunció ante Garzón que durante su estancia en la Escuela de Mecánica de la Armada, el principal centro de torturas de la Junta Militar, supo que el coronel español pasó allí tres meses e intervino en varios secuestros.

La muerte de Videla, en la prensa argentina, en mayo del pasado año. (Efe)
La muerte de Videla, en la prensa argentina, en mayo del pasado año. (Efe)

Martínez Inglés, uno de los coroneles que viajaron a Argentina para recibir instrucción, elevó un informe a sus superiores, tras regresar a España, en el que relató las atrocidades de las que, como mínimo, fueron testigos sus compañeros de armas. El coronel relataba en ese informe que fue informado por los propios torturadores de los métodos represivos empleados contra la población civil y los subversivos, así como de la existencia de los llamados vuelos de la muerte, aviones del Ejército desde los que se arrojaba a las víctimas, aún con vida, al mar.

"Lo paradójico es que Garzón, con toda esa información en su poder, nunca citó a declarar a esos testigos, generando así una fisura importante en la investigación, ya que podían haber aportado datos de importancia para desentrañar muchos de los crímenes cometidos, y de los que fueron cómplices", aseguran los impulsores de baltasargarzon.es, que afirman que el exjuez "se preocupó más en generar un hecho mediático para luego desestimar la investigación". En su opinión, Garzón "se encuentra cada vez más abandonado por los referentes políticos de nuestro país [Argentina] que en otro tiempo lo acogieron".

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