TEMEN QUE MAS NO ORGANICE FINALMENTE EL 9-N

Las bases de ERC presionan para dinamitar de una vez el bloque soberanista

La tensión en el bloque nacionalista aumenta cada día y la pretendida unidad escenificada el viernes en una foto de compromiso está a punto de saltar por los aires

Foto: La portavoz de ERC, Anna Simó (EFE)
La portavoz de ERC, Anna Simó (EFE)

La tensión en el bloque nacionalista aumenta exponencialmente cada día que pasa y la pretendida unidad escenificada el viernes pasado en una foto de compromiso está a punto de saltar por los aires. La tensión se disparó ayer por dos motivos: unas declaraciones del portavoz y consejero de Presidencia de la Generalitat, Francesc Homs, a RAC 1, y por la dimisión de Joaquim Brugué como miembro de la Comisión de Control del 9-N porque considera que, tal y como se llevan las cosas, no existen las mínimas garantías democráticas para celebrar un referéndum el 9 de noviembre. Además, un sector cada vez más amplio de Esquerra presiona a la cúpula republicana y reclama elecciones anticipadas cuanto antes.

“La situación es muy comprometida. Y Artur Mas parece no estar por la labor de llevar adelante la consulta. Ante este panorama, las elecciones anticipadas son la única salida que tiene”, explican a El Confidencial fuentes de ERC. En varias agrupaciones locales republicanas ya se ha comenzado a difundir –con gran aceptación– la petición de unos comicios cuanto antes. Incluso en algunas reuniones se concreta la fecha para celebrarlos: primer trimestre del 2015. “¿Interesa o no interesa que haya unas elecciones en breve? Pues claro que a Esquerra le interesa. Y si las ganamos, pues ya gobernaremos”, subrayan las fuentes consultadas. Las voces descontentas de las agrupaciones han hecho llegar a la cúpula del partido las consignas mayoritarias: CiU no es de fiar; Artur Mas parece no estar por la labor de apoyar incondicionalmente el referéndum; se han de celebrar elecciones ya; y ERC no debe tener miedo de  ganarlas y de gobernar.

Margen sólo hasta el día 15

Pero la tensión subió puntos durante la jornada de ayer por unos comentarios de Francesc Homs, que aseguraba a la emisora de radio RAC 1 que el Gobierno catalán tiene margen de maniobra hasta mediados de mes para poner en marcha los preparativos con el fin de que la consulta se celebre con garantías (habló de los días 13, 14 y 15 de octubre como fechas tope). Y esta apreciación hizo saltar las alarmas en la calle Calabria (donde se ubica la sede de ERC). La portavoz republicana, Anna Simó, se mostró “sorprendida y descolocada” por los plazos dados por el consejero, teniendo en cuenta que “de la cumbre del viernes pasado salió un acuerdo con todas las garantías democráticas para votar el 9-N”. Y se preguntó si lo que estaba haciendo Homs era ponerle fecha de defunción a la consulta.

El conseller de Presidencia, Francesc Homs. (Reuters)
El conseller de Presidencia, Francesc Homs. (Reuters)

Un diálogo que funciona

Lógico, porque de lo que se trata es de que el Gobierno catalán pueda tener todo a punto para el evento. Pero con la Ley de Consultas y el decreto de convocatoria del referéndum suspendidos por el TC, el margen de maniobra del presidente Artur Mas es mínimo. Y no puede dar determinados pasos en la organización de la consulta so pena de ser acusado de desacato, lo que le podría inhabilitar para ejercer sus funciones. De lo que se trata es de que, si se cumplen los plazos previstos en la convocatoria, el Gobierno catalán debería prever no sólo el funcionariado que trabajaría ese día, sino otros extremos, como la preparación de los colegios electorales, la organización de la infraestructura técnica, etcétera. Y esto no lo puede hacer uno o dos días antes.

Fuentes del Gobierno catalán, sin embargo, señalaron a El Confidencial que Francesc Homs habló después con la cúpula de ERC para tranquilizarla y decirle que nada ha cambiado. “El Gobierno tiene un diálogo permanente con Esquerra que funciona”, subrayaron estas fuentes. El consejero dio a sus socios toda clase de explicaciones porque “si hay un malentendido, se habla y se arreglan las cosas”, Las fuentes consultadas  admiten, no obstante, que en ocasiones ERC hace gestos que luego son interpretados de manera diferente, pero aseguran que “la tensión no se nota en las relaciones del Gobierno con este partido”. Además, “aunque son momentos de mucha tensión a nivel general, el Gobierno está tranquilo y, ante cualquier señal de alarma, se habla del tema con los interlocutores de Esquerra”.

Manifestación a favor de la consulta. (EFE)
Manifestación a favor de la consulta. (EFE)

Pero lo que ha quedado en entredicho en esta jornada es la pretendida unidad del bloque soberanista, que se materializó en la cumbre que reunió el pasado viernes a representantes del Gobierno catalán, de CiU, de ERC, de ICV y de la CUP. Tras siete horas de negociación, comparecieron ante la prensa con una actitud muy cautelosa e incluso oscurantista, negándose a desvelar los acuerdos a que habían llegado.

Pero en aquella foto nada era lo que parecía. Los representantes de los partidos no quisieron desvelar los pasos que darán en el futuro inmediato porque en realidad no hay consenso de cara a la estrategia a seguir. Es más: “Lo que hay es diversidad de hojas de ruta que se contradicen entre ellas. Con ese panorama encima de la mesa, si alguno se atrevía a apuntar en una dirección, lo más probable era que su compañero de foto le contradijese acto seguido”, explica a El Confidencial una fuente interna de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

En realidad, ni siquiera entre las propias coaliciones electorales existe un acuerdo total sobre el referéndum. Convergència i Unió (CiU) es buena prueba de ello: mientras los convergentes son partidarios de votar por un Estado independiente, Unió se ha declarado antiindependentista, aunque deja libertad de voto a sus votantes en la consulta para optar por la pregunta correspondiente al Estado propio para Cataluña. Todo para evitar una ruptura del partido. En ICV pasa lo mismo, ya que Esquerra Unida i  Alternativa (EUiA), la rama catalana de IU, no comulga plenamente con la estrategia de sus colegas catalanes (en realidad, la coalición parlamentaria es ICV-EUiA). Por tanto, a nadie ha de extrañar que no sea imaginable una Unió de Josep Antoni Duran Lleida siguiendo las consignas de la ERC de Oriol Junqueras.

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