siguen el reparto de alimentos en la calle

El comedor social 'sólo para españoles' de Tetuán, sin local, se desinfla

Los 'okupas' de ultraderecha de la calle Juan de Olías desalojados hace unas semanas siguen con su reparto de comida. Acuden 23 familias, y sobra comida

Foto: Aspecto de la plaza durante el reparto de alimentos. (Foto: P.L.L.)
Aspecto de la plaza durante el reparto de alimentos. (Foto: P.L.L.)

En la avenida del General Perón, el jueves a las 6 de la tarde, hay un hombre sentado a la puerta de un supermercado. Pide comida. Lleva un jersey gris en el que destacan tres franjas horizontales: rojo, amarillo, rojo. La bandera de España. "Soy rumano", explica, y como tal, no acudirá al reparto de comida que comienza justo en ese momento, a la espalda de General Perón, en una pequeña plaza en la que se agrupan unos 30 jóvenes con camisetas del Hogar Social de Madrid, los mismos que okuparon en agosto un local en la calle Juan de Olías de Tetuán, unas manzanas más arriba, y que fueron desalojados el día 19. Entonces tenían más 'éxito': unas 40 familias recogiendo comida, tres sin techo durmiendo en el edificio okupado. Este jueves, acuden 23, según sus cuentas, y al final queda comida en las cajas.  

A las 6 y cuarto de la tarde apenas quedan 10 personas haciendo cola para recibir los huevos, las legumbres, la carne y las galletas que reparte este grupo, con miembros ligados, según la policía, al movimiento skinhead neonazi. Todos españoles. Porque la máxima de los organizadores, aquí y antes en el edificio okupado, sigue siendo la misma: "Primero (o sólo, según las versiones), españoles".

María, una estudiante de 25 años con una camiseta negra con el logo del Hogar Social, dice que allí no les importa el color (político) del que les pide alimento: "Uno de los que ha venido era 15M a más no poder. Y otro decía que era de izquierdas de toda la vida. La pobreza no tiene ideología". ¿Y nacionalidad? María responde con un discurso que parece el 'oficial' desde que se produjo la okupación: "No, pero lo que hace el Estado y las ONG subvencionadas es ayudar a los inmigrantes. Lo suyo es discriminación positiva y lo nuestro es segregación. ¿Por qué nosotros no podemos ayudar a los españoles? No es que seamos supremacistas, pero pensamos que debemos ayudar a nuestro pueblo primero. Y resulta que el español, en cuanto a las ayudas, es un ciudadano de segunda".

Uno de los organizadores, con el logo del Hogar Social en la sudadera. (Foto: P.L.L.)
Uno de los organizadores, con el logo del Hogar Social en la sudadera. (Foto: P.L.L.)

Dice María que no se quieren ir de Tetuán porque han descubierto en este barrio a muchos de esos españoles "sin colchón familiar" y que se sienten así, de segunda. Sin embargo, General Perón, más cerca del Bernabéu que de Estrecho, no es el Tetuán de la inmigración de unas calles más arriba. Y no es lo mismo tener un local que no tenerlo. La oferta lanzada por un empresario de la zona semanas atrás para cederles un nuevo edificio ha quedado en agua de borrajas: "Lo han presionado desde la delegación de Gobierno diciéndole que iba a tener problemas con sus locales y se ha echado atrás", asegura Javier, otro de los estudiantes de la camiseta negra. Así que aquí están, en una pequeña plaza, con dos coches de policía en las inmediaciones y apenas un agente cerca; nada que ver con el despliegue de semanas atrás. Piensan seguir adelante, dicen, y siguen con planes de okupar algún otro centro, pero "no a corto plazo". Y sin la publicidad de la okupación y sin un local al que la gente acudía de oídas, el reparto de comida "se ha quedado en la mitad. Tenemos una lista de gente y les llamamos, pero en Juan de Olías venían de oídas y a cualquier hora".

'Bastante que vas con lágrimas a pedir a un centro social porque no tienes qué darles de comer a tus hijos. Y te dicen que no te dan una botella de aceite. A mí me ha pasado', dice Elena, una mujer de 72 años "Gracias y arriba España, pero no lo digáis por ahí", se despide de ellos uno de los beneficiarios de su ayuda. "No, que nos detienen", bromea la que hace el reparto. Acaba de dejar la cola Elena, una mujer de 72 años, con una hija en paro y tres nietos, y un marido que gana 400 euros de pensión: "Bastante que vas con lágrimas a pedir a un centro social porque no tienes qué darles de comer a tus hijos. Y te dicen que no te dan una botella de aceite. A mí me ha pasado. Te exigen justificantes de todo tipo. Me parece perfecto lo que hacen aquí". Juan Carlos, de 46 años, uno de paro, y dos hijos que viven con su madre, es la primera vez que acude a pedir alimentos: "He venido porque no me piden requisito alguno. Nada más que el nombre y el teléfono".

"Sólo han usado mi número para avisarme del reparto y para preguntarme por el tema de mi hipoteca", asegura Carlos, en paro desde hace tres años y pendiente de una ejecución hipotecaria. "Esta gente cubre un vacío. Yo he ido a otro comedor y me han dicho que qué pinto allí".  En este, instalado el jueves en una pequeña plaza a espaldas de la avenida del General Perón, había, según aseguran los del Hogar Social, 300 kilos de alimentos no perecederos, unos 50 de carne y 30 docenas de huevos por repartir. Aún quedan cajas cuando los organizadores, casi tantos como beneficiarios, posan con sus camisetas negras para 'su' foto final del acto. 

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