ESTÁ AISLADO EN EL MÓDULO DE ENFERMERÍA

El presunto pederasta de Ciudad Lineal pide cambiar de cárcel por la presión mediática

La defensa del acusado ha solicitado el cambio para evitar presiones. Antonio Ortiz está aislado en una celda del módulo de enfermería de Soto del Real

Foto: El pederasta de Ciudad Lineal entra en el garaje de su casa escoltado por la Policía. (EFE)
El pederasta de Ciudad Lineal entra en el garaje de su casa escoltado por la Policía. (EFE)

La defensa del presunto pederasta de Ciudad Lineal, Antonio Ortiz, a quien la Policía acusa de quince delitos (cinco agresiones sexuales, tres tentativas de agresión, cinco detenciones ilegales y dos homicidios en grado de tentativa), ha pedido el traslado de su cliente a otro centro penitenciario alegando “la presión mediática” a la que está sometida el recluso. Ortiz, detenido el pasado miércoles en Santander, permanece desde el viernes en un módulo de especial seguimiento en la cárcel de Soto del Real, la misma en la que cumplió condena en los años noventa cuando fue sentenciado a nueve años de prisión por abusar sexualmente de otra menor. Según ha podido saber El Confidencial, Ortiz será trasladado a otro centro penitenciario todavía sin confirmar “en las próximas semanas”.

El depredador sexual más buscado de todo Madrid fue detenido el 24 de septiembre en Santander y, tras pasar 48 horas en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Madrid y ser puesto a disposición judicial, se negó a declarar. La juez encargada del caso, María Antonia de Torres, decretó su ingreso en prisión incondicional y sin fianza.

Desde aquella orden, Ortiz lleva encerrado en una celda del módulo de enfermería, donde se le aplica el artículo 75.2 del Reglamento Penitenciario, que establece que el director del centro, bien por iniciativa propia o a solicitud del interno, acuerde medidas que impliquen limitaciones regimentales cuando fuera preciso para salvaguardar la vida o integridad física del recluso. En este caso, fueron los altos cargos del centro penitenciario los que decidieron aplicar esta medida al recluso, dada la presión mediática de este caso.  

 

Antonio Ortiz ha presenciado hoy un nuevo registro en la casa de Santa Virgilia

Vídeo: Nuevo registro en una de las casas del pederasta

 

El acusado, que en la mañana de este martes acompañó a varios policías hasta el piso donde supuestamente cometió alguno de los cinco abusos a menores que se le imputan, permanece completamente aislado en su celda y siempre está vigilado por funcionarios del centro para evitar que se suicide. Su día a día es mucho menos entretenido que el resto de prisioneros que se alojan en otros módulos y que sí pasan gran parte del día en el patio o compartiendo juegos. Ortiz únicamente tiene a su alcance una habitación minúscula acompañada de una televisión donde el preso puede distraerse si así lo solicita.

En el departamento que está ingresado el hombre más buscado en Madrid durante los últimos meses no hay patio ni puede compartir actividades recreativas con otros compañeros. El área de enfermería de la cárcel de Soto del Real está compuesta por unas cincuenta habitaciones que se dividen, a su vez, en tres departamentos: el de psiquiatría, donde ingresan los presos con trastornos psicológicos; el de enfermería, donde acuden los que padecen alguna enfermedad o caída; y el de aislamiento, donde se encuentra Ortiz y aquellos presos que presentan un cuadro clínico con alguna patología que se pueda contagiar, como la tuberculosis. El supuesto pederasta de Ciudad Lineal ni siquiera baja a la planta de abajo, donde los prisioneros acuden a diario para pasar consulta con el médico.

Comer poco para alterar su físico

El comportamiento del acusado no se ha alterado en los cinco días que lleva ingresado. Según ha podido saber este diario, Ortiz no ha reconocido en ningún momento ser el autor de los abusos y su actitud es “muy altiva” con los pocos funcionarios penitenciarios que mantienen contacto con él, a quienes apenas ha cruzado unas cuantas palabras durante su estancia en Soto del Real.

Las mismas fuentes destacan que el preso come “muy poco” y que la pérdida de peso que está sufriendo “es muy notable”. Los investigadores aseguran que es bastante habitual en estos procedimientos que los detenidos que deben someterse a una rueda de reconocimiento traten de variar su aspecto para evitar ser reconocidos por sus víctimas. En su caso en particular, se espera que al menos tres niñas pasen el reconocimiento en los próximos días. Junto a este hecho, los especialistas también atribuyen esta bajada de peso a los anabolizantes que consumía antes y después de pasar unas cinco horas diarias en el gimnasio para mantenerse “extremadamente musculado”, un detalle en el que coincidieron los testimonios de todas las niñas a las que agredió y que resultó crucial para su posterior detención.  

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