EL MODELO ES LA ITALIANA CASAPOUND

La 'solidaridad' (para españoles), ¿la nueva táctica de la extrema derecha nacional?

El día 27, en Santander, se reunirán miembros del Hogar Social de Madrid, que ayer fue desalojado, y su inspirador: Gianluca Iannone, de la italiana CasaPound

La cita es en Santander. El día 27. Allí estarán, según anuncia uno de sus miembros, los okupas de ultraderecha del autodenominado Hogar Social Ramiro Ledesma de Tetuán (Madrid) que ayer fue desalojado por la Policía tras un mes de okupación y "labores sociales", como el reparto de comida "primero a españoles". También estarán sus 'hermanos' del Hogar Social de Zaragoza, así como la menos bisoña Casal Tramuntana, un representante de Agro Pound y, sobre todos ellos, su inspiración en estas incipientes (en España) iniciativas 'sociales' de la ultraderecha: Gianluca Iannone, viejo conocido de la extrema derecha italiana y líder de CasaPound, que se autodefine como el 'fascista del tercer milenio'. 

CasaPound y Amanecer Dorado (y, más lejanamente, las okupaciones en Alemania de los 90). Son los inspiradores del aún incipiente desarrollo en España de centros organizados por miembros o simpatizantes de partidos de la ultraderecha, okupados, como en el caso de Madrid y de Zaragoza, o no, y destinados, dicen, a tareas sociales con esa misma premisa: primero, o sólo, para españoles. La primera nació en 2003 como un centro social en Roma, bautizado en honor del poeta Ezra Pound, y hoy, con más sedes, realiza iniciativas 'sociales' y da vivienda a familias italianas sin techo. El pasado año, uno de sus miembros fue implicado en el asesinato de unos senegaleses en Florencia, y se abrió también una investigación en Nápoles a miembros de ultraderecha entre quienes una decena formaban parte de CasaPound. En cuanto a Amancer Dorado, el partido griego de Nikolaos Michaloliakos (que fue encarcelado el pasado año junto a otros miembros por asociación criminal), son conocidos sus repartos de alimentos "sólo para griegos", sus atenciones sanitarias 'Médicos con fronteras' o sus donaciones de "griegos para griegos"; acciones que les han dado réditos electorales (tercera fuerza en las Europeas)

En España, varias iniciativas apuestan por esa vertiente social de grupos afines a la ultraderecha. Tiene banco o reparto de alimentos el Hogar Social Patriota María Luisa Navarro (el de más relevancia, en Valencia, vinculado al partido España 2000), el Casal Tramuntana (Barcelona), abierto en 2011, el también veterano Proyecto Impulso, en Castellón, el Hogar Social de Zaragoza -nacido, como el de Madrid, este verano- y lo tendrá próximamente, según confirma uno de sus miembros -Aitor, 38 años, abogado- Nova Lucentum, en Castellón. "Por ahora entregamos alimentos a compañeros que sabemos que están en dificultades. Estamos pensando hacerlo también para el exterior. Con unos requisitos que compartimos con el Hogar de Madrid: que sean españoles". 

Los gatitos abandonados y la manzana indivisible

"Si quiere la llamamos luego, en cuanto podamos, es que el chico que tiene que hablar está rescatando unos gatitos en la calle". La frase está entresacada de un mensaje del Hogar Social de Zaragoza, ante los intentos de hablar con alguien de la organización. El viernes, después del desalojo de Madrid, la imagen de los gatitos salvados ya estaba colgada en el Facebook del hogar social zaragozano (muchos de los miembros de estas organizaciones son animalistas, y de hecho en Tetuán han proliferado las pintadas con el prohibido encima de la silueta de un torero), y su 'salvador', disponible para hablar. Antonio (27 años), estudiante de gestión medioambiental y uno de los 30-40 organizadores fijos del centro zaragozano, cuenta que en 4 meses han ayudado a unas 70 familias, que tienen albergue para sin techo (actualmente duermen tres personas en él) y que entre ellos hay diversidad ideológica ("incluso alguna persona que viene de la CNT y del PC) con denominador común: "El amor hacia nuestro pueblo y un gran patriotismo". CasaPound como referente, por supuesto, y puntos en común con Amanecer Dorado: "Somos una organización de solidaridad, no un partido, aunque sí coincidimos con ellos en querer llenar un vacío que el Estado, las instituciones y las ONG han dejado, la ayuda a las personas españolas, que se ven, y nos lo cuentan, discriminadas frente a la ayuda que se da a inmigrantes".

Javier, 23 años, estudiante de ingeniería aeronáutica y uno de los fundadores del Hogar Social madrileño -unas 50 personas en su "núcleo duro"-, comparte discurso: "Somos un grupo de jóvenes con inquietudes, algunos pertenecemos a partidos, como yo, al Movimiento Social Republicano [el MSR, un partido que habla de "racismo antiespañol"], a ANR [su abogado, Ignacio Menéndez González-Palenzuela, de quien se puede leer aquí una soflama], hay falangistas... pero todos con una idea común: prioridad nacional siempre. Si tú tuvieras una hija y una sola manzana [se detiene unos segundos]..., pongamos que una manzana indivisible, lo normal es que se la dieras a tu hija y no a la vecina del quinto, ¿no?".

Reparto de comida en el Ramiro Ledesma. (Efe)
Reparto de comida en el Ramiro Ledesma. (Efe)

En el mes que el Hogar ha estado abierto, han dado comida a "30 familias" y techo a tres personas, los mismos tres que la Policía encontró dentro del edificio en el momento del desalojo. Los miembros del hogar hacían turnos, y los de la mañana habían marchado ya. "Yo me levanto, hago ocho horas aquí, voy a clase, voy a casa a pasear mi perro y a ver a mis hermanos y vuelvo", contaba el jueves Javier, antes del desalojo. "La imagen que dan de nosotros, del cabeza rapada que no ha leído un libro en su vida es absurda. Ninguno de nosotros ha dado una paliza a un inmigrante. Somos estudiantes con carreras, leemos más que la mayoría de los jóvenes, que están todo el día de fiesta, y estamos aquí 24 horas de guardia, ayudando, no adoctrinando, como dicen. ¿Crees que gastamos ese tiempo en comer la cabeza a la gente? No, lo hacemos porque nos duele ver compatriotas rebuscando en la basura". Habla también Javier del reparto de juguetes en Navidad hecho por el MSR (a algunos niños inmigrantes incluidos) y de sus acciones dentro de la asociación Solidaridad Europea ("los malvados 'comeniños' neonazis hacemos cosas como ir a Sudáfrica y ayudar a negros. Porque si les ayudamos allí creemos que se van a poder quedar allí. Y si vienen a España, la gente de aquí se queda en un segundo plano").

¿Lobos con piel de cordero?

"Detrás de cualquier actividad política que está en la órbita de la derecha radical hay un proceso de inclusión/exclusión. Se disfracen como se disfracen, creen que los protagonistas de la historia son comunidades homogéneas. Son lo que la UE identifica como ideologías del odio. La violencia está en el corazón de la derecha radical". Así de contundente se muestra Joan Antón-Mellón, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona, que explica: "Se trata de una táctica. Históricamente la derecha radical ha probado varias fórmulas para tener incidencia social. Como hizo el Frente Nacional en Francia, en los 70, se trata de detectar sectores populares con déficit de atención política y social. Y se presentan como personas con capacidad de hacer lo que no hace el establishment. Usan estas acciones sociales para adoctrinar".

Desalojo en Tetuán

La petición de desalojo del Hogar Social de Madrid partió de la Delegación de Gobierno y se basó en un informe de la Brigada Provincial de Información la Policía que señalaba que entre sus miembros se ha identificado a jóvenes del movimiento skinhead neonazi y se les ha incautado armas blancas -"los destornilladores con los que estábamos remodelando el edificio", dice Javier-. El viernes, una fuente policial respondía afirmativamente a la pregunta de si se trata de un grupo de extrema derecha violento -"sí, pero teniendo en cuenta que todos los grupos de extrema derecha e izquierda lo son"- y añadía que, de no haberse producido el desalojo, se podrían considerar probables los episodios de violencia contra, por ejemplo, inmigrantes: "Sí, y más con la presión mediática, que hizo que grupos de extrema izquierda montasen un retén cercano". Agregaba dicha fuente que el objetivo de la labor 'solidaria' es "lavar su imagen, atraer gente a sus filas, captar nuevos miembros, darse a conocer y emprender proyectos que mejoren (a su manera) la sociedad (la que ellos pretenden, claro)". 

"Juegan con la desinformación y la manipulación. Hacen una utilización discriminatoria del hambre para romper la armonía y la cohesión sociales. Ese es su primer objetivo, de carácter político. El segundo, la publicidad y la propaganda denominada 'por la acción' para organizaciones que en sí mismas son repudiadas por la ciudadanía y no tienen respaldo electoral", relata Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia. "El objetivo es captar gente. Hacen lo mismo que Amanecer Dorado, aunque por ahora son acciones simbólicas, porque no tienen su capacidad", comenta Xavier Rius Sant, periodista, autor de varios libros sobre extrema derecha y diccionario ambulante de todo lo que se mueve en esa esfera. "La ultraderecha en España es muy débil y está muy dividida, y su discurso no va a acabar de empatizar. Ante esto, el sector más joven, más de calle, está montando estos hogares al margen de los partidos; por eso en esos centros hay gente que viene de distintas formaciones", explica. 

Un furgón policial, el jueves, en uno de los laterales de la calle de La Enredadera. (Foto: A.G.)
Un furgón policial, el jueves, en uno de los laterales de la calle de La Enredadera. (Foto: A.G.)

Punto y seguido

Unas calles al norte del edificio okupado hasta el viernes en la calle Juan de Olías hay otro inmueble que alberga un veterano centro social, La Enredadera, con su propio banco de alimentos, sus actividades sociales, sus reuniones. Hay quien ha querido ver en el cierre del Ramiro Ledesma la conclusión de un enfrentamiento entre extrema derecha y extrema izquierda articulada en estos dos espacios. El informe de la Brigada Provincial de Información, de hecho, relataba enfrentamientos entre grupos de ambas ideologías, con lanzamientos de objetos, el incendio de la puerta del Hogar Social, neonazis exhibiendo palos y armas blancas... La tesis desde el Hogar Social, en boca de Javier, es la de víctimas: "Nos han atacado y no hemos respondido. Esto es un hogar social, no un grupo ultra. Podríamos salir 30 y reventarlos, pero eso destruiría la imagen que estamos creando". Unas calles más arriba, en La Enredadera, vecinos y colaboradores niegan que de allí hayan salido grupos a atacarles: "La Enredadera lleva años aquí. Nunca ha sido un factor de conflicto, sino de convivencia. Y sin embargo llegan ellos y sí crean problemas", cuenta Luis, un vecino. 

También hay vecinos a favor de los okupas: "Esto [Tetuán] es un Harlem dominicano. Aquí [en España] existe un racismo antiespañol. ¿Y por qué estos chicos no van a poder hacer algo por los españoles?", se pregunta Manuel, jubilado. Ayer viernes, con el cierre del Hogar Social y el anuncio por parte de la Delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, de la petición de desalojo del edificio de la Enredadera, se cerraba un capítulo. Las iniciativas de Zaragoza, Barcelona, Valencia siguen abiertas. El 27 se hablará de todas ellas en Santander, con la presencia de Iannone. Mientras, en Madrid, Javier comenta que van a estar unos días tranquilos: "Vamos a ver si es viable el ofrecimiento que nos hizo un empresario de un bloque de viviendas, también en Tetuán. El proyecto sigue adelante. Esto no acaba aquí". Otra fuente policial subraya que las "medidas de prevención" siguen vigentes: "Al fin y al cabo, el grupo no se ha disuelto".

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