sin secretaria, él mismo atiende las llamadas

¿Profesor Rubalcaba? "Al aparato, dígame"

“Aquí estoy, como cualquier otro profesor, pero ya no hablo de política. Ya me podéis dejar tranquilo”. Rubalcaba ya ha vuelto a la facultad de la UCM

Foto: Rubalcaba, en su laboratorio de la Complutense, en una imagen de los años ochenta del archivo de la revista 'Cambio 16'.
Rubalcaba, en su laboratorio de la Complutense, en una imagen de los años ochenta del archivo de la revista 'Cambio 16'.

“Aquí estoy en mi despacho, como cualquier otro profesor, pero ya no hablo de política. Ya me podéis dejar tranquilo”. Alfredo Pérez Rubalcaba contesta directamente el teléfono de su despacho en la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense (UCM), desde donde observa el estreno del curso político, la irrupción de Pedro Sánchez en el nuevo PSOE o las multitudes de la Diada catalana desde la perspectiva que el da estar ya libre de ataduras y fuera de la primera línea. Si es que de verdad sabe estar fuera de todo lo que se cuece en el pequeño Madrid del Poder.

- Pensaba que me ibas a preguntar por Cataluña y me preguntas por la Química…

- Si quiere, hablamos de Cataluña, por supuesto…

- No, no… -responde entre risas al otro lado de la línea.

Ni pensiones vitalicias ni puertas giratorias al Consejo de Administración de alguna gran empresa del Ibex ni en oscuras tramas de manejos de poder desde las bambalinas de Ferraz. El retorno del profesor Rubalcaba a las clases de la Complutense ha roto los esquemas al uso de casta de Pablo Iglesias, también producto de la Universidad Complutense. Y es que, el que fuera líder de la oposición hasta julio ha echado por tierra todos los clichés que acertadamente, en algunos casos, y de forma grotesca, en otros, se le han ido colgando como eternos sambenitos a lo largo de su carrera a este hombre con unos cuantos trienios en la política y, también, en la docencia.

No tiene secretaria ni privilegios especiales. Y, por ahora, toda su atención se centra en volver a reciclarse, a sus 63 años, en el campo de la Ciencia y en la especialidad de Química Orgánica, un ámbito del que nunca se ha alejado del todo, pues siempre ha mantenido viva la relación con su grupo de amigos más estrecho, sus compañeros de facultad a los que apodan ‘el grupo de los químicos’, con quien Rubalcaba y su mujer, Pilar Goya, investigadora del CSIC, han mantenido siempre mucha relación. De cena semanal cada vez que han podido y sus obligaciones políticas con Felipe, primero, y Almunia y Zapatero, después, se lo han permitido.

Foto del Archivo Histórico de Cambio 16.
Foto del Archivo Histórico de Cambio 16.

Tiene un despacho para él solo que ha estrenado estos días. Por seguridad, el Ministerio del Interior ha preferido que no comparta espacio con otros profesores. Y ésa -junto a la sombra perenne de sus escoltas- es la única diferencia que le distingue del resto del claustro. Porque hay que recordar que este hombre fue, durante los últimos años de ETA, el azote del sanguinario Garikoitz Aspiazu,alias Txeroki. (Durante años, guardó en su nevera un puro de 300 euros para fumárselo solo cuando cayera el jefe de la banda, como así ocurrió en noviembre de 2008).

Según explica la Universidad Complutense, Rubalcaba empezará a dar clases de Química Orgánica en el segundo cuatrimestre del año, pues tiene hasta entonces para tomar de nuevo contacto con la materia, y lo hará con los alumnos de los primeros cursos del Grado. Con los estudiantes que se incorporan recién llegados del Bachiller en los próximos días y que han crecido con un plan de estudios, la LOGSE, que él mismo implantó junto a Javier Solana cuando ambos trabajaban codo a codo en los despachos del Ministerio de Educación de la calle Alcalá.  

Tiene un despacho para él solo. Por seguridad el Ministerio del Interior ha preferido que no comparta espacio con otros profesores. Y ésa, junto a la sombra perenne de sus escoltas, es la única diferencia que le distingue del resto del claustro Rubalcaba llegó al Ministerio de Educación el mismo día en el que tomó posesión el primer gobierno de Felipe González, el 7 de diciembre de 1982 y, desde entonces, su paso por las clases de la facultad -en donde se licenció con una tesis sobre los Reactivos de Grignard- ha sido cada vez más esporádico. De agosto de 1984, cuando obtuvo su plaza como titular, a 1986, Rubalcaba compaginó su trabajo en el Ministerio de Educación con su clase semanal de Química. Pero desde entonces hasta ahora, la política y sus diferentes peldaños le habían ido llevando por otros caminos muy alejados de la facultad.

El ex líder de la oposición y exministro accedió a su plaza mediante un procedimiento cuestionado en su día y que muchos consideraron un coladero: las famosas “pruebas de idoneidad” que se hicieron en aquella época, mediados de los ochenta, para que miles de profesores interinos obtuvieran una plaza fija sin oposición mediante. Una reforma legal incluida en la Ley de Reforma Universitaria (LRU) de 1983, que fue muy cuestionada ya entonces y que fue impulsada directamente por el propio Rubalcaba, que ya por aquellas fechas trabajaba en el Ministerio de Educación como director de gabinete de la entonces secretaria de Estado del ramo, Carmina Virgili. El BOE del 27 de septiembre de 1984 (la ley se había promulgado justo un año antes) recoge la condición de Rubalcaba como idóneo para la plaza titular.

Diario 16 llegó a seleccionarlo en 1982 como uno de los 10 investigadores más prometedores de su ámbito. Próximo a su jubilación, el incombustible Rubalcaba vuelve a su laboratorio para centrarse en uno de los campos que más le apasionan. Si la política y sus desvelos -de los que nunca se desenganchará del todo- se lo permiten.

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