el global sports forum celebró cuatro ediciones

Urdangarin sacó cinco millones al alcalde de Barcelona por un proyecto calcado de Nóos

El caso Nóos ha entrado ya en tiempo de prolongación, a falta solo de que la Audiencia Provincial de Palma resuelva si la infanta Cristina de Borbón se sienta o no en el banquillo de los acusados durante la vista oral de un juicio que podría celebrarse e

Foto: Iñaki Urdangarin posa en la jornada inaugural del Gobla Sports Forum Barcelona. (EFE)
Iñaki Urdangarin posa en la jornada inaugural del Gobla Sports Forum Barcelona. (EFE)

El caso Nóos ha entrado ya en tiempo de prolongación, a falta solo de que la Audiencia Provincial de Palma resuelva si la infanta Cristina de Borbón se sienta o no en el banquillo de los acusados durante la vista oral de un juicio que podría celebrarse este mismo otoño. Pero la red de tráfico de influencias tejida por Iñaki Urdangarin a mediados de la pasada década, que le reportó unos beneficios de más de 10 millones de euros, guarda todavía algunas jugosas sorpresas.

El cuñado del rey Felipe VI, según ha sabido ahora este diario, exportó a Barcelona en 2008, cuando ya se había desvinculado del Instituto Nóos, el modelo de negocio que tan buen resultado le dio en Valencia y Palma de Mallorca, donde la entidad pretendidamente altruista había organizado unos años antes cinco minicongresos sobre deporte y turismo regados con fondos públicos. En total, seis millones de euros por las tres ediciones del Valencia Summit y los dos Illes Balears Fórum.

En Barcelona, Urdangarin volvió a recurrir a su red de contactos -los suyos y, sobre todo, los de la Casa del Rey- para embarcar al Ayuntamiento de la ciudad, en ese momento gobernado por el socialista Jordi Hereu, en un proyecto casi calcado del Valencia Summit y el Illes Balears Fórum. Finalmente fue bautizado como Global Sports Forum Barcelona, y Hereu se comprometió a financiarlo con cinco millones de euros de las arcas municipales entre 2009 y 2013, según han revelado a El Confidencial fuentes conocedoras de aquellas gestiones.

En realidad, el duque de Palma fue utilizado como punta de lanza de la operación y tarjeta de presentación del proyecto por los verdaderos impulsores del mismo: la influyente y adinerada familia catalana Rodés, fundadora de la agencia de publicidad Media Planning, hoy integrada en el gigante multinacional Havas Media Group, en cuya cúpula se sitúan los hermanos Alfonso y Fernando Rodés. Un año antes, en 2007, los Rodés habían metido a Urdangarin en la nómina de Havas a sugerencia de la Casa del Rey.

No fue la única gran empresa que se plegó a los dictados de La Zarzuela y fichó al duque de Palma como asesor o consejero. En el sumario del caso Nóos figuran aportaciones a la cuenta de Aizoon, la empresa cuya titularidad comparte con la Infanta, de la francesa Lagardère Ressources; de la multinacional inmobiliaria Mixta África; de la firma alemana Motor Press Ibérica; de la marca de cazatalentos Seelinger y Conde; de la tabacalera Altadis; de la metalúrgica Aceros Bergara; de la licorera Pernod Ricard y de la propia Havas.

La idea original de organizar en Barcelona un gran foro de debate mundial sobre el deporte, tomando como modelo los que el Instituto Nóos había montado en Baleares y la Comunidad Valenciana, partió de la Asociación Sport Cultura Barcelona, que aglutina a los clubes deportivos de élite de la ciudad (el Real Club Naútico, el Club de Polo, el Círculo Ecuestre, el Real Club de Tenis...) y a algunos de los más destacados miembros de la burguesía catalana: los Carulla, Puig, Bonet, Raventós, García-Nieto, Rodés... El objetivo era que la capital catalana recuperase una parte del protagonismo deportivo de los Juegos del 92.

La 'Davos del deporte'

Sport Cultura Barcelona se puso primero en contacto con Diego Torres, cuya relación con Urdangarin, su socio, estaba ya prácticamente rota. Manuel Carreras, presidente de la asociación, y Rocío de Aguilera, secretaria general, propusieron a Torres que, a través de su propia consultora, y basándose en la experiencia acumulada en el Instituto Nóos, diseñase una cumbre que convirtiese a Barcelona en "la Davos del deporte", en alusión a la cumbre anual que reúne en esa ciudad suiza a los principales líderes políticos y empresariales del mundo.

Torres rechazó la oferta, y fue al año siguiente, ya en 2008, cuando los Rodés y Urdangarin asumieron el reto de organizar en Barcelona una cumbre mundial sobre el deporte que debía reunir a deportistas y empresarios de primer nivel. El primer nombre que se barajó para el evento fue Global Conference on Sports, pero finalmente se impuso la marca Global Sports Forum Barcelona (GSFB). Sin embargo, faltaba lo más importante: obtener financiación y patrocinios para la cumbre. Y fue entonces cuando Urdangarin entró en juego.

Los gestores de Havas Media no pensaron en el duque de Palma como organizador del foro, sino como un abanderado de postín que pusiera cara al proyecto y ayudase a abrir las puertas de las instituciones y empresas que debían financiarlo. Urdangarin, como esperaban los Rodés, hizo su trabajo: se reunió con Hereu y le arrrancó el compromiso de aportar cinco millones de euros al GSFB; convenció a Juan Antonio Samaranch, entonces presidente de honor del Comité Olímpico Internacional (COI), para asegurarse su apoyo a la cumbre; logró el respaldo institucional del Gobierno a través del Consejo Superior de Deportes (CSD), en ese momento gestionado por Jaime Lissavetzky, y medió para obtener algunos patrocinios, el de Volvo entre ellos. 

¿Un mero ponente?

El 10 de febrero de 2009, el GSFB se presentó solemnemente a la opinión pública en el Ayuntamiento de Barcelona. El alcalde, Hereu, flanqueado por Urdangarin, Samaranch, Alfonso Rodés y otros directivos de Havas, afirmó que la capital catalana "se ha proyectado siempre al mundo a través del deporte, y este es nuestro activo", y lanzó un llamamiento "al resto de administraciones públicas para que inviertan en el proyecto". Urdangarin, siguiendo las indicaciones de la Casa del Rey, fue presentado como un mero "ponente" de la primera edición, que se celebró del 25 al 27 de aquel mismo mes, a fin de encubrir su verdadero papel en la gestión de la cumbre.

Havas calculó que sería necesario recaudar cinco millones de euros por cada una de las cinco ediciones previstas del certamen; es decir, 25 milllones de euros, de los que cinco los aportaría el Ayuntamiento de Barcelona. De dónde salió el grueso de los 20 millones restantes sigue siendo una incógnita, al igual que los honorarios que Urdangarin cobró por sus servicios. Es seguro que una parte de esos ingresos se canalizó hacia la empresa familiar de los duques de Palma, Aizoon, pero las fuentes consultadas creen que el grueso de las ganancias se desvió a una cuenta en Suiza ligada a Urdangarin.

El juez instructor del caso Nóos, José Castro, creyó haber descubierto una red de empresas pantalla y sociedades instrumentales utilizada por el cuñado del actual Rey para cobrar fondos de forma opaca en paraísos fiscales. Castro llegó a enviar varias comisiones rogatorias a Suiza para investigar esas cuentas, pero las autoridades helvéticas rehusaron cooperar y esa pista cayó en el olvido.

El GSFB sólo celebró cuatro ediciones de las cinco previstas, la última en 2012, ya en plena eclosión del caso Nóos. El foro de Barcelona, que únicamenre reunió a deportistas, tuvo un coste muy superior a los organizados por el Instituto Nóos en Valencia y Palma, pese a que, paradójicamente, el número de ponentes, académicos, empresarios, deportistas e invitados que participaron en estos dos últimos fue muy superior.

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