“QUIERE presentarse, aun SIN CONSENSO”

Aumenta la presión en Podemos para evitar que Monedero sea candidato en Madrid

Podemos ya tiene candidato para la alcaldía de Madrid. Juan Carlos Monedero, el número dos de la formación liderada por Pablo Iglesias, ha dado un paso

Foto: El politólogo y número dos de Podemos, Juan Carlos Monedero (EFE)
El politólogo y número dos de Podemos, Juan Carlos Monedero (EFE)

Podemos ya tiene candidato para la alcaldía de Madrid. O eso piensa Juan Carlos Monedero, el número dos de la formación liderada por Pablo Iglesias, que ha dado un paso al frente. Una decisión unilateral que ha roto la armonía en el seno de la organización, de cuyos principios fundacionales se presupone una mayor vocación por la toma de decisiones consensuadas y participadas por los círculos.

La jugada del profesor no ha sorprendido a los suyos, que nunca tuvieron reparos en señalar, en petit comité, esta “obsesión” del que califican como “el verso suelto” del partido. Sin embargo, no esperaban que emprendiese para ello una cruzada en solitario, y el malestar es patente debido a la falta de respeto hacia los tiempos y ritmos de la organización, pues la estrategia y las listas para las municipales no se determinarán hasta la celebración de su asamblea fundacional, el próximo mes de octubre.

Pocos meses ha durado la paz en Podemos. Han bastado unas elecciones en un horizonte cercano para abrir la caja de Pandora. La clásica lucha interna por el poder. Guste o no, todos tienen claro que el tirón mediático del televisivo Monedero lo hace mucho más reconocible para la opinión pública que cualquier otro candidato, por lo que no tendría ningún tipo de problemas en ganar de forma holgada unas primarias abiertas a la ciudadanía (que no a los círculos). Una ventaja, la de la presencia en los medios, que cuestiona estos procesos como adalides de la democracia perfecta. Algunos lo conciben como un mal menor, pero otros están diseñando estrategias para corregir estas disfunciones y sortear hipotéticos caudillismos.

Las primarias, a veces, son un instrumento plebiscitario donde se refrenda un poder ya existente, por lo que deben buscarse alternativas

Desde Ganemos Madrid, la marca paraguas de Podemos para las municipales, en la que participan muchos de sus afiliados en la capital junto a movimientos sociales y miembros de partidos políticos a la izquierda del PSOE, son conscientes de que están supeditados a las decisiones de la formación revelación del 25-M, pero se niegan a que el candidato a la alcaldía sea impuesto. Para evitarlo, el grupo de trabajo de candidaturas ha elaborado un Marco para la Construcción de Candidaturas Ciudadanas con elementos de contención.

Entienden que “las primarias, a veces, son un instrumento plebiscitario donde se refrenda un poder ya existente” y defienden que “no hay que elegir a quien sea más carismático, sino al más obediente”. Quieren que se imponga el principio de “mandar obedeciendo”. Es por ello que algunos han criticado públicamente que “se siga manteniendo el fetiche de listas abiertas como símbolo de neutralidad, como si la popularidad o el acceso a los medios no jugara un papel importante y desigual”.

 
   

Medidas correctivas para evitar candidatos autoproclamados

Entre sus propuestas para evitar la cooptación de las listas, destaca la elección de “candidatos de consenso que luego sean refrendados en unas primarias”. Asimismo, se baraja la posibilidad de optar por otros métodos que no sean primarias: “Las primarias a veces son un instrumento plebiscitario donde se refrenda un poder ya existente. Una alternativa sería que los barrios propusieran nombres, una comisión los valorara y los ordenara, y volvieran a ser aceptados en los barrios”.

Primera reunión del Grupo de Trabajo de Candidaturas, el pasado 4 de julio. (Twitter: @GanemosMadrid)
Primera reunión del Grupo de Trabajo de Candidaturas, el pasado 4 de julio. (Twitter: @GanemosMadrid)

Unas medidas correctoras que irían en contra de las intenciones de Monedero. Sin esconder su enfado, el profesor trasladó a los promotores de Ganemos Madrid, en una reunión informal mantenida el pasado miércoles, su disgusto porque “no estábamos siguiendo los ritmos y los tiempos marcados desde arriba. Por encima de todo quiere ser el candidato, con o sin consenso, incluso proponiendo que no se vote el cabeza de lista”, según aseguran fuentes presenciales pertenecientes a enRed (think tank quincemayista que ha liderado la construcción de Ganemos).

El encuentro no se quedó solo ahí, sino que incluso hubo amenazas de romper la unidad del voto ciudadano, retomando la opción de presentarse en Madrid bajo la marca Podemos y no con la integradora Ganemos, como se hará en la mayoría de ciudades. Una alternativa, contraria a la anunciada, que Monedero ya justificó la pasada semana en unas declaraciones a eldiario.es: “Nosotros queremos armar mayorías sociales reales, no sumar siglas hasta que hagan una mayoría de escaños. Y los ciudadanos, por lo que sabemos de encuestas y vemos cada día, apuntan a Podemos para dirigir esa transformación social”.

Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias. (Podemos/Facebook)
Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias. (Podemos/Facebook)

Estas declaraciones chocan con las intenciones y el trabajo que se está realizando en otras grandes ciudades. Desde la promotora de Podemos se limitan a señalar que cualquier decisión está supeditada a los consensos que se alcancen en su primera asamblea fundacional. Asimismo, desde Ganemos arguyen que se trata de un globo sonda particular del número dos de Podemos para calibrar su resonancia y remarcar quién ejerce el control. Tanto es así que este mensaje contradecía a las claras el que les transmitió personalmente Íñigo Errejón, la otra pata del triunvirato de Podemos, junto a Iglesias y Monedero.

Divergencias 'de arriba abajo' y desconfianzas mutuas

'No sé por qué todos los documentos que veo que llegan del Equipo Técnico van en una dirección opuesta al espíritu de innovación que tiene el movimiento sociopolítico que tanto nos ilusiona'

Este contexto de creciente tensión entre bases y cúpula tuvo su primer episodio hace apenas un par de semanas, cuando el equipo técnico de Podemos hizo público el preborrador del Protocolo de Validación de Círculos, un breve documento en el que se contemplan unas normas comunes por las que se regirán las asambleas locales y sectoriales de la formación. Entre otros aspectos, se establece que las asambleas sólo podrán tomar decisiones que “no contravengan y sean coherentes con la política general de la organización”. De este modo, se pretenden evitar polémicas como la provocada por el círculo de Torremolinos, que decidió en asamblea presentarse a las próximas elecciones municipales.

El protocolo también contempla que un órgano de Podemos, provisionalmente denominado Comisión de Garantías, tendrá potestad para disolver forzosamente un círculo en caso de “incumplimientos graves”, unas medidas que algunos afiliados han criticado en el foro del partido, insistiendo en la pretensión de control "desde arriba" y la injustificada desconfianza. “A veces creo de verdad que estamos construyendo un lindo PSOE o más de lo mismo, exclama el comentario más votado por el resto de la comunidad de afiliados a Podemos. A lo que añadía: “No sé por qué todos los documentos que veo que llegan del Equipo Técnico van en una dirección opuesta al espíritu de innovación que tiene el movimiento sociopolítico que tanto nos ilusiona”. Los dirigentes de la formación no se cansan de afirmar que todo se supeditará a la asamblea del próximo otoño, pero de momento cada uno juega sus cartas y lanza sus propios globos sonda para ir tomando el pulso. El verdadero partido está teniendo lugar ahora; lo demás parece que será una escenificación de las alianzas y pactos previamente alcanzados.

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