SÓLO TRES PAÍSES 'PREMIAN' A LA LISTA MÁS VOTADA

Europa no refrenda la propuesta de reforma del PP sobre la elección de alcaldes

Francia, Grecia e Italia. Son los únicos países europeos, de un total de 15, que utilizan un sistema electoral similar al que se intuye tras la propuesta del PP

Francia, Grecia e Italia. Si el PP ha buscado en el entorno europeo una fuente de inspiración para su propuesta para la "regeneración democrática" en el sistema de elección de alcaldes (los populares parecen decantarse por la opción de que el partido que obtenga el 40% de los votos se lleve la mitad más uno de los concejales y, por ende, la alcaldía) sólo ha podido mirar hacia esos tres países.

Los estados que conforman la UE son tan dispares en sus sistemas electorales locales como en tantas otras cosas, aunque en líneas generales pueden distinguirse cuatro grandes fórmulas con multitud de peculiaridades: la proporcional, la de mayoría simple, la de voto único transferible y la de bonus a la mayoría. "No se han estudiado apenas los sistemas utilizados en las elecciones locales", explica el politólogo Pablo Simón, editor de Politikon, que toma como referencia el estudio de Henk van der Kolk Local electoral systems in Western Europe, que analiza 15 países dentro de la Unión, además de Noruega. De él puede colegirse que Europa, en su mayoría, apuesta por un sistema proporcional, como el que tiene actualmente España, y sólo emplea el sistema por el que parece ir la propuesta del PP, el de 'bonus', en tres países -los mencionados Francia, Grecia e Italia-. Alemania funciona en este aspecto como una UE a 'pequeña' escala: cada estado federal y ciudad-estado alemán tiene potestad para determinar su sistema electoral local, con lo que reúne prácticamente todas las variantes. 

Imagen de archivo de las elecciones municipales de 2011, en Madrid. (Reuters)
Imagen de archivo de las elecciones municipales de 2011, en Madrid. (Reuters)

Austria, Bélgica, Dinamarca, Países Bajos... y así hasta nueve países de los 15 analizados se decantan por un sistema proporcional como el vigente en España, aunque no siempre bajo la Ley D'Hont. Eso sí, en todos los casos, salvo España y Portugal, existe algún tipo de listas abiertas (se puede votar a candidatos de diferentes partidos) o desbloqueadas (se vota a una lista, pero se puede elegir entre los candidatos de la misma), no cerradas. Curiosamente, además, los sistemas proporcionales favorecen que gobierne la lista más votada en los municipios pequeños, y más aún en el caso de España, donde entra en juego la dificultad de presentar candidaturas para los partidos de menor entidad, la barrera establecida del 5% de votos para que una lista obtenga representantes y el número limitado de concejales que existen en estos ayuntamientos. 

El Reino Unido, por su parte, combina dos sistemas: el de mayoría simple en los distritos unipersonales -resulta electo, sencillamente, el candidato que obtiene la mayoría de los votos- y el de Voto Único Transferible en las entidades de mayor tamaño, como Londres. Se trata de un sistema complejo de voto preferente, en el que los electores marcan varios candidatos según su orden de preferencias y, si ninguno obtiene más de la mitad de las papeletas, los dos más votados se disputan la alcaldía con el recuento de la primera y la segunda preferencia de los electores. De la complejidad a la que puede llegar el Voto Único Transferible es una buena muestra Irlanda: más de 24 horas después de las europeas, el 26 de mayo, sólo se conocía con seguridad el nombre de una de las eurodiputadas, puesto que su sistema puede provocar que se necesiten hasta nueve recuentos. 

Por lo que se sabe de la propuesta, se trata de un sistema de 'bonus' de mayoría, similar a los sistemas griego o francés, que cuentan con segunda vuelta y en los que el reparto de concejales no es proporcional'Premios' a la mayoría

El PP, hasta la fecha, se ha manifestado dispuesto a hablar de la posibilidad de una segunda vuelta en la elección de alcaldes y apuesta, como adelantó El Confidencial, por un método que permita que los alcaldes salgan de la lista más votada (si tiene más del 40% de los votos y cinco puntos sobre la segunda opción), otorgando directamente a ésta la mitad más uno de los concejales. Podría tratarse, por lo que se sabe hasta hoy de esta propuesta, de un método de 'bonus' de mayoría, "similar a los sistemas griego o francés, que cuentan con segunda vuelta y en los que el resultado final no es proporcional a los votos: el partido gobernante acapara automáticamente el 51% de los concejales, con lo que va a poder gobernar en solitario, mientras que el 49% restante sí se reparte proporcionalmente entre los partidos", según relata el politólogo Pablo Simón.

En Francia, si ninguna lista consigue en primera vuelta la mitad de los votos, se realiza una segunda, abierta a todas las listas que hayan obtenido más del 10% en la primera (y pueden fusionarse los que tienen más del 5%), según explica en un análisis comparativo Foro Europa Ciudadana. En Italia, el sistema también es de bonus, pero con la peculiaridad de que se vota en urnas separadas al alcalde y a los concejales. Sin embargo, no puede haber mayorías distintas: el partido de quien ha resultado elegido alcalde (en segunda vuelta entre los dos más votados si es necesario) se lleva un 'bonus' de concejales. 

Se ha hablado mucho de si esta reforma persigue, más que la citada "regeneración democrática", asegurar ciertas alcaldías para el PP. "No sabemos muy bien cuál es el objetivo, y se saca de una manera precipitada. Y no es más democrático el sistema propuesto que el que ya tenemos. El argumento es que las coaliciones son malas, pero, si lo son a nivel local, ¿por qué no a regional o estatal? Estamos en un sistema parlamentario y lo normal es que los partidos busquen pactos", reflexiona Simón, que habla de un intento de "cartelización" al modo empresarial de la lógica electoral: "Se trata de levantar barreras para no tener que competir con otros", explica. 

"No creo que haya que entrar tanto en si el principio democrático se articula mejor a través de un sistema proporcional o uno mayoritario, ambos lo son. Pero si lo que se quiere evitar es la falta de gobernabilidad, es cierto que los pactos, las coaliciones, la dificultan. Ahora bien, tampoco creo que tenga mucho sentido que, para conseguir esa estabilidad, se saque una ley no consensuada", matiza José Carlos Cano, presidente de Foro Europa Ciudadana. Y menciona Simón un ejemplo del que los 'populares' quizá deberían tomar nota: en 2005, Berlusconi sacó adelante una ley electoral similar a nivel estatal -apodada como La Porcata (La Cerdada)-, con prisa y sin consenso, que en las siguientes elecciones no le dio la victoria a Il Cavaliere, sino a Prodi.

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