Zapatero impuso las listas de cuotas en la ley

El PP, dispuesto a hablar con el PSOE de segunda vuelta para la elección de alcaldes

El PP está dispuesto a a hablar de la fórmula postulada en su día por el PSOE para elegir alcaldes: segunda vuelta entre los dos primeros aspirantes

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (EFE)

El Partido Popular está dispuesto a abrir un debate general sobre la elección de alcaldes para garantizar que salgan de la lista más votada, e incluso a hablar de la fórmula postulada en su día por el PSOE: segunda vuelta entre los dos primeros candidatos. En el PP aseguran que están abiertos al diálogo, piden alternativas y argumentos y recuerdan que los socialistas cambiaron la ley electoral por su cuenta en 2007 para introducir las cuotas obligatorias de mujeres en todas las candidaturas.

En fuentes de la dirección del Partido Popular insisten en que no admiten el “no” sin más explicaciones que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, dio a Mariano Rajoy en julio en la Moncloa a la propuesta de revisar la legislación sobre el nombramiento de alcaldes.

Los socialistas también han reconocido en documentos congresuales y en anteriores legislaturas la conveniencia de la elección directa de ediles por los ciudadanos en vez de por acuerdos entre partidos en los casos en que ninguna lista obtenga la mayoría absoluta. El PSOE se inclinaba por el sistema de segunda vuelta entre las dos listas más votadas.

Los populares tienen redactada su propia fórmula, adelantada por El Confidencial el pasado día 7de agosto, bajo el principio de que con un 40% de los votos baste para tener la mitad más uno de los concejales de un consistorio y siempre que el segundo partido se quede a más de 5 puntos. Pero están dispuestos a introducir la posibilidad de una consulta añadida cuando el voto se fragmente más y ninguna lista obtenga una victoria clara, según medios del PP.

El coordinador federal de IU, Cayo Lara. (EFE)
El coordinador federal de IU, Cayo Lara. (EFE)

De entrada, el objetivo del partido en el poder es abrir un debate y que cada formación política se retrate. IU y los grupos nacionalistas de izquierda quieren que todo siga igual para ganar posiciones como bisagras en el juego de los pactos postelectorales después de las próximas elecciones.

Al PSOE le puede venir bien la reforma para el caso de algunas ciudades donde sus alcaldes tienen más predicamento por librarse de los pactos con IU o el BNG (Zaragoza, Vigo o Toledo), pero le impediría entrar en acuerdos globales con la coalición de Cayo Lara, partidos nacionalistas o Podemos para arrebatar alcaldías al PP en muchas más poblaciones.

En la dirección del PP insisten en que su iniciativa es de lo más democrática y acabaría con el espectáculo de dirigentes políticos que se hacen con una alcaldía sin haber quedado primeros en las elecciones, e incluso después de encabezar la lista menos votada. Es el caso de Orihuela, cuyo ayuntamiento está gobernado por Monserrate Guillén, de los Verdes, gracias al apoyo del PSOE y de otro grupo local que, entre los tres juntos, suman un concejal más que los populares.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)

Los socialistas defienden ahora la teoría de que la ley electoral no se puede cambiar sin su concurso, e incluso que nunca antes se ha hecho, pero en el Grupo Popular recuerdan que José Luis Rodríguez Zapatero impuso en 2007 su propia reforma legal para adaptar la norma a su defensa de la paridad obligatoria en los cargos de representación. En el artículo 44 bis de la Loreg se fijó un mínimo de un cuarenta por ciento de cuota por sexos en todas las listas electorales, “en cada tramo de cinco puestos”.

El PP recurrió la reforma ante el Tribunal Constitucional, instancia que falló en su contra. La famosa lista de los populares en el municipio canario de Garachico, compuesta sólo por mujeres, resultó ilegalizada por incumplir la norma del 60-40. Los socialistas no admitieron flexibilizar su apuesta por el sistema de cuotas fijas y obligatorias por sexos, y los populares se abstuvieron a la hora de votar la ley de igualdad en el Congreso, precisamente por afectar a la ley electoral.

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