el informe médico aseguraba que su cáncer era terminal

700 días de la liberación de Bolinaga

Miércoles 12 de septiembre de 2012. Hoy se cumplen 700 días desde que la Audiencia Nacional apoyó la decisión del juez de Vigilancia Penitenciaria, José Luis

Foto: El expreso de ETA Iosu Uribetxebarria Bolinaga asomado en la ventana de su habitación del Hospital Donostia. (EFE)
El expreso de ETA Iosu Uribetxebarria Bolinaga asomado en la ventana de su habitación del Hospital Donostia. (EFE)
Miércoles 12 de septiembre de 2012. Hoy se cumplen 700 días desde que la Audiencia Nacional apoyó la decisión del juez de Vigilancia Penitenciaria, José Luis Castro, y concedió la libertad condicional a Iosu Uribetxebarria Bolinaga, secuestrador de José Antonio Ortega y culpable del asesinato de tres guardias civiles. La polémica excarcelación se justificó entonces por "criterios humanitarios": el etarra padecía, y padece, un cáncer terminal de riñón con metástasis en el pulmón y el cerebro.
 
Su estado de salud, agravado por la huelga de hambre que llevó a cabo para reclamar su liberación, no le impidió grabar un vídeo desde el Hospital Donostia de San Sebastián para mostrar su agradecimiento al pueblo vasco: "Mil gracias Euskal Herria, siempre hemos tenido confianza en vosotros".
 
Vídeo de Bolinaga tras conocer que sería puesto en libertad

Vídeo: Mensaje de agradecimiento de Bolinaga 

 
Poco más de un mes después, el 23 de octubre, Bolinaga abandonó el Hospital Donostia de San Sebastián rumbo a su domicilio en Mondragón (Guipúzcoa). Vestido con un chándal oscuro, boina y unas gafas colgando del cuello, el preso recuperó su libertad gracias a un informe médico que determinaba que en la situación clínica en la que se encontraba "más de la mitad de los pacientes fallecen antes de los nueve meses y la probabilidad de supervivencia a los doce meses estaría en torno al 10%". Dicho de otro modo, tenía un 90% de probabilidades de morir antes de un año.
 
El etarra a su salida del hospital. (EFE)
El etarra a su salida del hospital. (EFE)

 

De nada sirvieron los dos informes presentados por la forense del caso, Carmen Baena, en contra de la puesta en libertad del etarra. Tampoco se tuvo en cuenta el recurso de la Fiscalía, quien dio crédito al análisis de Baena y añadió que no constaba su arrepentimiento, requisito marcado por la ley para acceder a la libertad condicional. Estos argumentos sólo convencieron al juez Poveda, uno de los cinco magistrados de la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, presidida por Grande-Marlaska. El caso estaba judicialmente cerrado, la polémica no había hecho más que empezar. 

Cada día que pasa desde aquella decisión (y ya van dos años), es una muesca en el currículo del Gobierno, la Fiscalía, los forenses, etc. Las víctimas de ETA no entendieron la excarcelación ni tampoco soportaron tener que ver al exreo paseando y disfrutando de txiquitos por su ciudad natal, donde fue recibido como un héroe. 

Bolinaga pasea por las calles de Mondragón

Vídeo: Bolinaga pasea por las calles de Mondragón

 

La presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, aseguró que "como presidenta y como ciudadana no quiero que muera en la cárcel, como víctima quizá sí". Pedraza no disimuló su decepción con la gestión del caso por parte del Ejecutivo: "Se les llena la boca de decir que hay que aplicar la ley, pues aplicándola bien Bolinaga no tendría que estar en su casa y ya tendrían que haber solicitado la ilegalización de Bildu". El enfado de las víctimas chocaba frontalmente con la alegría del colectivo de presos de ETA, que aprovechó la excarcelación para reclamar más liberaciones.

Pasada la tempestad mediática, llegó el cambio de año y Bolinaga recibió al 2013 con unas polémicas declaraciones, captadas por una cámara oculta de Intereconomía: "Yo no me arrepiento. Sé que causé daño; eso es una cosa, pero arrepentirse es otra. Yo cogí un camino...". Prisiones salió al paso de las imágenes y solicitó una investigación para determinar si el etarra había incumplido las reglas de la condicional. Pero el criterio de la Justicia no varió, tampoco su estado de salud. 

En agosto de ese mismo año, cuando se rozaba el primer aniversario de su liberación, Bolinaga se negó a ser reconocido por los forenses de la Audiencia Nacional. ¿Por qué pidió el juez Castro una nueva valoración? Sencillo. El etarra salió de prisión con una evaluación nada alagüeña que prácticamente le daba por muerto en el plazo de un año. Ese tiempo se cumplía y la salud de Bolinaga no empeoraba, aunque tampoco mejoraba. El cáncer seguía ahí, pero ya eran más las voces que veían factible su tratamiento en la cárcel. El Colegio de Médicos de Madrid dictaminó: "No parece que sea imposible de realizar en un centro penitenciario con traslados eventuales al hospital".

La Audiencia Nacional le libra del arresto domiciliario

El 3 de abril de este año el juez Ismael Moreno decretó "prisión provisional y comunicada" para Iosu Uribetxebarria Bolinaga por el asesinato del cabo de la Guardia Civil Antonio Ramos (Mondragón, 1986). El etarra sólo podía salir de su casa durante las horas necesarias para el tratamiento de su enfermedad y siempre con la vigilancia precisa. Antes de esta decisión Bolinaga había podido "pasar 30 veces por el mismo sitio del asesinato", como recordaba uno de los hijos de la víctima. 

Bolinaga, cuarto día arresto domiciliario

Vídeo: Bolinaga en arresto domiciliario

 

Dos meses después la Audiencia Nacional revocó el arresto domiciliario. "No existe en el caso causa que determine la necesidad de acordar una medida cautelar que empeora la situación de un penado aquejado de cáncer cerebral en estado terminal, especialmente si se aprecia que la imputación que pudiera efectuarse en este procedimiento es para el imputado irrelevante a efectos de cumplimiento de pena", destacó la Sala de lo Penal.

Este era el último capítulo de un culebrón que empezó hace ya setecientos días y que por el momento mantiene al etarra en la calle. Ahora, la banda terrorista encara una nueva batalla con otro caso Bolinaga: Juan Ibon Fernández Iradi, alias Susper, antiguo jefe del aparato militar de ETA, debe ser excarcelado por la esclerosis múltiple que padece. En ningún momento ha mostrado arrepentimiento ni se ha alejado de la doctrina de los terroristas. ¿Tendrá el mismo final que su compañero de filas?

España
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
41 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios