envió a su cuñado una noticia de 'el confidencial'

Viejos tiempos: cuando Urdangarin contaba al príncipe Felipe chismes de su suegra

El rey Felipe VI cortó de raíz sus relaciones con Iñaki Urdangarin, tanto en público como en privado, tras el estallido del caso Nóos. Y sin

Foto: El marido de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin (EFE)
El marido de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin (EFE)

El rey Felipe VI cortó de raíz sus relaciones con Iñaki Urdangarin, tanto en público como en privado, tras el estallido del caso Nóos. Y, sin embargo, a juzgar por la nueva remesa de correos electrónicos que el exsocio del duque de Palma, Diego Torres, acaba de entregar al juez José Castro, ambos habían compartido hasta entonces una cercanía cómplice alimentada de afectos, confidencias y chascarrillos que en nada presagiaba tan abrupta ruptura. Pero el daño a la Corona provocado por el cuñado descarriado era ya de tal magnitud que, para intentar salvarla, el entonces Príncipe lo desterró de su lado sin la menor clemencia.

Qué lejos queda aquel 3 de marzo de 2004, vísperas de la boda real del heredero con la periodista Letizia Ortiz, cuando Urdangarin alertó a su cuñado, a través de un email enviado a su cuenta personal, de una noticia recién publicada por El Confidencial. El mensaje rezaba escuetamente: "¡Mira lo que corre!". Y, a continuación, el medallista olímpico de balonmano adjuntaba la información de este diario, en la que, en un tono desenfadado y mordaz, se relataba que Paloma Rocasolano, madre de Letizia y futura suegra del Príncipe –el enlace matrimonial se celebró el 22 de mayo de aquel año–, había sido pillada in fraganti copiando en un examen.

Tal vez el futuro Rey ya estuviese para entonces al tanto de la torpeza de Rocasolano porque la que iba a convertirse en su esposa le hubiera relatado en privado la embarazosa situación vivida por su madre, o tal vez no. Pero el caso es que Urdangarin envió al Príncipe un correo electrónico con todos los detalles del bochornoso episodio. La noticia daba cuenta de que la enfermera de profesión y en ese momento estudiante en la Facultad de Geografía e Historia de la UNED se había presentado a un examen de Historia de Grecia en unas aulas del barrio madrileño de Lavapiés. Y que, al ser sorprendida con una chuleta, reaccionó con cierta dosis de soberbia.

"Usted ha terminado ya su examen, así que grape su chuleta en las hojas que ha escrito para que el tribunal pueda decidir si ha influido o no en el resultado de la prueba", le espetó la profesora al descubrir la trampa académica. A lo que Rocasolano, atribulada pero desafiante, respondió: "Necesito hablar con el presidente del tribunal. Sepa usted que soy la madre de Letizia Ortiz Rocasolano". La réplica de la profesora dejó sin habla a la tramposa estudiante, que entonces contaba 50 años de edad: "Soy yo la presidenta del tribunal. Abandone usted el aula".

Escapada a Bahamas

El 16 de abril de 2004, cuando faltaba poco más de un mes para la boda de los Príncipes de Asturias en la catedral de la Almudena de Madrid, Urdangarin envió un nuevo email a su cuñado acompañado de otro recorte de periódico, esta vez de la edición impresa de La Razón. El correo electrónico decía: "Espero que os haya ido bien en La Caixa. Ayer os vi más relajados y me animó. Un abrazo". El mensaje daba a entender que Felipe y Letizia habían acudido a la sede de la entidad bancaria en Barcelona, donde trabajaba la infanta Cristina de Borbón, y que la pareja había tenido ocasión de charlar con el duque de Palma.

Los actuales reyes, Felipe VI y Doña Letizia. (EFE)
Los actuales reyes, Felipe VI y Doña Letizia. (EFE)

El email contenía un archivo adjunto con un artículo de Alfonso Ussía publicado en la página 5 del diario de Planeta. Bajo el título "La lealtad", el columnista dejaba entrever su rechazo a la inminente boda del heredero con la plebeya Letizia, y afirmaba: "El amigo leal de un Príncipe es el que le dice la verdad, el que le hace partícipe de lo que la calle opina, el que le recomienda discreciones y cautelas, el que se opone a que protagonice episodios que hieren su imagen y, lo que es más grave, la imagen de la Corona (...). Este último y reciente viaje ha sido un desastre, aunque todos, el Príncipe, su novia y sus amigos se lo hayan pasado muy bien".

Ussía no lo mencionaba en su artículo, pero el viaje al que aludía había levantado una gran polvareda mediática. En la Semana Santa de 2004, cuando España vivía aún la amarga y dolorosa resaca de los atentados terroristas del 11-M, Felipe y Letizia viajaron a Bahamas, en el Caribe, para disfrutar de unas cortas vacaciones, a modo de luna de miel anticipada, en compañía de unos amigos. La escapada habría pasado probablemente inadvertida de no ser porque, durante la escala en Miami, Letizia supuestamente perdió los nervios con la policía que había registrado su bolso, según relató una reportera del diario Miami Herald.

Un año antes, el 18 de marzo de 2003, Urdangarin remitió un correo electrónico a la infanta Cristina acompañado de un extracto bancario de la Visa de Aizoon, la mercantil familiar cuya propiedad comparten al 50%, que incluía un apunte con "el regalo de Felipe". La pareja, en aquel momento muy bien avenida con el futuro Rey de España, le había hecho al entonces Príncipe un regalo de la firma Loewe por importe de 725 euros, cantidad que, a juicio del duque de Palma, sumaba "un buen pico". Pero Aizoon desgravó presuntamente esa compra como si fuera un gasto de la empresa, como informó ayer este diario.

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