y proclamar unilateralmente la independencia

Los asesores de Mas le instan a movilizar la calle si Rajoy impide al final la consulta

El futuro de Cataluña sólo tiene un escenario posible, que pasa por la proclamación de la independencia y la movilización de la calle por la Generalitat

Foto: Miles de catalanes se manifiestan para reclamar independencia y pacto fiscal. (EFE)
Miles de catalanes se manifiestan para reclamar independencia y pacto fiscal. (EFE)

El futuro de Cataluña sólo tiene un escenario posible, que pasa por la proclamación de la independencia. Esa es la conclusión del informe que, bajo el título "El proceso constituyente", el Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN) entregó este lunes al presidente de la Generalitat, Artur Mas. Y aquí se dan dos alternativas: con la colaboración del Estado español o sin ella. Lo más espectacular del mismo, sin embargo, es que, por primera vez, los sabios de Mas contemplan la declaración unilateral de independencia en caso de que España se oponga a la secesión.

Para el primer supuesto, de nuevo hay dos opciones: o se llega a ella “como resultado de una consulta en la que haya triunfado esta opción y que, en consecuencia, el Estado se avenga a negociar”, o bien “en caso de no poder celebrarse la consulta, el Estado se aviniese a negociar a partir de una declaración solemne del inicio del proceso de creación de un Estado independiente que se produjese después de unas elecciones celebradas en clave plebiscitaria en las cuales hubiesen obtenido mayoría las fuerzas políticas favorables a esta opción”.

Los asesores de Mas son conscientes de que el Estado español puede tomar medidas drásticas con diferentes grados de intensidad: puede recurrir al Tribunal Constitucional para impugnar las decisiones de la Generalitat; puede aplicar el artículo 155de la Constitución para adoptar medidas que “fuercen el cumplimiento de las obligaciones legales o constitucionales que considere vulneradas” (entre ellas, la intervención de la propia Generalitat o de algunos de sus servicios); e incluso, “en caso de una reacción extrema, no se ha de excluir que el Estado pueda recurrir, juntamente con otras medidas ya indicadas, a la declaración de algunos de los estados excepcionales que prevé el artículo 116 de la Constitución”.

Consejo Asesor para la Transición Nacional. (EFE)
Consejo Asesor para la Transición Nacional. (EFE)

Movilizaciones civiles

Sin embargo, los expertos sacan pecho y auguran que el Gobierno central “no puede adoptar medidas que supongan una limitación, y menos una suspensión o una supresión de los derechos y libertades de las personas. Si fuese este el caso, incluso podría intervenir la UE. Por otro lado, la intervención estatal forzosa puede presentar problemas muy difíciles y complejos en su aplicación, que podrían comprometer notablemente su eficacia”. Y lanzan un serio aviso de que los nacionalistas no se quedarán con los brazos cruzados, sino que se daría la batalla en la calle con movilizaciones: “Resultaría prácticamente imposible impedir que la voluntad popular se siga manifestando incluso en caso de suspensión de la autonomía”.

Lo dice claramente el informe en otro párrafo: “La Generalitat, una vez producida la negativa del Estado y la situación de bloqueo político que se deriva de él, podría intentar forzar la negociación acudiendo a actores diversos (en especial de carácter internacional, pero también de la sociedad civil). El apoyo de la sociedad civil movilizada podría constituir igualmente un factor decisivo para este objetivo. En caso de que esta presión por la negociación no tuviese éxito, la alternativa que le quedaría a la Generalitat para hacer efectiva la voluntad popular expresada a favor de la creación de un Estado independiente sería la de proclamar unilateralmente la independencia. Una proclamación de este tipo sólo se puede producir, para ser eficaz, si se puede ejercer de manera efectiva el gobierno del territorio. Esto implica disponer de las estructuras de Estado básicas e imprescindibles para esta finalidad”. Eso es, precisamente, lo que la Generalitat está creando desde hace cuatro años.

El presidente del CATN, el jurista Carles Viver Pi-Sunyer, reconoció que montar las estructuras de Estado no es fácil y cuesta tiempo. Para el caso de Escocia, por ejemplo, se ha previsto un mínimo de dos años. Y eso que se hace con el beneplácito del Reino Unido. Pero en un caso de separación no amistosa, es decir, con el no reconocimiento de España, montar una mínima estructura puede llevar mucho más tiempo. Viver apuntó que cuatro años no es un periodo descabellado. Y subrayó que “si hay beligerancia por parte del Estado español, posiblemente ese plazo se habría de acortar”.

Artur Mas, durante la ofrenda floral con motivo de la Diada Nacional de Cataluña. (EFE)
Artur Mas, durante la ofrenda floral con motivo de la Diada Nacional de Cataluña. (EFE)

En otro informe que lleva por título "Vías de integración de Cataluña en la UE", el CATN prevé cuatro escenarios que se pueden dar en cuanto se proclamara la independencia: el primero prevé una permanencia automática; el segundo, una vía especial para la integración que acortaría la espera y haría pasar a Cataluña por delante de países que llevan años esperando el permiso; la tercera sería la salida momentánea y la petición de integración como cualquier otro país; y la cuarta, la exclusión como Estado miembro.

El informe señala que “se puede afirmar que en el derecho de la UE no existen normas ni precedentes que legalmente impongan o rechacen de entrada ninguno de los cuatro escenarios analizados” y subraya que “la flexibilidad y el pragmatismo de la Unión podrían ser mayores en el caso de Cataluña, ya que, dada su pertenencia previa a la UE y la falta de regulación expresa, las normas jurídicas aplicables dejan un margen de libertad aún superior al de otros casos”.

Y zanja: “El dilema, pues, no es si Cataluña acabará formando parte de la UE, sino cuándo y cómo lo hará”. Porque, para los asesores de Mas, este nuevo Estado cumple con todos los requisitos políticos y económicos para estar en la UE y, además, los argumentos a favor de su integración pesarán más que los argumentos en contra. ¿Por qué? Lo explica el informe: “No es necesario entrar a analizar la solidez teórica de los argumentos expuestos, sino de ponderar si finalmente tendrán, para las instituciones europeas y los Estados miembros, más capacidad de persuasión estos argumentos [los de España] que los favorables a escenarios de permanencia o de integración rápida o con régimen transitorio”.

España
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
71 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios