Cambian los hábitos alimenticios españoles

La crisis se lleva un 10% de la nevera

La larga recesión económica también se ha cebado con las economías domésticas, que destinan 500 euros menos al año en alimentación

Foto: Baja el gasto en alimentación de los españoles. (Reuters)
Baja el gasto en alimentación de los españoles. (Reuters)

La larga recesión económica ha cerrado de golpe y porrazo el grifo de los créditos, ha puesto en la cola del paro a seis millones de personas, ha expulsado de sus casas vía desahucio a muchos españoles, ha empujado a echar el cierre a multitud de pequeñas y medianas empresas y se ha llevado por delante o ha asestado un zarpazo a algunas de las grandes compañías del país.

Estas son algunas de las cifras globales. Pero la crisis también se ha cebado con las economías domésticas, las de andar por casa. Y eso se nota en lo que comen las familias y en lo que gastan en alimentarse. O, mejor dicho, en lo que han dejado de ingerir los integrantes de los hogares españoles y en la reducción generalizada de las partidas económicas dedicadas a este capítulo.

Según la Encuesta de Presupuesto Familiar (EPF) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el gasto medio de una familia española en productos alimentarios en 2008 fue de 4.758 euros, mientras que en 2013 la cantidad se redujo hasta los 4.269 euros; es decir, 489 euros menos al año, una merma del 10,3%. El porcentaje de caída cobra otra dimensión cuando se trata de llenar neveras y estómagos de los miembros de una familia.

Muchos descensos

Pero, ¿cuáles son los productos que se han descolgado más de la cesta de la compra de los españoles? La EPF señala que el aceite, el alcohol (exceptuando el vino y la cerveza) y las bebidas no alcohólicas (agua, zumos, refrescos) son los bienes de consumo cuyo descenso es más acusado, con una caída nacional del 18, 16 y 14%, respectivamente. Dato alarmante: les siguen alimentos básicos como los productos lácteos, el pan, el arroz, la pasta y los cereales, con un descenso del 13%.

Según Luis Enrique Alonso, catedrático de Sociología y especialista en Consumo de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el aceite es "un consumo caro y a la vez un bien ‘extensible’, es decir, se puede echar más o menos, por lo que es fácil prescindir de ciertas cantidades". Respecto al descenso del consumo en licores, Alonso remarca el componente recreativo del alcohol, por lo que, al igual que ocurre con el resto de consumos de ocio, “habrá consumos moderados de alcohol que tiendan a restringirse”.

El gasto en aceite de oliva ha caído un 17% durante la crisis.
El gasto en aceite de oliva ha caído un 17% durante la crisis.

Sin embargo, Alonso matiza que dentro de los alcoholes el vino se comporta de distinta forma, pues "se trata de un bien elástico" y en España "la tradición mediterránea de comer con vino es difícil de perder”. Efectivamente, según la EPF, el consumo de vino ha experimentado un descenso casi imperceptible (un 2%).

...y un solo repunte

La otra cara de la moneda lleva grabada una taza de café a media mañana. Frente a un descenso generalizado en la mayoría de los productos de alimentación, bebidas calientes como el café, el té, las infusiones y el cacao aumentan un 22%. Las familias españolas destinan 15 euros más a este tipo de productos. El profesor Alonso explica que se trata de bienes sustitutivos cuyo consumo "tiene un sentido de mantenimiento dietético y gastronómico sin mucho gasto, es una fórmula de tener una precomida al día sin apenas esfuerzo económico".

Además, el gasto familiar que la EPF define como Otros -comprende sopas, productos dietéticos, alimentos para bebés, salsas y condimentos- se mantiene intacto a lo largo de los cinco años de la crisis.

El descenso no es homogéneo

¿Y las comunidades autónomas que más se han apretado el cinturón alimentario? La cesta de la compra también ha variado según la zona. Así, en el año de arranque de la crisis, Galicia, Cataluña y País Vasco lideraban el ranking de gasto, superando ambas los 5.000 euros por hogar. En cambio, en 2013 fueron las familias vascas, gallegas y navarras las que se posicionaron como las mejores comensales, con más de 4.600 euros de gasto anual en alimentación. En el otro extremo del ranking se sitúan Canarias, Cantabria y Extremadura, con menos de 3.900 euros de gasto.

Canarias, Cantabria, Baleares y Galicia son las cuatro comunidades que más han vaciado la nevera en estos cinco últimos años, con un descenso en el gasto superior al 15%. Si observamos el gasto a nivel autonómico por tipo de alimento, destacan las variaciones sufridas en el apartado de bebidas alcohólicas en Navarra: el descenso supera el 45%. Al otro lado de la lista despunta el aumento de vino y de café en la Región de Murcia, con un 39 y un 64%, respectivamente. Alonso resta importancia a las desviaciones estadísticas a nivel más local ya que "aunque hay diversidad gastrónomica en las variedades regionales, el consumo se va unificando a nivel nacional, como ocurre en una sociedad avanzada de servicios".

Por último, cabe destacar un aumento preocupante de la brecha entre las comunidades autónomas que más gastan y las que menos. En 2013, la diferencia entre el País Vasco, que se encontraba en el primer puesto con 4.810 euros de gasto por hogar, y Extremadura, a la cola de la lista, fue de 1.116 euros. Al inicio de la crisis esta diferencia fue bastante menor. Los hogares gallegos, con 5.486 euros de gasto medio, superaban en 826 euros a los extremeños.

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