ENTREVISTA A zapatero: "No somos incompatibles con la monarquía"

"Madina y Pedro Sánchez pertenecen a la generación política que España necesita"

El expresidente opina sobre la sucesión en el PSOE y repasa su relación con el Rey Don Juan Carlos durante los casi ocho años que estuvo en el Gobierno

Foto: El Rey citó a Zapatero el 15 de mayo en Zarzuela para comunicarle su decisión de abdicar. (Fotos: Enrique Villarino)
El Rey citó a Zapatero el 15 de mayo en Zarzuela para comunicarle su decisión de abdicar. (Fotos: Enrique Villarino)

José Luis Rodríguez Zapatero repasa en esta entrevista su relación con el Rey Juan Carlos durante los casi ocho años que estuvo al frente de la presidencia del Gobierno. Pero el encaje de bolillos de esta cita con El Confidencial, que se empezó a planificar tras la abdicación del monarca, coincide, a la misma hora, con la presentación, por parte de Eduardo Madina, de su candidatura a liderar el PSOE tras la 'era Rubalcaba'. Las preguntas son obligadas aunque el expresidente evita interferir en el devenir del PSOE.  “Madina y Sánchez pertenecen a una generación acorde con el tiempo que España necesita”, se limita a subrayar, al tiempo que augura que no habrá muchas más sorpresas en el cartel de las primarias. “El poder se ejerce generacionalmente”, reconoce, en lo que parece un guiño a quienes, desde su quinta, quieran volver a tener opciones de mando.

PREGUNTA: ¿Se siente corresponsable de que el PSOE haya cosechado el 25M su peor resultado de la historia?

RESPUESTA: Por supuesto que todos los compañeros nos sentimos corresponsables del resultado. El Partido Socialista está en un proceso, desde que perdimos las últimas generales, de cambio, de renovación y de encontrar las claves del discurso y del proyecto de futuro.

El voto de todos los militantes es una gran contribución del Partido Socialista al sistema democrático

P.: Y en ese proyecto, ¿quién es el Zapatero de estas primarias? ¿Pedro Sánchez, Eduardo Madina o está aún por aparecer?

R.: Cada personalidad política es distinta. Las circunstancias en las que se produjo mi elección como secretario general en el año 2000 son distintas a las que hay ahora. Solo hay una constante que define un poco al partido, y eso lo más relevante. Uno, que va a ser una elección, como ocurrió en el año 2000, muy democrática. En este caso, con el voto de todos los militantes y eso es muy bueno porque es una gran contribución del Partido Socialista al sistema democrático. Dos, porque -y aquí ya me atrevo a ir un poco más allá- los candidatos en liza, los que están sonando, pertenecen a una generación política acorde con el tiempo que España necesita. Tanto a Eduardo Madina como a Pedro Sánchez los he conocido trabajando y tengo una buena opinión de ellos.

P.: El extremeño Guillermo Fernández Vara ha animado a sus compañeros que no hayan obtenido al menos el 24% de los votos en estas elecciones a poner su cargo a disposición del partido. ¿Cree que sería bueno que otros líderes regionales diesen un paso atrás?

R.: Me cuesta mucho dar consejos a los demás sobre lo que hay que hacer y tenemos que ser respetuosos con lo que digan las federaciones sobre sus liderazgos. Éste es un partido democrático y mientras los secretarios generales mantengan el apoyo de sus federaciones tenemos que tenerles un gran respeto.

La clave en estos momentos es que hay que hacer un buen Congreso Federal de puesta al día. Normalmente, el poder se ejerce generacionalmente, ésa es una de las lecciones de la democracia, y, por eso, el escenario generacional, en lo que supone de renovación, es clave para que el proyecto de partido recupere fuerza y capacidad de ser alternativa al PP, la alternativa real y cercana.

P.: ¿Espera alguna sorpresa de última hora en relación a los candidatos?

R.: No. No veo sorpresas en el horizonte inmediato.

“NOSOTROS NO SOMOS INCOMPATIBLES CON LA MONARQUÍA”

La entrevista se despacha en un piso de la calle Ferraz en el que tanto Zapatero como Felipe González tienen sus respectivas oficinas como expresidentes. Sobre su mesa, el último libro de Pedro J. Ramírez, La desventura de la libertad, acompañado de una fotografía de un primerísimo primer plano de su esposa, Sonsoles, junto con sus dos hijas, Laura y Alba. En el otro lado del despacho, en una minúscula mesa, reposa una de las últimas fotos oficiales del Rey, firmada y dedicada. “Se la hizo en 2006 y, para mi gusto, es de las mejores”, matiza.

P.: ¿El nieto del Capitán Lozano es republicano o monárquico?

R.- En efecto, tengo una tradición familiar muy marcada por mi abuelo de defensa de la República, pero en estos días lo ha explicado muy bien el secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, al citar a Luís Gómez Llorente en el debate constituyente. Nosotros no somos incompatibles con la monarquía, salvo que la monarquía no sea democrática, como ocurría antes de la República. Ante todo, somos coherentes con el compromiso constitucional. Ésa es nuestra posición. Puede ser que haya un alma republicana pero para una cuestión de Estado la cabeza debe primar.

Este retrato oficial del Rey, de 2006, preside el despacho del expresidente. (E. Villarino)
Este retrato oficial del Rey, de 2006, preside el despacho del expresidente. (E. Villarino)

P.: ¿El PSOE debe afrontar este debate próximamente, como indicó esta semana Eduardo Madina, o el partido ha quedado ya comprometido con el reinado de Felipe VI?

Puede ser que haya un alma republicana, pero para una cuestión de Estado la cabeza debe primarR.: Para mí, lo que ha pasado esta semana y el proceso de proclamación de Felipe VI debe abrir un tiempo de estabilidad en la Jefatura del Estado. Eso es lo más conveniente. Seguramente, un debate con más o menos intensidad se va a producir pero creo que es bueno para un país la estabilidad y, por tanto, pienso que el reinado de Felipe VI debemos de pensarlo como un reinado de consolidación. Va a depender mucho, como siempre, de su actitud, de su discurso y de su voluntad de modernización de la institución.

P.: ¿Cuándo le comunicó el Rey su decisión de abdicar?

R.: El 15 de mayo, el día de San Isidro. Me llamó dos o tres días antes para decirme que quería hablar conmigo. La verdad es que me lo dijo con una serenidad, tranquilidad y convencimiento pleno y absoluto. Eso es lo que primero percibí. La conversación arrancó casi con esa decisión. El argumento principal que yo percibí era que no quería ver al Príncipe Felipe durante más tiempo en esa situación de espera. Que ya había llegado el momento y que tiene edad más que sobrada para ejercer la jefatura del Estado y que lo debía hacer, fundamentalmente, por él, por su hijo. Además, le vi muy satisfecho con la decisión. Por lo tanto, ya era una decisión. No me llamó para contrastar opiniones. Al principio podía haber tenido mis dudas, pero viéndole tan convencido, me convenció plenamente también a mí.

P.: Se ha publicado que los tres expresidentes presionaron de alguna manera al Rey para que tomase esa decisión. ¿Qué hay de cierto en eso?

R.: Lo que sé es que nos lo comunicó a los tres por orden de antigüedad. Primero, a Felipe González, luego, a José María Aznar y, por último, a mí. No puedo afirmar que ninguno de los otros dos instara o presionara para ello. No me consta. Desde luego, no en mi caso.

P.: ¿Se puede convocar un referéndum sobre Monarquía o República sin reformar la Constitución?

R.: El artículo 92 dice que se puede hacer un referéndum para decisiones políticas de especial trascendencia. Pero una decisión que supone un cambio de la Constitución tan profundo, parece lógico que se haga por el procedimiento de reforma de la Constitución. Si el Constituyente hubiera querido que por un referéndum sin más se cambiara la Constitución no hubiera establecido un procedimiento de reforma tan detallado. Por tanto, parece lo razonable que una consulta para uno de los mandatos constitucionales más claros, como es la jefatura del Estado, debe producirse a través del procedimiento de reforma. Ésta es mi opinión.

El constituyente del 78 estableció un proceso contramayoritario, como se denomina, muy exigente para que los grandes consensos no se pudieran vulnerar por determinadas mayorías más reducidas. Lo que sí debe quedar muy claro es que una opción hipotética por la República supondría un cambio de la mayor parte de la Constitución. Pasar a un sistema presidencial supone tener que cambiar el título de las Cortes Generales, el título del Gobierno, el título relativo a las relaciones entre el Gobierno y las Cortes… Es que cuando hablamos de república o monarquía hablamos de un sistema presidencial frente a un sistema parlamentario porque ésta es una monarquía parlamentaria. Un sistema presidencial cambiaría por completo el modelo político e incluso afectaría al modelo territorial. Por tanto, quiero decir que la opción no es sólo cómo se elige al jefe del Estado. No. Es todo el modelo. Todo el sistema político. Por tanto, es un tema mayor. A mí me gusta más un sistema parlamentario que responde más a la proporcionalidad y garantiza más la pluralidad.

Creo que una democracia es un proceso abierto y supone que es conveniente hacer reformas. Pero es un proceso abierto. Es decir, hay que respetar las reglas y el procedimiento. No conozco ninguna democracia que haya alterado, desde un régimen de libertades, su sistema político de arriba abajo. Lo que hay son reformas concretas.

'No somos incompatibles con la monarquía, salvo que la monarquía no sea democrática'. (E. Villarino)
'No somos incompatibles con la monarquía, salvo que la monarquía no sea democrática'. (E. Villarino)

"ENTIENDO QUE HAYA VOCES CRÍTICAS PERO PUEDE MÁS SU CONTRIBUCIÓN A LA LIBERTAD"

P.: ¿Ha faltado más capacidad crítica a la hora de valorar el reinado de Don Juan Carlos?

R.: La valoración será para la historia y, seguramente, tendrá diferentes perspectivas generacionales. Yo soy de la generación del 23F. Recuerdo la tarde y la noche y los días posteriores del 23F como uno de los hechos más marcados de mi vida. Estaba estudiando en mi casa un parcial de Hacienda Pública de cuarto de Derecho. Y estaba estudiando mientras seguía por la radio el debate y escuché la entrada de Tejero. Tuve una angustia profunda, al igual que mi familia. No podíamos pensar y parecía increíble que en el año 1981 volviéramos a sufrir lo que había hecho tanto daño y tanto desgarro a este país. Y como he tenido la convicción de que el Rey fue clave para garantizar la democracia y para parar el golpe, pues debo decir que tengo un vínculo fuerte a su papel y a su trayectoria.

El Rey era siempre el primero que me llamaba cuando había algún hecho grave en el paísComo presidente del Gobierno, he tenido la ocasión de hablar en muchas ocasiones con el Rey de este tema y me ha contado cómo fueron aquellos días. Mi convicción es inequívoca: fue decisivo para que el Ejército no siguiera la locura protagonizada por Tejero y Miláns del Bosch. Él fue audaz, viniendo de donde venía, al pactar con el Partido Comunista, que en aquel momento era el gran peligro para España desde los sectores conservadores. Creo que es bueno para un país reconocer sus hechos trascendentales y a quienes los protagonizaron, como hemos hecho con Adolfo Suárez. Entiendo que haya voces críticas y el propio Rey habló de autocrítica, pero, para mí, puede más su contribución a la libertad.

P.: Cuándo los duques de Palma se fueron a vivir a Estados Unidos, ¿era consciente de que se estaba poniendo tierra de por medio con ellos por las irregularidades que luego se han conocido en el ‘caso Noos’?

R.: No.

P.: ¿Contó con el apoyo y el ánimo del Rey cuando tuvo que anunciar los drásticos recortes de mayo de 2010?

R.: Sí. Debo decir que el Rey era siempre el primero que me llamaba cuando había algún hecho grave en el país, alguna dificultad, algún revés o un atentado terrorista. En los momentos malos era la primera llamada de apoyo y de ánimo. Tiene una especial sensibilidad para acompañar. Yo he sentido su compañía en todos los años de gobierno y su pleno respeto a las decisiones que el Gobierno tomaba en todo. Por supuesto, en política exterior, en el proceso de diálogo con ETA, en las leyes que hice en relación a todos los derechos y libertades… Siempre fue completamente respetuoso y comprensivo. Por poner una anécdota: una de las leyes que sí le explique y que tuvo interés en conocer a fondo fue la Ley de Memoria Histórica.

P.: ¿Y le puso algún pero?

R.: No. Sólo quería conocerla en detalle.

(E. Villarino)
(E. Villarino)

P.: ¿Y en otros momentos como el de la retirada de las tropas de Irak cuál fue su actitud?

R.- Apoyo. Apoyo. En algunas de las cosas difíciles de la política exterior él siempre ayudó.

P.: Fue un puente para reestablecer las relaciones con George Bush, ¿no?

R.: Bueno, siempre influye. Sobre todo, hablemos claro, si el Rey ha tenido un valor para España es su prestigio internacional. Por ejemplo, en dos frentes tan importantes como son las relaciones con Marruecos y con Francia, él tenía siempre una especialísima y muy próxima relación con el Rey de Marruecos, por supuesto, pero también con los presidentes de Francia. Con Sarkozy tenía una comunicación muy fluida, muy directa y muy habitual. En todos los temas con Marruecos, especialmente de inmigración, y con Francia, en política antiterrorista, en más de una ocasión le pedí que hiciera alguna gestión y fueron siempre muy eficaces.

P.: ¿Por qué no fue posible cumplir con su promesa de reformar la Constitución para garantizar la igualdad del hombre y la mujer en la sucesión?

R.: Porque no estaba en mis manos. Hace falta una mayoría de dos tercios y el Partido Popular no quiso reformar eso ni nada. Por eso no lo llevé al Parlamento.

Una de las leyes que sí le explique y que tuvo interés en conocer a fondo fue la de Memoria HistóricaP.: ¿Cómo recuerda aquel incidente del “por qué no te callas” con Hugo Chávez ¿Fue un tropezón real?

R.: Lo recuerdo como si fuera ahora (risas). La capacidad política más notable del Rey es el diálogo cara a cara. Para eso tiene un don de gentes especial. Yo viví cómo reconstruimos la buena relación con Hugo Chávez y estuve en un almuerzo, meses después, en el que todo fueron bromas sobre el “por qué no te callas”. La verdad es que eso no se hubiera producido si Michelle Bachellet me hubiera dado la palabra unos minutos antes. Chávez fue in crescendo en los ataques a Aznar y el Rey y yo comentamos que eso no lo podíamos dejar así. Por eso, pedí la palabra pero como no podía hablar, saltó el Rey. Luego me preguntó qué me había parecido. Le dije: bueno, esto vamos a tener que manejarlo.

“NO SOY OBJETIVO. CONMIGO HA DERROCHADO CARIÑO”

P.: ¿Cómo es el Rey en las distancias cortas?

R.: Es encantador y tiene una gran simpatía y fina ironía. Ésa es la verdad. El Rey es un vitalista y yo creo que, además, tiene un afán de ser optimista, de ver siempre el lado positivo. Uno de los momentos más intensos que viví con él fue cuando tuvo la operación en Barcelona que, además, coincidió con mi mes de mayo de 2010. Tengo muy grabada mi entrada a la habitación del hospital en el que estaba. Recuerdo, según entré -acababa de ser operado la noche anterior y aún estaba rodeado de cables- que levantó la mano y dijo: “Presidente, aquí estoy como siempre”. 

'El Rey es un vitalista y tiene un afán de ser optimista'. (E. Villarino)
'El Rey es un vitalista y tiene un afán de ser optimista'. (E. Villarino)

P.: ¿Se planteó en ese momento algún temor a que hubiera que acelerar una sucesión en Don Felipe?

R.: No. Recuerdo que, desde la misma mesa de operaciones, me llamó el médico que le intervenía y me dijo que no había nada malo y que estuviera tranquilo. Mi opinión es que después de todas las intervenciones quirúrgicas que ha tenido, él tenía tanto afán de recuperarse pronto y de estar trabajando que ha hecho un gran esfuerzo de rehabilitación física -del que yo he sido testigo- por el afán de continuar y de servir. En fin, no soy objetivo, se me nota porque conmigo el Rey ha derrochado cariño.

P.: Se dice que el Rey, cuando tenía una relación muy estrecha con Suárez, solía presentarse de imprevisto en Moncloa para comer o para saludar, simplemente. ¿Con usted tuvo algún gesto similar?

R.: Conmigo lo hizo también en las primeras Navidades en Moncloa. El día de Nochebuena se presentó, de imprevisto, para felicitarme las fiestas. Lo hizo a media tarde para sorpresa de todos y fue un detalle. Me llamó y me dijo: "Estoy ahí en diez minutos". No hubo tiempo casi de avisar a nadie.

P.: ¿El Príncipe ha estado presente alguna vez en los despachos semanales que mantenía con el Rey?

R.: En alguna ocasión. En cuatro o cinco ocasiones. En temas vitales. Por ejemplo, en la lucha antiterrorista, en todo el proceso del final de ETA y en alguna otra ocasión de política exterior y, quizá, en una relativa a todo el modelo territorial y el proceso en Cataluña. Con el Príncipe, además, tenía una cena al año, tradicionalmente en el mes de julio, en Moncloa, donde hacíamos un repaso de todos los temas y hablábamos sobre lo que estaba pendiente para el curso político siguiente. Debo decir que lo que más me llamaba la atención de esa cena es que la tenía preparadísima. Se conocía los expedientes y los dossieres de economía o de Medio Ambiente. Siempre estaba muy interesado en los temas del Cambio Climático y el Medio Ambiente.

P.: ¿Qué destacaría de Felipe?

R.: Si alguna cosa tiene de su padre es su gran disposición al trabajo. El Príncipe es mucho más serio que su padre, sin duda, pero también es acogedor y cariñoso.

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