La Vanguardia afea por primera vez la “descortesía” de CIU con la abdicación
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CRITICA LA ACTITUD CORTOPLACISTA DE ARTUR MAS

La Vanguardia afea por primera vez la “descortesía” de CIU con la abdicación

El principal referente de la prensa catalana se ha descolgado este viernes con un duro editorial que afea a Convergencia i Unió su “descortesía” con la Corona y su actitud cortoplacista en la votación de la Ley Orgánica que dará trámite a la abdicación d

placeholder Foto: El Rey y Artur Mas, en una recepción en Zarzuela (EFE).
El Rey y Artur Mas, en una recepción en Zarzuela (EFE).

El principal referente de la prensa catalana se ha descolgado este viernes con un duro editorial que afea a Convergencia i Unió su “descortesía” con la Corona y su actitud cortoplacista en la votación de la Ley Orgánica que dará trámite a la abdicación del rey. El gesto es insólito. Es la primera vez, desde la llegada de Màrius Carol a la dirección de La Vanguardia, en la que el periódico crítica duramente la decisión adoptada por CIU. “Dañar así una relación como la que históricamente ha mantenido CIU con la monarquía sin ganar mucho a cambio carece de sentido”, concluye.

El periódico propiedad del Conde de Godó muestra su estupor con la decisión de CIU de abstenerse en el Congreso, máximo cuando esta decisión no alterará en ningún modo que la abstención salga adelante y no consigue, en modo alguno, ningún rédito para la coalición. Bien al contrario, La Vanguardia recuerda que esta “descortesía” dinamita las buenas relaciones con un “interlocutor cualificado” como siempre ha sido el Rey de España.

“De no medir sorpresas, el sí recogerá 303 votos de los 350 votos hábiles, de manera que oponerse a esta ley, y más teniendo en cuenta su naturaleza y alcance, tiene un rendimiento que calificaremos de incierto”, expresa el periódico. “Naturalmente, todo grupo político tiene derecho a votar según su conciencia o sus intereses y, en este sentido, se entiende que sectores izquierdistas aprovechen la situación de tránsito para hacer llamamientos en pro de una hipotética tercera república. (Por más que el caso también permita lecturas paradójicas, como la de una ERC que, al votar no a la ley, de hecho está obstaculizando la abdicación del Rey, como si pretendiera su continuidad). Pero causa extrañeza que partidos como los de la coalición CIU, que tradicionalmente han mantenido relaciones cordiales con la institución monárquica, se decanten ahora por una abstención que puede ser recibida como una descortesía”.

El editorial va más allá y pone en evidencia los contrasentidos de CIU en este sentido al abstenerse, por un lado, pero pedir al futuro Felipe VI que se involucre en el problema catalán. “Los nacionalistas parecen interesados en difundir la idea –ya ampliamente conocida, dada la excluyente onmipresencia del debate soberanista- de que todo lo que se relacione con el Estado español, incluida la monarquía, carece de interés para los catalanes. Es obvio que eso no es así para todos los catalanes. Pero esa es la idea que se reitera, ahora concretada en el concepto desconexión, que ha empezado a manejarse para marcar distancias con un Estado del que los independentistas no piensan sino en alejarse”.

“En paralelo a este pronunciamiento, CIU ha deseado al sucesor de Juan Carlos I toda clase de aciertos y éxitos y de paso le ha reclamado “una especial atención sobre la voluntad mayoritaria de la sociedad catalana, tanto en lo relativo al trato que recibe de las instituciones del Estado como al deseo de ser consultada sobre su futuro político”. Es decir, por una parte CIU ha desairado a la monarquía y, por otra le pide ayuda”, añade.

La conclusión resulta demoledora. En opinión del diario, CIU ha desarrollado en este punto una política de gestos estéril y cortoplacista. “La vida, dicen los castizos, es un ten con ten. Cierto es que ante envites mayores no caben tibiezas y procede adoptar posiciones firmes. Pero también lo es que no merece la pena molestar a un interlocutor cualificado cuando el posible rédito e la operación es nimio, por no decir, inexistente. Dejarse llevar por una política de gestos, de corto plazo, y dañar así una relación como la que históricamente ha mantenido CIU con la monarquía sin ganar mucho a cambio carece de sentido. Los acuerdos –y no digamos las alianzas o los ocasionales apoyos- se logran sobre la base del diálogo, y este se verifica a partir de una buena relación, que acciones como la que nos ocupan no favorecen”, concluye.

La Vanguardia CiU Artur Mas