SObre EL RELEVO al frente de LA CORONA

Los ecos del 25-M llegan a Zarzuela

Felipe Borbón está listo para reinar. Ése es el mensaje que se viene lanzando desde determinados entornos y que se va instalando cada vez más

Foto: El rey Juan Carlos y el príncipe Felipe. (EFE)
El rey Juan Carlos y el príncipe Felipe. (EFE)

Felipe Borbón está listo para reinar. Ese es el mensaje que se viene lanzando desde determinados entornos de la Casa Real y que se ha instalado con una velocidad inusitada en los últimos días en los principales círculos políticos y empresariales del país ante la incertidumbre derivada de los resultados electorales del 25-M. En definitiva: el cambio demandado por la sociedad a la clase política trasladado a la más alta institución del Estado.

La campaña de imagen de los Príncipes que se puso en marcha hace ya casi dos años, prácticamente coincidiendo con el accidente del rey en Botsuana, adquiere ahora mayor intensidad, como atestiguan el décimo aniversario de la pareja en tanto en cuanto impagable producto de marketing, así como la cada vez más apretada agenda de Don Felipe.

Ayer domingo, Su Alteza asistió a la ceremonia de traspaso del Mando Presidencial en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones de El Salvador (CIFCO), junto a los jefes de Estado y de Gobierno asistentes a la toma de posesión del nuevo presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén. Compartió acto de investidura con los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Ecuador, Rafael Correa; Costa Rica, Luis Guillermo Solís, y de la República Árabe Saharaui Democrática, Mohamed Abdelaziz, entre otros.

Como se encargaba de señalar el comunicado de la Casa del Rey, Su Alteza Real el Príncipe de Asturias ha tenido oportunidad este año, en tres viajes oficiales, de visitar cuatro países iberoamericanos: Honduras, Chile, Brasil y Costa Rica. En estas naciones, asistió a la toma de posesión de Juan Orlando Hernández, Michelle Bachelet y Luis Guillermo Solís.

Los príncipes de Asturias. (Efe)
Los príncipes de Asturias. (Efe)

La idea que intentan aventar desde estos entornos reales es que todo está preparado para el relevo en la Jefatura del Estado y que en ningún caso se trataría de un cambio traumático. El rey Juan Carlos, en principio reacio a la abdicación, ya no vería con recelo un proceso de sucesión ordenado que, en este caso, se habría visto acelerado por la inestabilidad política y social que sacude a España.

Nuevo clima tras las elecciones europeas

Todo ello estaría directamente relacionado con el nuevo escenario político español dibujado tras las elecciones al Parlamento Europeo del pasado 25 de mayo. Como ya es sabido, la permanencia de Don Juan Carlos en la Jefatura del Estado ha venido sustentándose en el consenso del Partido Popular y del PSOE. Sin embargo, los comicios europeos han dejado tocado el bipartidismo (la suma de ambos no alcanzó el 49% de los votos).

La crisis se ha cebado sobre todo en el PSOE, y ya se ha cobrado la pieza de su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, que cederá su cargo el 20 de julio en un congreso extraordinario del partido en el que se prevé que sean elegidos dirigentes de generaciones sin vinculación vital y afectiva a la transición, y mucho más inclinados a las tradicionales tesis republicanas de la izquierda que conectarían especialmente con los segmentos más jóvenes. Un escenario nada propicio para el príncipe Felipe si la sucesión se fuera dilatando todavía más en el tiempo.

La infanta Cristina accediendo a los juzgados de Palmaen febrero. (Efe)
La infanta Cristina accediendo a los juzgados de Palmaen febrero. (Efe)

A esta circunstancia proclive al cambio habría que añadir el muy posible procesamiento de la infanta Doña Cristina en el caso Nóos, que podría ser confirmado por la Audiencia de Palma, lo que supondría sentar en el banquillo al yerno y la hija del Rey y al secretario de las Infantas, Carlos García Revenga. Los elementos, en definitiva, alientan el cambio.

A pesar de no haber contado jamás con un estatuto del heredero, Don Felipe ha ido adquiriendo mayor protagonismo para sostén de la Corona, sustituyendo al Rey en tareas representativas allá donde se le ha reclamado. La del presidente salvadoreño es la sexagésima novena toma de posesión a la que asiste desde que, en enero de 1996, comenzara a representar a España en la investidura de presidentes iberoamericanos. En este tiempo, el heredero ha demostrado siempre saber estar. El nuevo reto será saber reinar.

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