Aznar cierra heridas con el PP tras el vacío a sus memorias y el 'olvido' de la campaña
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RAJOY, EL GRAN AUSENTE DE LA FOTO de unidad

Aznar cierra heridas con el PP tras el vacío a sus memorias y el 'olvido' de la campaña

La última vez que Aznar protagonizó un sarao importante en la capital el Gobierno en pleno le regaló un fenomenal vacío al expresidente

placeholder Foto: Soraya Sáenz de Santamaría, entre el matrimonio Aznar y Botella (EFE).
Soraya Sáenz de Santamaría, entre el matrimonio Aznar y Botella (EFE).

La última vez que Aznar protagonizó un sarao importante en la capital, el día en el que presentó el segundo volumen de sus memorias, el Gobierno en pleno le regaló un fenomenal vacío que hizo época. Hasta el punto de que el propio expresidente, padre político de Rajoy, dijo abiertamente aquello de que tomaba nota. Claro que, antes, en mayo, Aznar ya había estallado en toda su amargura contra Rajoy en una entrevista en Antena 3 en la que dejó abierta su posible vuelta al ruedo político. Desde entonces, la relación Aznar-Rajoy se ha convertido en una convivencia fría en la que cada acierto y desacierto genera un pequeño polvorín interno dentro de la familia popular. Este jueves, sin embargo, tocaba cerrar heridas y ofrecer unidad. Y a eso se dispusieron buena parte de los populares de ayer y de hoy.

Aznar y Cañete, amigos por encima de todo, como evidenciaron ayer, hicieron un apaño la semana pasada para que, finalmente, el expresidentes sí pudiera tener su cuota de pantalla junto al candidato a las europeas en esta campaña, toda vez que el partido le había marginado sin ningún mitin. De ese revuelo, que Aznar aumentó al lamentar en público aquella decisión, se desencadenó el foro en el que ayer todos se esforzaron por liberar sus agendas para ir al Casino de Madrid. Todos menos Rajoy, claro, gran ausente de la cita política.


Aznar llegó al centro neurálgico de Madrid recién aterrizado de Texas, y aunque le preguntaron qué le parecía la no presencia de Rajoy, él optó por no dar más pábulo al contencioso. Él y su mujer, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, llegaron por separado y por separado se marcharon, aunque, todo sea dicho, durante su discurso él le dedicó un guiño cariñoso al agradecer su asistencia. A la salida, y antes de irse cada uno por su lado, se dejaron retratar también cogidos de la mano.

El foro ABC estaba patrocinado por Deloitte y Fertiberia, empresa del grupo Villar Mir de la que proviene la nueva ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, que recibió muchas felicitaciones de sus compañeros de partido mientras que aún goza de la poca notoriedad que tiene el ser la recién llegada y la cara menos conocida del Gobierno. Botella la saludó con un afectuoso “sólo he oído cosas buenas de ti”.

Aznar llegó el último, sabedor de que era él quien ayer acudía de estrella invitada a hacerle el favor a Cañete, que le estuvo esperando un buen rato a las puertas del Casino. Lo importante era la foto, preparada con cuidado en el patio central –cosa poco habitual– y, también, que la imagen significase unidad. Y allí aparecieron, entre otros y aunque fuera sólo para el posado, María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, que se marchó acto seguido a un pleno de las Cortes manchegas. Parecido trámite hizo el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que llegó, saludó un rato pero no se quedó al almuerzo. Pizpireta, como siempre, acudió también Esperanza Aguirre, la única ‘lideresa’ que se había mostrado dispuesta, por su cuenta y riesgo, a montar un mitin para Aznar y Cañete en su circunscripción de poder.

La buscada foto de la unidad en la familia del PP, pero sin Rajoy (EFE).
Gallardón se perdió la foto porque llegaba tarde de un funeral. Y en nombre del Gobierno, su máxima representante fue la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que estuvo acompañada también por el titular de Interior, Jorge Fernández Díaz. No acudió, ni se dejo ver, Rafael Hernando, ese diputado y portavoz del PP que dijo aquello de que Aznar era un “militante cualificado” del partido pero que restó importancia a que no estuviera en la campaña. Aznar, que toma nota y no olvida, le devolvió el recado: “Quienes tenemos algo que decir tenemos que hacerlo. En mi caso, aunque sólo sea en mi condición de militante cualificado con la que generosamente se me ha distinguido recientemente y que acumulo, con sincero agradecimiento, a la de presidente de honor del Partido Popular”.

El Casino registró un lleno hasta la bandera en un encuentro en el que se sirvió una crema de calabaza, dorada y pastel de postre. Otros asientos de la sala VIP fueron ocupados también por dos de los vicesecretarios del partido, Carlos Floriano, jefe de campaña de Cañete, y Javier Arenas, hombre que lo fue también de Aznar. Cerca andaba también el empresario Ignacio López del Hierro, marido de Cospedal, que sí que se quedó al almuerzo, y el presidente del Congreso, Jesús Posada, que también fue ministro en los Gobiernos de Aznar.

Del vacío clamoroso del día en que Aznar presentó sus memorias al aforo completo de este jueves han pasado apenas siete meses y muchas heridas de por medio. Rajoy, sin embargo, sigue sin haber pasado página, por lo que parece. Junto a él, se echó también de menos a Jaime Mayor Oreja, que fue recordado por Aznar en su discurso pero que ha pasado al ostracismo desde que anunció su renuncia a seguir en Bruselas. La imagen de familia era lo que se buscaba y, como en todas las familias, siempre hay sus más y sus menos. Aznar también puede tomar nota de esto.

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