todo cambiarÍA con un mal resultado del psoe

Rubalcaba y Tomás Gómez pactan una tregua hasta conocer el resultado del 25-M

Que el tándem Tomás Gómez-Lissavetzky repita en Madrid dependerá, en gran medida, de los resultados que Elena Valenciano coseche en Europa

Foto: El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba (i) junto con el líder del PSM, Tomás Gómez (d). (EFE)
El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba (i) junto con el líder del PSM, Tomás Gómez (d). (EFE)

Cuchillos en alto. Alfredo Pérez Rubalcaba y Tomás Gómez han firmado un acuerdo verbal para no abrir la caja de los truenos de las primarias hasta que no pasen las elecciones europeas del 25 de mayo. En Ferraz y en la dirección del Partido Socialista de Madrid interesa transmitir al electorado una sensación de unidad. Los dos sectores eternamente enfrentados se beneficiarán si Elena Valenciano, candidata socialista a las elecciones europeas, vence al popular Miguel Arias Cañete. Si el PSOE pincha el 25 de mayo, el pacto entre Rubalcaba-Gómez saltaría por los aires.

Si en el pulso Valenciano-Cañete vencen los socialistas, todos dan por hecho que el panorama socialista en Madrid se quede como está: Rubalcaba no se opondría a que Gómez fuera el candidato del PSOE a la Comunidad a cambio de que Gómez no haga nada en contra de Jaime Lissavetzky, que quiere repetir como cabeza de cartel en Madrid. La tregua continuaría siempre y cuando el PP mantuviera como número uno a la alcaldesa Ana Botella y no diera un golpe de efecto colocando a alguien con mucho más tirón como la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre.

Con un descalabro socialista en Europa, los rubalcabistas dan por hecho que Tomás Gómez romperá la buena sintonía pactada y pedirá abiertamente primarias en Madrid para quitarse de en medio a Lissavetzky, un candidato impuesto desde Ferraz por ser íntimo amigo de Rubalcaba, y colocar a su peón. En este contexto entraría en escena el diputado Antonio Carmona, que niega por activa y por pasiva que esté de campaña electoral pero que, en privado, todos dan por hecho de que está trabajando para ser el candidato del PSOE al ayuntamiento.

El único candidato que, de momento, ya ha presionado para que el PSOE elija a su representante en Madrid a través de un proceso de primarias es el sociólogo Enrique del Olmo, que dijo en un acto público que su objetivo era romper con la “desafección” que sufre el partido por parte de sus militantes. Su plataforma, Gana Madrid, puso en marcha hace tres meses una campaña para exigir a Rubalcaba que permita participar a los no militantes en la elección de los alcaldes socialistas.

Tomás Gómez (d) y Jaime Lissaveztky. (EFE)
Tomás Gómez (d) y Jaime Lissaveztky. (EFE)

A través de esta vía que ya está abierta, Gómez podría presionar para forzar que se abran primarias. “Así pondría en marcha su maquinaria, buscaría un retiro dorado a Lissaveztky y, en su nombre, colocaría a un hombre de su confianza”, cuentan a El Confidencial fuentes cercanas a la formación. La idea de Gómez pasa por que el PSM recupere todo el poder perdido en Madrid capital manteniendo él la secretaría general de la formación madrileña.

El madrileño, el más díscolo con Ferraz

Las relaciones entre Tomás Gómez y Rubalcaba nunca han sido buenas. En un Consejo Territorial celebrado en diciembre de 2012, el madrileño exigió públicamente a Rubalcaba que dimitiera porque, a su juicio, el PSOE “no tira” con él al frente. El secretario general del partido tampoco se calló, y le acusó sin tapujos de “deslealtad”. Fue entonces cuando la relación entre los dos se cortó radicalmente.

Las dos intermediarias fueron sus dos número dos: Elena Valenciano y Maru Menéndez, que durante meses intentaron calmar las aguas entre los dos aparatos. La guerra se reavivó en la Conferencia Política que el PSOE celebró en noviembre, en la que todos los planteamientos que propuso Gómez fueron desechados. “Nadie le hizo caso”, recuerdan compañeros de filas que estuvieron presentes en aquella reunión, en la que Gómez defendió que las elecciones primarias para elegir cartel para la Moncloa había que hacerlas cuanto antes.

Elena Valenciano (d) y Maru Menéndez. (EFE)
Elena Valenciano (d) y Maru Menéndez. (EFE)

El líder del PSM encontró en la renovación del CGPJ “una excusa para seguir erosionando la figura de Rubalcaba”, según los más afines a Ferraz. El líder del PSM entregó su acta de senador en señal de protesta por la decisión del PSOE de apoyar como vocal del CGPJ al juez Francisco Gerardo Martínez Tristán, un magistrado relacionado con el proceso de privatización de la gestión de hospitales que quería poner en marcha el PP de Madrid, lo que enfureció a la cúpula de Ferraz, que tildó la dimisión de "inoportuna, forzada y desafortunada".

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