LAS meterá por mar para sortear los controles

Gibraltar compra 55.000 toneladas de rocas más para seguir ampliando su superficie

El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, siguen adelante con sus planes expansionistas, a pesar de las supuestas buenas relaciones que mantienen en estos momentos los Ejecutivos de Madrid y Londres.

Foto: El primer ministro británico, David Cameron, saluda al ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo. (EFE)
El primer ministro británico, David Cameron, saluda al ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo. (EFE)

El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, siguen adelante con sus planes expansionistas, a pesar de las supuestas buenas relaciones que mantienen en estos momentos los Ejecutivos de Madrid y Londres. La colonia británica acaba de sacar a concurso la adquisición de otras 55.000 toneladas de rocas similares a las que ha utilizado hasta ahora para ampliar la superficie del istmo y restar espacio a aguas de soberanía española. Las condiciones de licitación del suministro de esta nueva partida de rocas fueron publicadas en el boletín oficial del Peñón el pasado 13 de marzo. La oferta económica más baja que se presente antes del próximo 2 de mayo se llevará el contrato.

Un portavoz oficial de la colonia ha rechazado a preguntas de este diario detallar el destino que tendrán ese material y se ha limitado a informar de que se utilizará para “construcción”. Pero expertos consultados por este diario precisan que las rocas que pretende adquirir Gibraltar sólo son utilizadas como material de relleno. Para poder emplearlas en construcción, las autoridades del Peñón tendrían que trocearlas y procesarlas, un laborioso proceso para el que no disponen de la infraestructura necesaria. Se da la circunstancia, además, de que la colonia ya ha utilizado estas mismas rocas con anterioridad para ampliar su superficie en la zona de Catalan Bay y, más recientemente, para crear dos espigones en la parte de Sandy Bay. En ambos casos, las extensiones de terreno se han producido invadiendo aguas de soberanía española.

Equivalente a tres campos de fútbol

Colocadas unas junto a otras, las 55.000 toneladas de rocas que va a adquirir Gibraltar ocuparían una superficie equivalente aproximada a tres campos de fútbol de 100 metros de longitud por 65 de ancho, es decir, unos 19.500 metros cuadrados. Para poder transportarlas hasta la colonia, serían necesarios más de 3.200 viajes en camión. Pero el Gobierno de Picardo no las introducirá por tierra, sino por mar, debido a las restricciones que ha impuesto el Gobierno de Mariano Rajoy en la frontera de la Línea de la Concepción.

El Ejecutivo español ha prohibido que crucen la verja rocas, arenas y cualquier otro producto que pueda ser utilizado por la colonia para ampliar su superficie tras comprobar que los diferentes Gobiernos del Peñón estaban ampliando irregularmente sus dominios terrestres con materiales procedentes de España. Al menos 40 camiones de la arena utilizada en la zona de Catalan Bay, en la vertiente oriental de La Roca más próxima a territorio español, habrían salido de los arenales protegidos de Valdevaqueros, en Tarifa (Cádiz).

El proveedor de las rocas tampoco podrá ser una empresa española por las mismas restricciones. Cualquier compañía que no sea española puede optar a este contrato, que sólo pone como condiciones que el vencedor entregue el lote completo. Vencerá la oferta más baja que se presente antes de las 12 horas del próximo 2 de mayo.

Lo más caro, el transporte

Fuentes del sector aseguran que las 55.000 toneladas de rocas tienen un precio en el mercado de unos 300.000 euros. La tonelada se vende a entre cinco y seis euros, dependiendo de la calidad. La más común en los rellenos es la roca caliza. Se trata de uno de los materiales más baratos que existen en el segmento de los áridos y areniscas por su gran abundancia. De hecho, lo más caro es el transporte, que puede superar el precio del propio producto. Lo lógico es que las rocas acaben siendo suministradas desde Portugal o Marruecos y en un solo envío, para abaratar al máximo los costes.


Algunas embarcaciones disponen de compuertas o pontonas que permiten descargar las rocas directamente en el lecho marino. El lanzamiento unilateral de bloques de hormigón en aguas de soberanía española por parte de Gibraltar fue precisamente el detonante que desencadenó la crisis con la colonia del pasado verano. El Gobierno de Rajoy reaccionó intensificando los controles policiales y aduaneros en la frontera de La Línea, desatando una espiral de respuestas que acabó llegando a la Comisión Europea.

Enfrentamientos en el mar

La tensión volvió a repuntar el pasado mes de noviembre cuando el buque oceanográfico español Ramón Margalef entró en aguas que reivindica la colonia y fue acosado por embarcaciones de la Armada británica. Finalmente, tras unas horas en las inmediaciones del Peñón, el buque de investigación se alejó de la zona con escolta de la Guardia Civil. El Foreign Office, equivalente al Ministerio de Asuntos Exteriores español, citó al embajador español en Londres, Federico Trillo, para abordar este incidente.

Hace una semana se vivió un suceso similar cuando un buque del Instituto Oceanográfico Español entró en aguas españolas reivindicadas por la colonia. Hasta cuatro patrulleras gibraltareñas abordaron al buque español y a las embarcaciones de la Guardia Civil que habían acudido en su ayuda. El Foreign Office volvió a convocar a Trillo y calificó el incidente de “grave intrusión”. Será difícil que baje el tono del conflicto en los próximos meses. Gibraltar celebra elecciones en diciembre de 2015 y Picardo opta a la reelección.

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