tras romper en otoño con IU y UPYD

El PSOE cambia de aliados y se apoya en el PP para seguir gobernando en Asturias

El PSOE ha dejado con un palmo de narices a sus exsocios y ha logrado el apoyo del PP para aprobar unos créditos que le permitan seguir gobernando

Foto: El presidente del Gobierno de Asturias, Javier Fernández. (EFE)
El presidente del Gobierno de Asturias, Javier Fernández. (EFE)

Cuando el pasado otoño, el PSOE y sus socios IU y UPyD rompieron su acuerdo de legislatura por el incumplimiento de un pacto para modificar la ley electoral, pocos se podían imaginar que meses más tarde, los socialistas del Gobierno de Asturias tuvieran que consensuar con el Partido Popular (tercera fuerza en la Cámara autonómica) la cuantía y los contenidos de un crédito extraordinario por valor de más de 340 millones de euros con el fin de paliar los efectos de la prórroga presupuestaria a la que el Ejecutivo de Javier Fernández se vio abocado por el despecho de sus antiguos aliados.

Pero a la fuerza ahorcan y la política tiene extraños compañeros de cama, que dijo en su día el ministro franquista Laureano López Rodó. Ahora, PP y PSOE suman sus votos ante la irritación de Foro Asturias, el partido de Francisco Álvarez-Cascos, segunda fuerza política, y de los anteriores colaboradores presupuestarios de Fernández, que se repone en su domicilio de una angina de pecho.

Al parecer, el acuerdo alcanzado entre los dos partidos mayoritarios en el ámbito nacional cuenta con la bendición del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al que supuestamente sus correligionarios en Asturias consultaron para poder dar el visto bueno. El hecho de que el Principado cumpla con satisfacción los niveles de déficit impuestos por los recortes del Gobierno central a las comunidades autónomas y de que el actual jefe del Ejecutivo regional se haya marcado un compromiso de lealtad a Madrid expresado en su toma de posesión son factores que alientan la química existente entre los responsables estatales del partido y los socialistas asturianos por encima de intereses políticos puntuales o divergencias ideológicas.

El pacto entre PSOE y PP para obtener 342 millones de euros, que se aprobarán en el Consejo de Gobierno de este jueves, permite afrontar una serie de inversiones en materia de fomento, apoyo empresarial, sanidad y dinero para la Universidad, que se dividirá en dos grandes préstamos de 185 y 157 millones respectivamente, siendo este último solicitado al fondo de liquidez que destina el Estado a las comunidades autónomas.

Más allá de la cuantía económica o de los objetivos del dinero prestado, la importancia de este acuerdo entre PSOE y PP radica en la disponibilidad de los dos partidos a llegar a un punto de encuentro para pactar. A los conservadores asturianos esta estrategia les sirve para disuadir a la sociedad asturiana de que son el partido que se opone a todo lo que pongan sobre la mesa sus adversarios políticos y que están en disposición de presentarse como alternativa de gobierno, aunque los sondeos les sitúan muy lejos de sus pretensiones y por detrás de sus habituales rivales en la hegemonía del centroderecha.

Con este pacto con la derecha, los socialistas demuestran que el fracaso del acuerdo de legislatura con UPyD, al que luego se sumó IU, no va a menguar un ápice su búsqueda de salida a la crisis en esta región y de paso escarmientan a sus excompañeros de compromiso por retirarle su apoyo. Para curarse en salud y ante las críticas de ambas formaciones, los socialistas asturianos recuerdan que su oferta de acuerdo se hizo extensiva a todos los grupos de la Junta General del Principado.

Javier Fernández (i), y el diputado de UPyD, Ignacio Prendes. (EFE)
Javier Fernández (i), y el diputado de UPyD, Ignacio Prendes. (EFE)
Ante los ojos de sus viejos aliados, no sirve de nada este argumentario. El diputado del partido de Rosa Díez en el Parlamento regional, Ignacio Prendes, entiende que esta decisión de pactar estaba ya predeterminada, antes incluso de que rompiera el acuerdo, mientras Izquierda Unida acusó de "inconsistencia ideológica" al partido de Javier Fernández y advirtió de que acuerdos de este tipo entre las dos formaciones mayoritarias van a ser constantes de aquí hasta el término de la legislatura. El portavoz de dicha formación, Ángel González, considera que Fernández está "entregado a las políticas restrictivas" de la Moncloa y a poner en práctica en Asturias la reforma laboral en aquellos conflictos vinculados con las empresas públicas asturianas.

La sola definición del acuerdo PSOE-PP como "un apaño" ya dice bien clara cuál es la valoración que Foro Asturias hace del acuerdo e incluso da a entender que su desarrollo servirá para impulsar las aspiraciones electorales del partido de Cascos, que desde su constitución viene manteniendo que existe un pacto entre socialistas y conservadores para mantener un statu quo que no ponga en entredicho su gestión en las instituciones y que, además, tiene como objetivo impedir que las aspiraciones seculares de la comunidad autónoma sean atendidas por "la casta" que supedita los intereses de Asturias a las exigencias catalanas o vascas.

Fernández se recupera de una angina de pecho

Por el momento, el presidente del Principado, Javier Fernández, se salva de la quema de presentarse como el blanco de todos los dardos de la irritación opositora. El presidente se recupera en su domicilio de una angina de pecho sufrida la pasada semana y la cortesía parlamentaria le libra de los ataques de sus adversarios. Aunque Fernández estaba dispuesto ya, nada más salir del hospital, a reincorporarse a su despacho para hacer frente a los problemas de la región, sus médicos le aconsejaron tomarse las cosas con más calma, llegando incluso a obligarle a aplazar un viaje institucional a Angola en busca de nuevos mercados económicos para las empresas de la región. La ausencia de caras en las críticas de la oposición hace los reproches más ambiguos y causan menos erosión personal.

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