El gobierno constata dudas en el entorno de ciu

Las peticiones de "una salida para Mas" reafirman a Rajoy en su línea de firmeza

Rajoy sigue sin responder a los mensajes que le llegan desde distintos sectores económicos y políticos para que negocie o “busque una salida” a Artur Mas

Foto: Mas en la última reunión semanal del Gobierno catalán. Efe
Mas en la última reunión semanal del Gobierno catalán. Efe

Artur Mas no estuvo en La Moncloa, ni se le esperaba, ni está previsto que venga, ni parece que vaya a volver en secreto, según fuentes gubernamentales. Mariano Rajoy mantiene sus posiciones en defensa de la Constitución y la ley frente al desafío independentista planteado por el presidente de la Generalitat y sigue sin responder a los mensajes de nerviosismo y preocupación que le llegan desde distintos sectores económicos y políticos (también nacionalistas) que le lanzan desde Cataluña para que negocie o “busque una salida” al máximo dirigente de CiU.

En el Ejecutivo se reafirman en su conocida respuesta (sólo se puede negociar dentro de la ley) ante el reto secesionista y las dudas, matizaciones, “ocurrencias” como la última de Francesc Homs sobre la doble consulta y empeños diversos en pedir una “tercera vía” entre la Constitución y la autodeterminación. Es más, en los citados medios sacan la conclusión de que su posición de “firmeza tranquila” y “sin adelantar acontecimientos”, como la define Rajoy, empieza a hacer mella en el bloque independentista y sus aliados.

La ofensiva y la campaña de imagen de los nacionalistas para promocionar su consulta y el “proceso soberanista” en el resto de España lleva el mismo camino que la emprendida antes en las instancias internacionales: aún más incomprensión. Además, la gira de los portavoces nacionalistas coincide con la noticia de que la Generalitat vuelve a solicitar la asistencia financiera del FLA (el Estado) por 6.347 millones de euros como prueba de que sigue en quiebra técnica, sin capacidad de buscar dinero en los mercados y sin tomar medidas para ajustar sus cuentas como sí han sabido hacer otros gobiernos autonómicos.

Además de esos datos, están las conversaciones discretas e intercambios de mensajes con representantes del empresariado catalán (incluido el de medios de comunicación) o las reuniones públicas como la de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, con el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran. En el Gobierno constatan la creciente preocupación con la actitud de Mas por la inestabilidad política y económica que genera y piden a Rajoy que negocie, que le busque una salida.

Mas recibe a Rajoy en el Foro Mediterráneo.
Mas recibe a Rajoy en el Foro Mediterráneo.
El jefe del Ejecutivo ha admitido como un pulso el reto de Mas y considera que se trata de comprobar quién se cansa antes, si el dirigente nacionalista con su consulta separatista o él en la defensa de la Constitución. Y la respuesta a las presiones para que “entregue” algo a Mas (como la promesa de un concierto económico) a cambio de que frene el plan para la secesión (la consulta para empezar), sigue siendo la misma: de nada se habla fuera de la ley y si quiere cambiar el marco constitucional que lleve su propuesta al Congreso.

La difusión de la falsa noticia sobre una entrevista entre Rajoy y Mas en La Moncloa es interpretada en la sede el Ejecutivo como otra prueba de los nervios de ese “entorno nacionalista de CiU” espantado con la apuesta por la secesión (y de la mano de ERC). En esos sectores sociales ansían una rectificación por la vía de la negociación que no varíe el actual reparto de poder en la Generalitat. No quieren ver a los republicanos de Oriol Junqueras al frente del gobierno autonómico después de unas probables elecciones autonómicas anticipadas y plebiscitarias que servirían para encarrilar una declaración unilateral de independencia.

Artur Mas no quiere seguir los pasos directos de Juan José Ibarretxe. El lendakari personalizó una apuesta del conjunto de las fuerzas nacionalistas e independentistas vascas (con el aval de ETA) por constituir su propio “estado asociado” que fue rechazado por el Congreso. Después del fracaso tuvo que dimitir para que su partido pudiera seguir dentro de las instituciones como si no hubiera pasado nada.

La idea lanzada como salida por el portavoz del ejecutivo nacionalista catalán, Francesc Homs, para que el Gobierno pudiera admitir la consulta anticonstitucional (primero votarían los catalanes y después el resto de los españoles) no ha llegado a ser tomada en serio por nadie. Mas lo ha tenido que desautorizar después de las protestas de ERC. En el Ejecutivo nacional ni lo entienden. Consiste en que Rajoy haga la vista gorda para que se celebrara en Cataluña un referéndum al margen de la ley. Después, para consultar a los demás ciudadanos, habría que volver a vulnerar la ley de leyes. Supone someter al conjunto de los españoles a todo un proceso constituyente para desembocar en dos estados distintos que luego podrían confederarse sin que nadie sepa qué pasaría, mientras tanto y una vez consumado el trayecto, con las relaciones con la Unión Europea.

Soraya Sáenz de Santamaría evitó ayer ser hiriente con la ocurrencia de Homs y se limitó a pedir a la Generalitat que se deje de “vaivenes” y recordar a los nacionalistas que las decisiones que suponen un cambio en la Constitución se tienen que hacer con el procedimiento establecido en la ley y consultar al conjunto del pueblo español como sujeto de soberanía.

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