según los cables de wikileaks en 2009

El canciller panameño no se fiaba de Sacyr: "Hay algo que no funciona. Es un gran error"

En los pasillos de la alta administración panameña, el paso atrás de Sacyr en las obras de ampliación del Canal no tienen que haber resultado una sorpresa

Foto: Una draga trabaja mientras buques transitan por el Corte Culebra en el canal de panamá. (EFE)
Una draga trabaja mientras buques transitan por el Corte Culebra en el canal de panamá. (EFE)

En los pasillos de la alta Administración panameña, el paso atrás de Sacyr en las obras de ampliación del Canal no tiene que haber resultado una sorpresa. “En dos o tres años, quedará claro que todo esto es un fracaso”. “No puedes liarla con algo tan importante como el Canal”. "Hay algo que de verdad no funciona". Era el 29 de diciembre de 2009 cuando el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Panamá y hoy vicepresidente de la República, Juan Carlos Varela, soltaba ambas frases durante una comida con el embajador estadounidense en el país centroamericano.

Era sólo una de las dudas y preocupaciones sobre el consorcio ganador de las obras del Canal de Panamá, liderado por la española Sacyr, que salió a la luz gracias a los cables de WikiLeaks. Las filtraciones de la organización creada por Julian Assange reflejan todo el escepticismo de las autoridades norteamericanas y panameñas sobre la licitación del concurso.

Sus reparos iban desde la estabilidad financiera del consorcio de Sacyr, Grupos Unidos del Canal, hasta la cercanía de su abogado con el Gobierno local del presidente Martinelli: a escasas semanas de la adjudicación, el letrado del grupo, Jaime Alemán, fue nombrado embajador del país en Washington. Era también sospechoso, para el embajador, que este fuera primo del presidente de la Autoridad del Canal. 

Cuando una de las empresas licitadoras se presenta con una oferta de un billón de dólares por debajo de las competidoras, hay algo que de verdad no funciona.Hay al menos ocho conversaciones (pueden consultarse en este enlace) entre la Embajada de Estados Unidos en Panamá y la Secretaría de Estado del país que hacen referencia a las obras del Canal. Hoy se puede acceder a ellas gracias a Cable Gate Search, que permite bucear entre los despachos diplomáticos que, en diciembre de 2010, publicó en España el diario El País. Después de que Sacyr anunciara por carta la paralización de las obras del Canal de Panamá, parece que las consideraciones no fueron del todo desacertadas.

"No pueden ni poner el hormigón"

Los intereses de Estados Unidos en los trabajos iban más allá de la importancia de la obra en sí. El consorcio liderado por la norteamericana Bachtel International –junto a Taisei y Mitsubishi, de Japón, y la china Wuchan Shipyard– era uno de los cuatro que se postulaban para pujar por las obras. Se trataba de un contrato de 3.700 millones de dólares, la parte más amplia del proyecto de 5.250 millones de dólares para realizar la expansión del Canal que une el mar del Caribe con el Océano Pacífico. 

La atención del embajador de EEUU se despierta ya durante el concurso de licitación. Citando una conversación con el presidente de Bachtel, Michael Adams, aseguraba que “el consorcio español y el francés podrían rebajar la oferta de licitación para asegurarse el contrato y re-negociar el precio durante la construcción”.

Es una opción que se comenta en dos conversaciones, en octubre y noviembre de 2008. El proyecto se adjudicará en julio de 2009, pero antes el consorcio francés se cae de la carrera. Quedan Bchtel, Grupo Unidos por el Canal y otro consorcio español, del que forman parte ACS y Acciona. Pero los miedos del diplomático a cuatro meses de la adjudicación son todos sobre Sacyr: “La prensa y los demás consorcios la consideran técnicamente en bancarrota. Si Sacyr gana, podría no pasar la revisión de sostenibilidad financiera o no ser capaz de entregar la fianza de 400 millones de dólares”.

En abril de 2009, la firma italiana participante en el grupo, Impregilo S.P.A., filtró a la prensa transalpina el posible coste con el que el grupo quiere adjudicarse el proyecto: 3.700 millones de dólares. “Sería significativamente más bajo que las ofertas de Bachtel y ACS”, dice el diplomático a la Secretaría de Estado, en Washington. “La victoria de Sacyr sería desconcertante. Además de las posibilidades de que el proyecto no funcione, su victoria añade un riesgo financiero a la construcción de las esclusas”.

“Con ese precio no se puede ni poner el hormigón”, asegura un representante de Bachtel al embajador norteamericano.

Financiación y favoritismo

El diplomático y su equipo tampoco ven clara la presencia de un respaldo por parte de los Gobiernos nacionales: “Tenemos fuertes sospechas de que el grupo Sacyr pueda haber utilizado las agencias de crédito de España, Francia e Italia para garantizar los fondos de seguridad de 400 y de 50 millones de dólares que, de otras formas, Sacyr no podría aportar”, escribe a Washington. No hay nada ilegal en ello, asegura, pero de esta forma “se está desaventajando a los demás competidores ocultando la posición financiera real de Sacyr, que podría impedir a Sacyr completar este proyecto”. 

Fuente: wikileaks.org
Fuente: wikileaks.org

 

A escasas semanas de la adjudicación, el embajador advierte también de posibles favoritismos políticos. El presidente de la Autoridad del Canal de Panamá era entonces Alberto Alemán Zubieta. Su primo “es Jaime Alemán, quien da asistencia legal al consorcio ganador y ha sido designado por Martinelli [presidente de la República de Panamá] como embajador en los Estados Unidos”, relata el diplomático aportando una información que se puede comprobar en la página web del despacho legal

El embajador norteamericano aseguró que se esperaba que durante las obras Sacyr intentara renegociar el precio con la Autoridad del CanalLas sospechas del embajador se confirman pronto: la adjudicación da sorpresas. Como en todo concurso público, se asigna el proyecto al grupo que puntúa mejor en cuanto a condición económica y características técnicas. El de Sacyr gana en ambos, y por mucho, sobre sus rivales. “El público se quedó sin aliento cuando fueron anunciadas las altas puntuaciones técnicas de Sacyr”, recuerda el diplomático describiendo la ceremonia pública de adjudicación. Y añade: “Todos esperan que durante las obras Sacyr intentará renegociar el precio con la Autoridad [del Canal]”.

Tampoco le dejó indiferente la presencia de dos consorcios españoles en el mismo concurso. “El hecho de que la oferta de ACS, de 6.000 millones de dólares, fuera casi el doble de la de Sacyr, no se esperaba, y muchos la interpretaron como una oferta especulativa”.

De toda la cuestión, el embajador no volvió a informar a Washington durante meses. Hasta la comida del 29 de diciembre de 2009. “Él [el ministro de exteriores, Varela] asegura que las empresas de consorcio están en una profunda crisis financiera”. El mismo presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, presentó sus "dudas" sobre el desarrollo del proyecto. 

Pocos días después, ya en 2010, volvió a expresarse en la misma línea: “Varela dijo que el consorcio era ‘muy débil’ y expresó ‘serias dudas’ sobre su capacidad”. Y acaba citando las palabras textuales del ministro, hoy vicepresidente del país: “No puedes liarla con algo tan importante como el Canal. Cuando una de las empresas licitadoras se presenta con una oferta de un billón de dólares por debajo de las competidoras, hay algo que de verdad no funciona. Obviamente, espero lo mejor, pero creo que Alberto [Alemán, el administrador del Canal] ha cometido un gran error”

 
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