Asturias, abocada a la prórroga presupuestaria
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FERNÁNDEZ: EL PRESIDENTE QUE PREFIRIÓ QUEDARSE SOLO

Asturias, abocada a la prórroga presupuestaria

Que Asturias estaba abocada a la prórroga presupuestaria era una cuestión cantada desde que el presidente del Gobierno regional, Javier Fernández, decidió incumplir el pacto con

Foto: Javier Fernández (EFE)
Javier Fernández (EFE)

Que Asturias estaba abocada a la prórroga presupuestaria era una cuestión cantada desde que el presidente del Gobierno regional, Javier Fernández, decidió incumplir el pacto con sus socios de legislatura para reformar la ley electoral y provocar el cabreo de UPyD e Izquierda Unida, que amenazaron con tomarse la revancha y no fiarse más de un interlocutor que se niega a aprobar lo acordado, aunque esté por escrito. Ahora, esa amenaza ha tomado cuerpo y los dos partidos minoritarios en el Parlamento del Principado de Asturias han roto las negociaciones con Javier Fernández, quien tampoco parece que haya hecho muchos esfuerzos por convencer a sus aliados ydemuestra preferir quedarse solo y sin apoyos y dejar a la región sin cuentas para el año 2014.

En sus declaraciones públicas, el jefe del Ejecutivo socialista manifestó su intención de hacer el máximo esfuerzo posible por alcanzar acuerdos presupuestarios preferentes con UPyD e IU. Conla oposición de derechas (Foro y PP) noestaba dispuesto casi ni a sentarse a hablar por tener otros criterios políticos en las antípodas de su filosofía. Al menos, aparentemente, los dos partidos que habían sustentado las vigentes cuentas autonómicas acudieron a la llamada del presidente con escepticismo, pero sin prejuicios sobre el resultado de las conversaciones. Al partido de Rosa Díez la esperanza se le truncó en una sesión, al término de la cual el diputado Ignacio Prendes rompió la baraja y anunció que no seguiría negociando porque no veía concreción ni información en la posición de los socialistas.

Izquierda Unida lanzó un órdago al PSOE y le planteó una serie de medidas tendentes a incrementar los ingresos basadas exclusivamente en la subida de impuestos: Patrimonio, Sucesiones y tributo a la banca y una nueva propuesta de fiscalidad verde, consistente en gravar los usos no sostenibles de los montes. Daba la impresión de que la coalición vendería muy caro su voto afirmativo, pero también que podría ser una excusa perfecta para decir que no.

Los socialistas siguieron mareando la perdiz, aunque admitieron la posibilidad de aceptar subir la fiscalidad, pero se negaron en redondo a crear una nueva tasa sobreel uso de los montes.Además, Fernández lanzó un aviso para navegantes a sus supuestos aliados y advirtió sobre el riesgo de deslocalizaciones en el caso de que se subieran más algunos impuestos, lo que terminó de irritar a IU, cuyo coordinador regional, Manuel González Orviz, dio una rueda de prensa para oficializar la ruptura sobre la base de que "una tarta no puede quedarse sin guinda".

Tanto a UPyD como a su otro socio les parece que los socialistas no tienen ninguna intención real de llegar a acuerdos y que optan por quedarse sin presupuestos para hacer llegar a la opinión pública el mensaje victimista de que es imposible la gobernabilidad por el egoísmo de sus supuestos aliados. Quedarse en minoría sería, según su punto de vista, una estrategia de Javier Fernández para conseguir respaldo en las urnas en los comicios de 2015, dado que si este año no hay presupuesto, parecerá imposible hacerlo el que viene, en vísperas de elecciones y con todas las fuerzas con la mirada puesta en lograr sus objetivos partidistas.

Sin posibilidades de unas nuevas elecciones anticipadas (ahora la ley lo impide); sin posibilidades de una moción de censura (Foro y PP llevan en su ADN el desacuerdo y UPyD sólo le daría el visto bueno si se le promete una reforma electoral que los otros dos partidos se niegan a conceder), el futuro del Principado de Asturias y de su presidente no será otro que el de ir arrastrándose en minoría hasta que haya nueva cita electoral, con presupuestos prorrogados y continuos revolcones en las votaciones en la Cámara. Así podría incluso argumentar que sus antiguos socios presupuestarios han preferido su interés particular por la reforma de la ley que el interés supremo de todos los asturianos.

Fernández tendría sus particulares elementos de prueba para negarsea retomar el pacto electoral por entender que la grave crisis económica requiere de atención presupuestaria paraencarar las políticas de recortes del Gobierno de Rajoy mientrasIzquierda Unida y UPyD se centran en conseguir mayor rédito en las urnas con la reforma, un modo de evitar que su partido perdiera diputados en un nuevo escenario de modificación de las fórmulas para elegir a los diputados. Una proyección realizada con los resultados de las elecciones anticipadas de marzo de 2012 y el modelo de reforma pactado entre IU, UPyD y PSOE evidenciaría que le restaría escaños a los dos partidos mayoritarios y se los repartirían los minoritarios. En este contexto, Javier Fernández preferiría quedarse sololos dos últimos años de legislatura por una situación coyuntural a tener que estar en minoría en sucesivas contiendas en las urnas de manera permanente debido al cambio de la ley. Es una estrategia que tiene riesgos pero que ya le ha salido bien en alguna ocasión más.

Cuando, tras las elecciones autonómicas de 2011, el PSOE quedó con 15 escaños y el partido de Francisco Álvarez-Cascos le superóen uno más, el actual presidente de Asturias no quiso oír los cantos de sirena de quienes le aconsejaban en su propio partido y en el ámbito de la izquierda en general que sumase sus 15 parlamentarios a los 4 de IU para gobernar en coalición, dado que PP y Foro no iban a entenderse jamás, y se pasó a la oposición. Un año después, erosionado por completo Foro Asturias, los electores premiaron a Fernández con dos escaños más y se convirtió en el partido más votado. La apuesta le había dado resultado.

No es infrecuente la opción de la soledad por encima de las alianzas en la biografía política de Javier Fernández. En tiempos en que era el secretario general de la Federación Socialista Asturiana y gobernaba su compañero de partido, Vicente Álvarez Areces, el actual presidente irrumpió en las negociaciones cansado de que IU le exigiera 3 consejeros y muchas demandas, orilló al entonces jefe del Ejecutivo y anunció que había "ordenado" (sic) la ruptura de las conversaciones. Álvarez Areces tuvo que conformarse y gobernar en solitario durante bastantes meses. Ahora Fernández parece que vuelve a preferir estar solo como estrategia política para llenarse la bolsa de votos en las próximas elecciones. Ese es su reto.

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