Felipe de día, Aznar de noche: ‘jarrones chinos’ que contraprograman sus libros
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el exlíder del pp critica la campaña rajoy/2004

Felipe de día, Aznar de noche: ‘jarrones chinos’ que contraprograman sus libros

Felipe de día, Aznar de noche. Los dos expresidentes del Gobierno se contraprograman hoy en Madrid para presentar sus respectivos libros políticos.

Foto: José María Aznar, en el XV aniversario de 'La Razón' (E. Villarino)
José María Aznar, en el XV aniversario de 'La Razón' (E. Villarino)

Felipe de día, Aznar de noche. Rara vez ocurre que dos expresidentes del Gobierno vengan a hablar de lo suyo en un mismo día y, sobre todo, a colocar en el mercado sus últimas novedades editoriales. El otoño ha traído consigo un estallido de memorias políticas en el que los jarrones chinos de González y Aznar se han contraprogramado para hablar de sus obras. González, sobre sus reflexiones acerca del liderazgo en tiempos de crisis; Aznar, para ponderar su segunda legislatura, la de la mayoría absoluta, el islote de Perejil, la Guerra de Irako el 11-M, entre otros hitos.

“Para mí, los expresidentes son como grandes jarrones chinos en apartamentos pequeños. Se supone que tienen valor y nadie se atreve a tirarlos a la basura, pero en realidad estorban en todas partes”. Así arranca Felipe González su compendio de reflexiones sobre el liderazgo recordando una metáfora que ya ha comentado en otras tantas ocasiones. “Nadie sabe bien dónde ponerlos y todos albergan la secreta esperanza de que, por fin, algún niño travieso les dé un codazo y los rompa”, añade. Pues bien, hoy, dos de esos jarrones, los más ostentosos del PP y el PSOE, compartirán un espacio muy pequeño en el reducido Madrid del poder. González, por la mañana, con una presentación en el Círculo de Bellas Artes en la que se espera que algo diga sobre el liderazgo, en crisis, de su exministro Pérez Rubalcaba y del PSOE, en continua caída en las encuestas del CIS. Horas más tarde, será Aznar quien haga lo propio en el Hotel Villamagna en un coloquio organizado por FAES y en el que participarán también el sindicalista José María Fidalgo y el exministro Josep Piqué.

Aznar critica la campaña de Rajoy en 2004…

Aznar ya ha desvelado, en buena medida, los fragmentos más jugosos de la segunda parte de sus memorias en un amplio despliegue en los medios de Planeta (La Razón) el pasado fin de semana. Pero su libro sigue desvelando todavía destacados codazos del expresidente hacia su sucesor. Como, por ejemplo, las anotaciones que él mismo fue haciendo en su agenda personal en los días previos a la primera derrota electoral de Rajoy en los que reflejaba su perplejidad con cómo se estaba gestionando aquella campaña o por qué no se contara con él para dar mítines en el País Vasco o en Cataluña. “¿Habrán sido tan malos los ocho años? Particularmente doloroso me resulta lo del País Vasco, pero todo es cuestión de acostumbrarse”, se lamenta resignado.

"Estoy preocupado por cómo van las cosas. Creo que perdemos gas. Los sondeos así lo reflejan, pero eso me importa poco", asegura en una anotación de los días 6 y 7 de marzo de 2004. A su entender, el “tono general” de esa campaña electoral “es bajo”. “Soy consciente de las dificultades, pero creo que se podría hacer más”, afirma. Y eso mismo vuelve a pensar los días 8, 9 y 10 de marzo, antes de comenzar la recta final electoral. “La impresión es que vamos hacia abajo. Ojalá se reaccione y se consiga”.

… Y González da lecciones sobre cómo gestionar el relevo

Frente al recuerdo de Aznar ante el espejo de sus memorias, González, por su parte, apenas entra en aspectos personales sobre su etapa de Gobierno, aunque salpica de múltiples anécdotas su visión sobre el liderazgo político. Una obra pertinente para el PSOE en la que González también reflexiona –¿mensaje indirecto a Rubalcaba?– sobre cómo gestionar el relevo generacional.

A juicio de González, gestionar el relevo es la tarea más difícil del ejercicio del liderazgo. “Solo después de salir de la presidencia del gobierno y de la dirección del partido he sido consciente de no haber cumplido esa función”, señala. “Como es evidente, no supe seleccionar a personas más jóvenes y preparadas que se fueran incorporando a mi equipo y se fueran entrenando. Lo veo, desde la mirada de hoy, como un fallo claro de liderazgo”.

A juicio del expresidente que más tiempo ha estado en la Moncloa, no es adecuado permanecer más de diez años en el cargo porque, a partir de entonces, “se tiene la sensación de que ya le han contado a uno, y varias veces, todos los cuentos, y se soporta cada vez menos cualquier nuevo intento de hacerlo”. “Heltmut Smith me dijo: 'Diez años es el límite'. Y tenía toda la razón”.

“A veces por agotamiento y otras por circunstancias sobrevenidas, llega el momento en que conviene ceder el paso. El punto más difícil es aquel en el que el líder no es capaz de comprender y asumir que, para la organización o la institución a la que sirve, ya es más parte del problema que de la solución. Cuando se llega a esa situación, se necesita que otros te adviertan o te pidan que cedas el paso al relevo necesario. Para hacerlo sin traumas, se deben intercalar generaciones nuevas en las instituciones, de manera sistemática, sin necesidad de saltos traumáticos”, afirma.

La reflexión, el relevo generacional, parece más pertinente que nunca en plena crisis de liderazgo del PSOE y con las primarias sobrevolando la cita que los socialistas celebran este fin de semana en Madrid. Está por ver qué aporta al debate de nombres y fechas quien se reconoce ya como un jarrón que molesta a todo el mundo.

Liderazgo FAES José María Aznar
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