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El canje de datos CNI-NSA se ciñe a rastreos en "el Sahel y zonas de guerra"
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fuentes del gobierno niegan otras escuchas

El canje de datos CNI-NSA se ciñe a rastreos en "el Sahel y zonas de guerra"

El CNI español y los servicios de inteligencia de los Estados Unidos colaboran desde hace años en la vigilancia de la zona de los países del Sahel

Foto: El director del CNI Felix Sanz Roldán. (EFE)
El director del CNI Felix Sanz Roldán. (EFE)

Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba no se van a pelear por las relaciones entre la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos y el CNI español, como quedó demostrado en el Congreso. Ambos las conocen y saben que esa colaboración es vital para la seguridad nacional, sobre todo por el intercambio de datos y los rastreos de comunicaciones en toda la zona de los países del Sahel, frontera en el avance del terrorismo islamista hacia occidente. El director de la NSA, Keith Alexander, lo insinuó sin más detalles al achacar a un malentendido las informaciones sobre el presunto espionaje indiscriminado sobre llamadas de teléfonos de ciudadanos españoles.

En fuentes gubernamentales insisten en la necesidad de ser prudentes y en no dar por buenas las versiones sobre un filtrado masivo de comunicaciones (60 millones) en España por la NSA, y con la colaboración del Centro Nacional de Inteligencia. Más bien al contrario. Se insiste en que una cosa es el caso del posible espionaje sobre los teléfonos de los líderes mundiales con el presunto visto bueno de Barack Obama y otra el de la cooperación de los servicios de inteligencia de países europeos con la agencia estadounidense, conocida pero secreta por su propia naturaleza y básicamente a la protección mutua frente al terrorismo y la delincuencia internacional organizada.

placeholder El director de la NSA, Keith Alexander.

En medios del CNI se limitan a señalar que el centro no puede ni debe informar sobre los medios, procedimientos, fuentes y relaciones con otros servicios de inteligencia. Rajoy ha remitido a la próxima comparecencia en el Congreso de su director, Félix Sanz Roldán, para que la oposición plantee cualquier cuestión; pero tanto el presidente del Gobierno como Pérez Rubalcaba saben que no dará ningún detalle sobre la cooperación con el NSA en las zonas de conflicto (Afganistán, El Líbano, Mali o Somalia) donde hay tropas españolas en misiones de la ONU, la OTAN o la UE. Y menos sobre el despliegue de agentes y medios de rastreo masivo de comunicaciones en toda la zona del Sahel, del Sahara hasta Sudán, y del norte de África.

El director de la NSA ha dado a entender que el exanalista huido Edward Snowden ha querido intoxicar con su nueva oleada de documentos o no ha sabido interpretar elmaterial en sus manos. No es lo mismo llamadas telefónicas que registro de metadatos; ni a los servicios de inteligencia les interesan las comunicaciones de los ciudadanos de forma tan indiscriminada. Pero sí que están volcados en todo lo que se mueve en los países africanos infiltrados por bandas terroristas, zona donde sólo con los medios técnicos de la NSA se puede hacer un rastreo masivo de comunicaciones.

El área del Sahel abarca 5.000 kilómetros, unas siete veces España, y es una zona donde se han registrado los secuestros de varios ciudadanos españoles en los últimos años (Tinduz, en Argelia) a manos de distintas bandas islamistas y donde Francia desarrolla la operación Serval (con apoyo español y de otros países europeos) para frenar a las guerrillas, también islamistas, en Mali. Además, la inestabilidad en Libia después de la caída de Gadafi ha permitido a los movimientos terroristas ampliar su radio de acción hasta las mismas costas del Mediterráneo.

Los servicios de inteligencia siguen pendientes de las alianzas y fusiones de las guerrillas islamistas en toda la zona. España es la frontera sur de occidente ante el avance de ese terrorismo islamista, lo que explica la obligada colaboración entre los servicios de inteligencia de los Estados Unidos y el CNI y la frenética actividad de su labor en la zona, que puede explicar las espectaculares cifras de los datos dados a conocer por Snowden, según apuntan en fuentes gubernamentales.

Rubalcaba, a diferencia de los portavoces de los demás partidos de la oposición, se escandaliza lo justo ante las escasas o nulas explicaciones que ha dado Rajoy en el Congreso hasta saber qué se puede confirmar de esas informaciones sobre una presunta operación de espionaje masivo sobre los ciudadanos españoles. Rajoy se lo ha agradecido ante el Congreso. El hoy secretario general del PSOE fue ministro del Interior y vicepresidente del Gobierno en la pasada legislatura y tiene tanta o más información que el actual presidente del Gobierno sobre las relaciones entre la NSA y el CNI en esa etapa. También sobre las ayudas de los medios estadounidenses en la lucha contra ETA y en el seguimiento de los secuestros de cooperantes y pescadores en países africanos.

Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba no se van a pelear por las relaciones entre la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos y el CNI español, como quedó demostrado en el Congreso. Ambos las conocen y saben que esa colaboración es vital para la seguridad nacional, sobre todo por el intercambio de datos y los rastreos de comunicaciones en toda la zona de los países del Sahel, frontera en el avance del terrorismo islamista hacia occidente. El director de la NSA, Keith Alexander, lo insinuó sin más detalles al achacar a un malentendido las informaciones sobre el presunto espionaje indiscriminado sobre llamadas de teléfonos de ciudadanos españoles.

Inteligencia Félix Sanz Roldán
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